Construyendo Ciudadanos


Giovanna Morales

04/05/2010

Al rescate de las elecciones


Es casi imposible evitar el tema electoral cuando estamos a dos meses exactos de elegir al próximo gobernante de Puebla por los siguientes seis años. El tema es por demás un tema que tiene que ver con los ciudadanos. En principio porque hasta hace pocas décadas la participación ciudadana se concebía como el momento en que acudíamos a votar. Era la vía legal de expresión y la oportunidad única para demostrar la aprobación o desaprobación de un gobierno.


Hoy además de emitir nuestro voto, participamos en la implementación de programas, en la hechura de leyes, en el monitoreo de diputados, en la contraloría del ejercicio de recursos públicos, entre otros ejemplos. Sin embargo, si hay una participación ciudadana que podemos llamar masiva, esto es al momento de votar. Y no necesariamente durante toda la contienda electoral, que sería definitivamente lo ideal. Es decir, si los ciudadanos nos involucráramos más en el proceso, tendríamos la oportunidad de conocer las mañas de los partidos, las propuestas de los candidatos que buscan “representarnos”, su forma de conducirse ante los ciudadanos, y tendríamos más herramientas para votar inteligentemente.


Pero con el perdón de la expresión, todavía nuestra participación es ciega y se reduce, en el mejor de los casos, a acudir a las urnas el día de la votación. Digo en el mejor de los casos, porque encuentro que para la mayoría de los ciudadanos, la forma más común de “castigar” a los gobernantes es dejando de ir a votar. ¿Sabes que la omisión de tu voto ayuda a perpetuar al gobierno que está en el poder? ¿Sabes que al dejar de votar ayudas al partido más poderoso a ganar? En el caso de Puebla, el abstencionismo definitivamente ayudará al PRI a ganar, y el sistema estatal encontrará todas las formas posibles para alentar silenciosamente ese abstencionismo.


Ahora más que nunca es importante la conciencia ciudadana, porque estamos ante una maquinaria electoral muy compleja, como el país mismo. En 2007 se aprobó la reforma electoral, que buscaba reducir las confrontaciones entre los partidos, así como los gastos y el tiempo de las campañas, a través de la homologación de la fecha de las elecciones en los estados. Con esta reforma que también modificó las leyes estatales, los estados se obligaron a celebrar elecciones el primer domingo de julio y se comprometieron a dejar de contratar publicidad en medios electrónicos, a reducir la aparición en spots de radio y televisión, y a reducir los tiempos de campaña.


La reforma fue bienvenida. Sin embargo, a dos años efectivos de la reforma, datos obtenidos del periódico Reforma (Enfoque, suplemento de cultura política) muestran que la reforma ha tenido los efectos contrarios: en lugar de haber ahorro, las elecciones ahora cuestan más caras que hace seis años (mil 168 millones de pesos más), y el tiempo de las campañas es más largo. Y eso es en parte entendible, dado que la reforma no consideró la reducción del gasto público destinado a los partidos y como otras leyes en este país, no tiene mecanismos efectivos de sanción.

 

Puebla es uno de los estados que este 2010 presenta aumento en el gasto electoral y es también, el estado con los tiempos de campaña más extensos (de precampaña y campaña) y con la mayor cantidad de spots publicitarios ocupados durante la campaña y precampaña. Precisamente una de las mañas de los partidos es reducir el tiempo de contienda interna y designar súbitamente a un candidato único, para ganarle tiempo a la precampaña. ¿Les suena conocido? A mi también. ¿Y qué haremos ante esto? ¡Se los dejo de tarea! ¡Hasta pronto!

 



 
 

 

 
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