Construyendo Ciudadanos


Giovanna Morales

11/05/2010

No queremos basura electoral


Esta semana escuché algunas inconformidades ciudadanas sobre el desarrollo de las campañas electorales en Puebla. La mayoría de éstas, en torno a la cantidad de publicidad derrochada, y la manipulación de la información por parte de los partidos políticos. A estos ciudadanos, a quienes agradezco sus sugerencias, dedicaré la columna de esta semana.

 

Como señalé en la columna anterior, la reforma electoral de 2007 pretendía poner un freno legal a los partidos políticos para evitar entre otras cosas, el gasto excesivo en publicidad gubernamental. Sin embargo, es evidente que en ese sentido la ley está pasando desapercibida para los partidos en esta entidad. Como indiqué en la ocasión pasada, hay evidencia de que cada vez los partidos gastan más en publicidad.

 

Y si bien la modificación de la ley federal permitió recortar la cantidad otorgada para publicidad a los partidos, por parte del Instituto Federal Electoral y los Institutos Estatales Electorales, ésta no consideró que los partidos que gobiernan una entidad tienen mucho más recursos de los cuales se allegan para incrementar el gasto en publicidad, y esto es lo que no está regulado. Lo peor, es que gran parte de estos recursos son públicos. Y por supuesto, como no existen mecanismos de transparencia, y como en Puebla el órgano de transparencia no es autónomo del ejecutivo estatal, aunque es nuestro derecho, los ciudadanos no tenemos idea de la cantidad de dinero desperdiciado en la campaña electoral del partido en el poder. Dinero que por cierto, podría estarse utilizando para mejores fines, para los cuales fue presupuestado originalmente.   

 

Este grupo de ciudadanos que se inconforma, está cansado de ver publicidad colgada y pintada en bardas a cada 50 metros en la calle, y a cada 5 minutos en la radio y televisión. Están cansados de que les llamen por teléfono a sus domicilios e incluso a sus teléfonos celulares. Los invito a observar como, con el paso de los años, los partidos nos contaminan cada vez más, tanto visual como ambientalmente, con basura electoral. Y la llamo basura porque además de ensuciar el ambiente –como si eso fuera poco-, esta publicidad carece de sustancia. Su objetivo no es la pedagogía social ni la transmisión de información gubernamental relevante para los ciudadanos, si no el mero posicionamiento de los personajes involucrados. De esta manera se ha sacado provecho de la confusa frontera existente entre comunicación y publicidad, entre información oficial y propaganda encubierta.

 

No conforme con contaminar visualmente, además la propaganda busca manipular a los ciudadanos. Para ello, observen los lemas que se atribuyen los candidatos y que están señalados en mantas y pendones. Analicen si es posible que el candidato logre lo que promete, en primer lugar porque sea su competencia (a un diputado local no le compete mejorar los programas de vivienda de la federación, por ejemplo) y en segundo lugar consideren si esa medida busca resolver un problema de fondo, o es un típico anzuelo popular: como el caso de la eliminación de la tenencia, como lo expresé en alguna columna anterior.

 

Pero no sólo buscan manipular a través de esto, sino que además algunos llegan hasta el grado de buscar confundir a la población. Por ejemplo, todos sabemos que la alianza Compromiso por Puebla, está integrada por los partidos PRD, PAN, PANAL y Convergencia, y que esta alianza propone a un candidato único, que es Rafael Moreno Valle. Este fin de semana pasado me sorprendí al toparme en el periférico con un espectacular que propone a un “candidato legítimo a Gobernador” por parte del PRD. Casualmente, un conocido que está en el negocio de la publicidad, me informó que un personaje que normalmente acude al negocio a imprimir propaganda del PRI, en esta ocasión solicitó que le imprimieran esta propaganda del PRD. Raro, ¿no?

 

Pero calma, que en otros países es diferente. Según un artículo publicado en Enfoque (suplemento político del periódico Reforma), en Inglaterra por ejemplo, aún siendo la sexta economía mundial, el marco legal restringe el costo de las campañas, resultando éstas mucho más baratas que en México. Ahí el uso de pendones y bardas pintadas está restringido. “Las calles no se tapizan con rostros de candidatos” indica el artículo. También menciona que el acceso a los medios de comunicación está y la difusión de propaganda política contrasta con lo que sucede en México. Durante las campañas electorales, los anuncios de radio y televisión simplemente están prohibidos por ley. Y para rematar, el estilo de campaña es muy distinto: “nada de mítines multitudinarios ni reparto de despensas.”  Lo que se estila son actos cerrados con un grupo reducido de votantes que hacen preguntas al candidato, recorridos por escuelas u hospitales y el envío por correo de algún panfleto para promocionar las propuestas. En las calles sólo se ven algunos anuncios espectaculares pagados por los partidos más grandes.

 

Que otros países tengan campañas de este tipo implica que la ley se respeta, porque los ciudadanos y los gobiernos se comportan responsablemente. Por eso hoy nos pregunto, ¿qué haremos, para que los próximos seis años tengamos un gobierno responsable y comprometido? ¿qué haremos, para dejar de estar inconformes con tanta basura? ¿nos la quitaremos de encima, o sólo la haremos a un lado? O tal vez, la guardaremos dentro de un bote para no verla, pero aún así sabremos que está ahí.

 

Gracias y ¡hasta pronto!

 



 
 

 

 
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