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Invitado Especal
La Quinta Columna


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Temas Constitucionales

! NO ALCANCEMOS AL PROGRESO CONSTRUYÁMOSLO ¡

Guillermo Pacheco Pulido


La realidad se modifica permanentemente a velocidad vertiginosa, así lo hemos referido y es el momento de que iniciemos la construcción de un gran pacto que permita a la sociedad mexicana y al país, mantenerlo en un nivel competitivo dentro del concierto mundial.

 

En los diarios vemos que se están desarrollando fenómenos de transformación cuya trascendencia no es, muchas veces, percibida por nuestros líderes y, en consecuencia, tampoco la observamos nosotros como ciudadanos comunes. Es indispensable realizar un amplio proceso reflexivo que nos permita activar los mecanismos necesarios para modernizar al país de un modo permanente con base en reformas constitucionales.

 

En las tres grandes regiones del mundo observamos una competencia violenta, como si se tratara de una guerra. Las naciones líderes de los grupos regionales se encuentran preocupadas por favorecer la inversión privada. Hay que dejar las posiciones radicales basadas en ideologías, muchas de las cuales, si bien son respetables, hoy son anacrónicas, incompatibles con el modelo del libre mercado. La economía no obedece a las leyes del estado.

 

Japón y China, en la región oriental, se han apoderado de los procesos de industrialización; sus productos se consumen en mercados como el europeo y el americano. Corporaciones japonesas producen, a un bajísimo precio, en China. La India, Corea, Tailandia, Malasia, Vietnam, son mercados de producción emergente que, independientemente de su modelo político, están incursionando con mucho éxito en la competencia comercial globalizada.

 

En Europa los procesos de unificación económica y política han tenido éxito y quizá tengan un poco de rezago en el ámbito de la integración social, pero paradójicamente, es la región del mundo en donde el respeto a los derechos fundamentales es mayor que el observado en otras latitudes.

 

Si Asia se significa por la innovación tecnológica, Europa nos muestra avances en cuestiones sociales. El 5 de julio se anunció en un diario español, la entrada en vigor de la Ley de Investigación Biomédica, acontecimiento relevante porque con dichas normas se autoriza la clonación de células con fines terapéuticos; hecho sorprendente, en virtud de que la técnica aún no ha conseguido desarrollarse, esto es, aún no es posible realizarlo científicamente.

 

Lógicamente se pregunta ¿cuál es la razón de construir una ley que regule hechos que aún no son posibles realizar? La respuesta nos permite observar que, mientras en México tratamos de reformar a las instituciones del Estado para ponerlas al día, nuestros competidores están adaptando sus estructuras jurídicas a cuestiones futuras inminentes.

 

La comparación es impresionante porque en México tratamos de alcanzar a la modernidad, mientras que en Asia y en Europa, la van construyendo por anticipado. El concepto de subdesarrollo ya no es consecuencia de estructuras políticas y sociales atrasadas; ni de falta de desarrollo tecnológico; o producto de una deficiente industrialización, sino es, principalmente, por la falta de planeación en el espacio público, en el privado y por la ausencia de colaboración entre los actores económicos, políticos y sociales, es decir entre todos nosotros.

 

Para Estados Unidos, América Latina se ha reducido a mercado de consumo, no se estimó que estratégicamente conviniera realizar alianzas equitativas de carácter económico. Tal parece que, el país del norte va a enfrentar solo, la lucha por el liderazgo mundial. La postergación del problema migratorio pudo haber sido un elemento de negociación eficiente para el proyecto de la integración económica en el continente americano. No lo hizo y probablemente no lo intente en los próximos diez años.

 

En México tenemos problemas muy importantes, entre ellos, la polarización de nuestra sociedad, la cual, entre otras cosas, determina que en este momento la distancia entre los ricos y los pobres es superior a la que existió en La Colonia o, incluso, en la Revolución Mexicana. Esto debe marcar focos rojos, pues es el verdadero factor de violencia que penetra todos nuestros espacios, máxime si tenemos un índice muy reducido de eliminación de la pobreza, no alcanza el 1% anual, y los estados de mayor pobreza son los que nos presentan graves problemas de gobernabilidad.

 

Necesitamos aumentar las respuestas a los desafíos que nos presenta el mundo de alta competencia, porque no hemos dado los resultados que los niños y jóvenes necesitan. La Ley para la Reforma del Estado ha sido un ejercicio democrático importante y necesitamos conocer de sus avances para empezar a recibir resultados que modifiquen la realidad social y económica de las personas.

 

Celebramos que los notarios colaboren, unificando sus costos de escrituración para la constitución de empresas, lo que da certidumbre en la creación de negocios y facilita la inversión productiva; recibimos con gusto la resolución de la Suprema Corte de Justicia de la Nación que interpretó el artículo 152 de la Ley del Seguro Social de 1997, con relación al artículo 4 de nuestra Carta Magna, pues fortalece el principio de igualdad.

 

Estamos de acuerdo que el Congreso de la Unión y, particularmente, el Senado haya aceptado la creación de un grupo de trabajo para revisar la Ley de Radio y Televisión, porque fue un tema debatido que dejó más dudas que soluciones. En un espacio de confianza y colaboración, debemos construir una ley que mejore los contenidos de los medios masivos de comunicación, asegure su noción pluralista y democrática; garantice la inversión y el desarrollo tecnológico; ponga los candados necesarios para que la libertad de expresión esté garantizada en todo momento para ambas partes y no se afecte por procesos políticos.

 

Necesitamos, finalmente, que los actores políticos dejen su visión parcial de la realidad y, por ello, nos da gusto que los diputados y senadores de los diversos partidos políticos realicen esfuerzos serios por encontrar puntos de acuerdo para lograr sacar adelante la Reforma Fiscal, Laboral y Energética; elementos que afectan nuestro nivel de desarrollo, que inhiben la inversión y producen el cierre de centros de trabajo.

 

En una palabra, debemos iniciar hoy los cambios que México necesita para dentro de 15 o 20 años y no adecuarnos a lo que otras naciones ya realizaron varias décadas atrás. Más aprisa y más a fondo es la condición indispensable. No alcancemos el progreso, construyámoslo con las Reformas Constitucionales necesarias y urgentes.

 

 

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