Construyendo Ciudadanos


Giovanna Morales

30/06/2010

Al final del camino


Todos los candidatos llegarán al final del proceso electoral esquivando balazos.  Literalmente. A algunos ya los alcanzó una bala. Otros, están rogando por llegar vivos. Y es algo que merece la atención ciudadana. No por la forma en la que se desenvolvieron las guerras sucias entre los candidatos -que también de esta forma se tiraron balazos- pues no es novedad la falta de sensibilidad y tolerancia entre los partidos políticos en México. Lo que al menos para mí es nuevo es el cinismo con el que se tiraron a matar en este proceso sin ninguna consecuencia por parte de los órganos garantes de la justicia electoral. Pero lo más sorprendente de todo ha sido la forma en la que la violencia y el crimen organizado se han infiltrado en el proceso electoral. Confieso que llegué a pensar que lo de Colosio habría sido un caso aislado. Pero me equivoqué.


Relaciono el proceso electoral con la violencia porque si uno observa cuidadosamente, puede deducir que la violencia tuvo una tendencia a aumentar a partir del proceso electoral.  En Chihuahua por ejemplo, el crimen organizado acabó con 8 candidatos (diputados locales y presidentes municipales) y tan sólo en el mes de junio asesinaron a más de 400 personas: la cantidad más alta de la historia de ese estado, registrada en un mes. Esto no es casualidad. Esto es una muestra clara de que las elecciones son una lucha a matar por el poder sobre el dinero, sobre los recursos naturales, sobre un territorio, sobre la ciudadanía.


Y me sorprende que a unos días de concluir las elecciones en Puebla, haya candidatos que digan que Puebla es un estado seguro. Como si fuera una isla fantástica que escapa de la realidad del país. En ellos pondrán su voto personas que confían en que se resuelva el problema de seguridad. Pero no veo como se resolverá si ni si quiera existe la conciencia en su candidato de que esto es un verdadero problema,  a pesar de que se sabe y se ha probado que Puebla es el paraíso donde los narcos vacacionan. Pues en cualquier momento se acaba la vacación.


No tengo más que decir, los ciudadanos también estamos llegando al final del proceso electoral, más no al final del camino. Para los candidatos el final del camino es lo que para nosotros apenas comienza. Para ellos, el camino se acaba con el día de las elecciones porque su único objetivo es ganar para estar en el poder. Para los ciudadanos, el camino inicia desde las elecciones, pero la construcción de ciudadanía se da después. No acaba por ningún motivo con el día de las elecciones. La ciudadanía no se ejerce sólo votando. Y ante el gobernante elegido, tendremos la obligación de estar alertas y exigir la protección de nuestros derechos, entre los que está la seguridad. Hasta pronto y ¡a votar! 

 



 
 

 

 
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