Los Conjurados


Erika Rivero Almazán


La votación más costosa e ineficiente en la historia del PAN


Después del derrumbe, tristeza. Hoy, la furia, principalmente de los candidatos a diputados en esta ciudad. Y es en el recuento de los daños los números son fríos y reveladores: nunca en la historia electoral del PAN un voto había costado tanto.


Acción Nacional destinó 2.5 millones de pesos para la movilización electoral, tanto sólo para la Angelópolis. Estamos hablando que fue un dinero que se invirtió exclusivamente para pagar los servicios del personal que operaría el 11 de noviembre.


Es decir, que si el voto duro del PAN está calculado en 100 mil votos, y Toño Sánchez Díaz de Rivera) obtuvo 126 mil, entonces quiere decir que cada voto adicional que, se supone, daría la victoria a los azules sobre los priístas, tuvo un costo aproximado de 100 pesos.


Esta es la historia completa.


La versión que los dirigentes del PAN a nivel estatal y municipal, Rafael Micalco y Jorge Ehlinger, respectivamente, contaron a los candidatos (a Toño, sus regidores, y los 6 aspirantes a diputados locales) fue la siguiente: Eduardo Alcántara, el brazo derecho de Ehliger, encargado de la movilización, contrató a 6 coordinadores distritales, de los cuales, de cada uno dependían 30 panistas, mismos que lograron detectar y conformar a lo largo de la campaña un padrón de votantes potenciales a favor del PAN de 100 mil personas.


Este resultado fue el producto del constante trabajo que obligatoriamente debe de efectuar el Comité Municipal, ya que ésa es su única razón de ser: acercarse a la sociedad y practicar un continuo contacto con líderes de colonias, juntas auxiliares, mercados, unidades habitacionales, en fin, un registro exacto de nombres, teléfonos y domicilios de simpatizantes panistas, a manera que llegado el día, el movilizador toque a su puerta o llame por teléfono para recordarle la invitación de asistir a votar.


De esta manera, es fácil conocer si los panistas ya emitieron su sufragio: en el listado nominal, a través del número que se encuentra en la parte superior de cada elector, el movilizador va colocando una palomita que coteja con su lista de simpatizantes panistas. A este formato le llaman ‘Bingo’, por ser una lista cuadriculada llena de números que identifica a cada uno de su gente. Es así que a cada hora, los panistas conocen cómo van: si su gente ya fue a votar, cuánta falta y si van a ganar o no en esa casilla. Los primeros resultados pueden aproximarse desde las 12 del día.


En una elección habitual, el Comité supervisa el padrón de simpatizantes. Coteja nombre por nombre y casa por casa. Incluso, identificándose como miembro de Acción Nacional, el movilizador se entrevista abiertamente con el ciudadano para conocer sus preferencias electorales: si la persona rechaza votar por el PAN, no es tomado en cuenta, pero si su respuesta es afirmativa, inmediatamente se anexa su nombre al padrón.


Se desconoce si fue exceso de confianza o una falta absoluta de seriedad profesional, pero tanto el Comité Municipal como el Estatal nunca cotejaron este listado. Pero el dinero sí se repartió en tiempo y forma: 3 mil 500 pesos mensuales a cada movilizador.


Los resultados están a la vista: los 100 mil simpatizantes a duras penas llegaron. Los votos adicionales esperados (unos 140 mil más) nunca llegaron. Se contabilizaron tan sólo 26 mil.


El enojo de los candidatos a diputados se entiende debido a que ellos mismos hicieron la labor de los movilizadores y sumaron a simpatizantes al padrón. Lo único que tenía que hacer el movilizador es detectarlo y hacer la invitación par ir a votar, pero ni eso hicieron. Simplemente los olvidaron.


Así, el voto potencial panista, de por sí decaído, terminó por anularse.


Es por eso las expresiones de furia de personas como Ángel Alonso Díaz Caneja, Genaro Ramírez y ayer se sumó Ana Teresa Aranda al reconocer que “engañaron a Toño” y que exigen que, por dignidad, sean el propio Micalco y Ehlinger quienes renuncien a sus cargos, ya que los estatutos partidistas no los obligan a irse.


En el PRI, Vázquez Arroyo dará de baja a Mario Rincón


Con todo y el triunfo de los priístas, en ese partido también se cuecen habas.


Ahora están saliendo a flote las confrontaciones que se ocultaron durante la campaña y la jornada electoral.


Para empezar, quienes apostaban a que Humberto Vázquez Arroyo renunciaría a la presidencia del Comité Municipal al convertirse próximamente en regidor, se equivocaron. No dejará el cargo y jugará doble juego.


Y por otra, resulta que el bajo perfil que manejó Vázquez Arroyo durante la campaña de Blanca Alcalá, según para evitar protagonismos, fue aprovechado por el secretario de Organización, Mario Rincón para hacer relaciones y llenar los espacios vacíos, independientemente de que fue la propia Alcalá la que invitó a Rincón para que se uniera a su campaña.


Vázquez Arroyo tomó la actuación de Rincón como una falta de respeto a su cargo, a tal grado que ahora, a duras penas se saludan de lejitos, poniendo cara de pocos amigos.


La confrontación entre ambos llegó a punto irreconciliable, y por tanto, Humberto pedirá su renuncia lo antes posible.




 
 

 

 
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