Los Conjurados


Erika Rivero Almazán

 

Moreno Valle ofrece chambas


Fue invitado por el alcalde Enrique Doger a la inauguración del ángel del distribuidor vial 475, pero no fue.


Rafael Moreno Valle es ‘amigo’ de Doger. En más de una ocasión han sido revelados los acuerdos políticos entre ambos personajes, pero esta vez Rafael no se tocó el corazón para desairar a su cómplice, sobre todo después de que se enteró de que Ana Teresa Aranda y Humberto Aguilar Coronado confirmaron su asistencia.


“Están desesperados, ya no saben ni qué hacer para llamar la atención”, comentó Rafael entre sus cercanos.


Y no anda tan equivocado: causaron sorpresa las declaraciones del Tigre y de la Doña en torno a la administración que termina de Enrique Doger: ahora resulta que todo lo hizo tan bien que merece ser tomado en cuenta por los priístas en la puja por la candidatura a la gubernatura.


Ana Tere se saltó la barda cuando el reportero de Cambio, Yonadab Cabrera le preguntó que si la presencia de ambos líderes panistas significaba que el PAN abría sus puertas a Doger: “podría ser al revés, que él nos abra las puertas a Beto y a mí”.


¿Así o más desesperados?


Y eso que el todavía presidente del PAN Municipal, Jorge Ehlinger, calificó el gobierno de Doger como “el más corrupto en la historia de Puebla”.


Pero como ya se vio que los panistas aldeanos no se van a poner de acuerdo, Moreno Valle sigue tejiendo en silencio, muy en silencio, la fina telaraña que envuelve su candidatura a la gubernatura del PAN.


Y nadie parece notarlo, porque mientras el resto de sus adversarios panistas se destripan públicamente en los medios de comunicación, Rafael optó por alejarse de las cámaras, y acercarse a la militancia, ahora bastante desmoralizada por el hambre de triunfos y la necesidad de puestos de poder desde los cuales operar.


Si a alguien ha beneficiado el cuadro depresivo de los panistas es a Moreno Valle, quien, muy solícito, se muestra dispuesto a levantarles el ánimo de la mejor manera: una que mitigue la hambruna de sus carteras.
¿Y qué mejor manera que ofrecer algunas chambas?


Nestor Gordillo, uno de sus más fieles operadores está citándose con cada panista que haya demostrado aunque sea un poco de liderazgo: cada voto cuenta.


Dependiendo del sapo es la pedrada: lo invita a tomar cafecito, platican de lo mal que anda el partido, de la poca representatividad ante el Congreso local, en el nuevo ayuntamiento de Puebla, en el resto de los municipios del estado, del liderazgo descafeinado de Rafael Micalco, de lo alucinante que puede llegar a ser Jorge Ehlinger... y por fin, una pregunta salida de la chistera: por cierto fulanito (a) ¿tienes trabajo actualmente?, ¿de qué?, ¿y te alcanza?.. ah, que suerte porque necesitamos a personas que quieran trabajar para apoyar el proyecto político de Rafa a la gubernatura... ¿qué sabes hacer?


Y todo mundo resulta experto en hacer estudios de mercadeo político, encuestas, proyectos productivos, planes municipales de desarrollo, etc.


Claro, Nestor Gordillo dice que es lo menos que puede hacer el senador Rafa para apoyar a quien ha sudado la camiseta por el partido.


Y la mirada del interlocutor brilla, por supuesto: es todo lo que había deseado: una lanita extra y un poco de reconocimiento.


¿Qué más se puede pedir?


Moreno Valle, está resultando más hábil que sus competidores por la candidatura: Humberto Aguilar sigue sin poder compactar una estructura que sirva de trampolín en Puebla para sus aspiraciones, Ana Teresa Aranda sin margen de maniobra aquí (Puebla) y allá (CEN), Ángel Alonso Díaz Caneja que, digamos, es el menos desorientado, no es capaz de abrir más sus fronteras: su empecinamiento para demarcar su ‘club’ de amigos provoca que muchos panistas huérfanos consideren otras opciones... como la de Rafa.


Ofrecer chambas a manera de señuelo para atrapar simpatizantes no es nuevo y ha demostrado ser un método eficaz.


Ahora resulta que el senador está resultando ante los ojos de muchos panistas un personaje simpático, carismático y con sensibilidad.


Por supuesto, la cartera nunca ha respetado filias, fobias, colores ni siglas.


Pero lo que Rafael parece estar pasando por alto es que, por mucho que presuma de rozarse con el primer círculo de poder de este país y que sólo piensa ‘negociar’ la candidatura a la gubernatura a ese nivel, (al menos ya sabemos que no blofea: así consiguió la senaduría de la que hoy goza), Moreno Valle necesita de la aprobación de los líderes del panismo aldeano.


Si no de todos, por lo menos de una alianza con algunos que realmente le representen votos en el momento de la elección en las convenciones internas.


Esta es la diferencia crucial entre el PRI y el PAN: los aspirantes deben ganar una convención interna, y para eso, deben armar una estrategia para conseguir una victoria al interior del partido.


Humberto Aguilar lo sabe: al no contar con una estructura en Puebla que le permita presumir de votos reales de nada le servirán las muchas buenas relaciones con el gabinete presidencial o con el líder del CEN, Germán Martínez.


Como de igual manera a Rafael Moreno Valle seguir tejiendo su estructura paralela hasta con representantes de otros partidos.


En este tema, Ángel Alonso es el único que realmente tiene las de ganar: si ahora fueran las convenciones, sin lugar a dudas ganaría la candidatura a nivel interno, pero ¿ganaría una elección constitucional?


Dificilísimo.


En cambio, Moreno Valle sería el más viable.


Las encuestas lo dicen.


Pero necesita aliados.


La ultraderecha poblana demostró ser como la rabia con aquellos hijos desobedientes o no deseados.


Si no, pregúntenle a la Doña.




 
 

 

 
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