Los Conjurados


Erika Rivero Almazán

 

Chucho Morales, frente común


Cada vez, Jesús Morales Flores abre más su juego.


Este sábado en el Centro Mexicano Libanés, ofrecerá un desayuno a 800 mujeres líderes, como parte de los eventos que encabezará este fin de mes para perfilar su candidatura a la gubernatura.


Y por supuesto que lo hace con la anuencia de su amiga y cómplice de mil batallas, tanto en la CNC como en las insidias del partido: Beatriz Paredes Rangel. La dirigente nacional no olvida aquellos años aciagos de campaña, en el 2003, cuando la fórmula de Roberto Madrazo y Elba Esther Gordillo hundieron sus aspiraciones, pero Chucho Morales siempre estuvo con ella, apoyándola.


Chucho ahí, de manera oficial, y Melquiades Morales ahí, de manera extraoficial, pero segura, con todo el espaldarazo del aparato a los pies de doña Beatriz.


Y la presidenta no olvida ese detallote, como tantas otras gentilezas de los Morales Flores.


Perdió en ese 2003 la dirigencia de PRI, sí, pero en Puebla ganó Paredes Rangel.


El hilo fino que va tejiendo Chucho en torno a su posible candidatura no sólo abarca el terreno nacional. Las complicidades locales también son importantes y las invitaciones ‘en corto’ para todos aquellos que fueron melquiadistas alimenta una llama que permanecía apagada, sobre todo, después de la derrota electoral de Melquiades Morales a la senaduría frente a Rafael Moreno Valle.


Melquiades llegó a la cámara alta, pero se quebró su record invicto en las urnas.


Y eso dolió.


Peor aún en este sexenio: la burbuja marinista está tan cerrada que no permite el paso a cualquiera que sea ajeno a ella.


Y esto también duele.


Otro dato aún más relevante que la evidente adición del melquiadismo, es que Chucho está adoptando como estrategia la creación de un frente en común para imposibilitar la llegada de otros futuros adversarios.


Poderosos adversarios.


¿Nombre específico? Javier López Zavala.


Por el momento, ‘el frente’ se conformó de manera natural: Chucho Morales y Enrique Doger, ambos unidos por el delgado hilo de la complicidad y la lealtad: Melquiades Morales Flores, el exgobernador que avaló ayer, hoy y siempre el desempeño de Doger y fue pieza fundamental para que el exrector conquistara la candidatura, y después, la presidencia municipal.


Doger también quiere la gubernatura y también está dispuesto a reclutar a los priístas despojados del marinismo, y a quien se deje, incluyendo a miembros de otros partidos.


Es aquí en donde los intereses de Doger y Chucho se contraponen.


Aparentemente.


Porque queda claro que tanto al hermano del exgobernador como al exedil prefieren llegar a un acuerdo, antes que cederle el paso a Zavala, el único que podría garantizar la supervivencia y continuidad del marinismo.


Por supuesto que el riesgo queda latente, como todo lo que la política trastoca.


Por ejemplo, que el acuerdo Doger-Chucho llegue a la misma tempestad sufrida por Rafael Moreno Valle y Mario Marín: Rafa se bajó del carro de la candidatura a cambio de la promesa de libertad y apoyo para el siguiente sexenio, e incluía por lo pronto convertirse en el presidente de la Gran Comisión del Congreso del Estado.


A los pocos meses, Rafa acusó a Marín de no cumplir sus promesas, y Marín devolvió la afrenta acusándolo de traidor. El resto de la historia es por demás conocida: Rafa ahora es uno de los aspirantes más fuertes del PAN a la gubernatura, y el rencor y odio entre ambos se inmortalizó.


Los riesgos siempre existen.

 

El informe de Fraile

 

En el salón Hermanos Serdán (el que está enfrente del hotel Crown Plaza) Francisco Fraile dará su primer informe de actividades como diputado federal.


O sea, un vil pretexto para armar y hacer política.


Este sábado están invitados los cuatro senadores poblanos, diputados locales, federales y panistas. Todos los panistas.


Presumiblemente, el foro será aprovechado, no sólo por Fraile.


Rafael Moreno Valle, se hará presente y tendrá una alfombra roja para su lucimiento.


La deducción no es gratuita.


Una joya: en el pasado encuentro entre panistas locales para analizar la derrota electoral, en una mesa de trabajo se discutió el tema ‘¿Qué hizo bien el PRI?’.


Después de las sesudas reflexiones, salió a colación una muy peculiar: la de Jorge Ehliger. Para el presidente del PAN Municipal, lo que hizo bien el PRI en el pasado proceso electoral fue infiltrar en sus filas a un personaje oscuro y ruin: Rafael Moreno Valle, ya que el senador, lo único que ha hecho en el PAN ha sido viciarlo, dividirlo y servirse de él para sus fines particulares.


Eso dijo Ehlinger.


Fue el propio Francisco Fraile quien frenó en seco la crítica: “estamos aquí para analizar fríamente los acontecimientos y para caminar unidos en un propósito en común, no para atacarnos. Ese tipo de comentarios es lo que menos necesitamos en este momento”.


El pastor había hablado.


Y se hizo el silencio.




 
 

 

 
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