Construyendo Ciudadanos


Giovanna Morales

16/02/2010

La crisis del cambio climático


La construcción de ciudadanía es una moneda de dos caras que requiere por un lado, interés de los gobiernos por promover individuos alertas y conscientes y por el otro, de individuos proactivos que busquen las condiciones para desarrollarse y mejorar su calidad de vida. En esta sociedad estamos acostumbrados a ver sólo una cara de la moneda, que es la del gobierno. Y esperamos que el gobierno nos dé las cosas terminadas. Pero cuando se nos dan los productos terminados, listos para su consumo, rara vez nos interesamos en conocer la materia prima, su fuente de origen, y el proceso de producción. Y por lo mismo desconocemos si el precio que estamos pagando por el producto es justo. Es lo que sucede, por ejemplo, con los alimentos que comemos hoy en día, y con la información que digerimos. Si no trabajamos por ellos, o si no, al menos, nos interesamos en su proceso de producción, no podemos darles el valor que merecen ni tampoco podemos exigir que la calidad sea mejor, en relación a lo que pagamos.

 

En lo personal encuentro delicado que este sea el caso de la información que a diario digerimos (por supuesto que también es preocupante que sea el caso de los alimentos que ingerimos, y por eso somos el segundo país en obesidad a nivel mundial, pero este será tema de otra ocasión). La calidad de la información corresponde a la exigencia ciudadana. Para que esto se comprenda, quiero poner el ejemplo de la actual crisis de legitimidad en la información sobre cambio climático a nivel mundial. En la actualidad, el tema sufre una grave crisis de legitimidad, y no es casualidad que esta crisis esté ligada a la desconfianza de las instituciones gubernamentales a nivel global, pues el tema del cambio climático está siendo manipulado para legitimar las agendas de gobierno de los países más poderosos del mundo. Entre ellos, Estados Unidos.

 

Pero en Estados Unidos la ciudadanía está despertando. Hace un par de semanas, cuando el presidente Obama hablaba ante el Congreso, del impacto de la actividad humana en el cambio climático, hubo un estallido de risas entre el público. Algunos congresistas han incluso presionado al presidente para evitar entrar al juego de recibir bonos económicos por la reducción en la emisión de bióxido de carbono (bonos de carbono), que a nivel mundial ha dejado millonarias ganancias a las grandes empresas y a algunos gobiernos.

 

También un grupo de científicos estadounidenses confrontó recientemente al panel intergubernamental de cambio climático de la Organización de Naciones Unidas (IPCC-ONU), por presentar en sus reportes oficiales, datos que no son científicamente comprobables y que por lo mismo carecen de sustento y consenso. Uno de los científicos incluso dio testimonio de haber sido presionado para corroborar datos que pudieran impulsar las agendas de gobierno y los intereses de países europeos y de los Estados Unidos. Dentro de esta crisis -que curiosamente se conoce a nivel mundial pero los medios de comunicación desconocen en México y en Estados Unidos-, se ha inculpado también a la agencia nacional de aeronáutica y espacial de ese país, la NASA,  por manipular la información.

 

¿Y en México qué hacemos? ¿Y en Puebla estamos conscientes, como ciudadanos, de la calidad de la información que nos presentan los medios, y conocemos las decisiones y los intereses que motivaron a nuestros gobernantes a tomar una decisión?

 

Por cierto, la ONU y la NASA han brindado asesoría y apoyo al gobierno estatal para la creación y el equipamiento del observatorio climático de Puebla, mismo que ha requerido una inversión de 1.9 millones de dólares. No está en duda la buena intención de este proyecto, sobre todo en un momento de urgente acción ciudadana en el tema ambiental, pero recalco que para buscar construir ciudadanía, debemos indagar el proceso de producción de la información, pues uno nunca sabe para quién trabaja…

 



 
 

 

 
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