Construyendo Ciudadanos


Giovanna Morales

20/04/2010

Candidaturas ciudadanas independientes: ¿una opción real o ficticia?


Uno de los derechos más trascendentes que tenemos como ciudadanos es el de alterar o modificar la forma de nuestro gobierno, según el artículo 39 de nuestra Constitución. Sin embargo, la realidad es que la brecha que existe entre la promulgación y la ejecución de una ley en nuestro país, es enorme. Es decir, aquí si aplica ese refrán que dice: “…de la cuchara a la boca se cae la sopa”. Y es que es muy penoso observar que la justicia en este país es una mera cuestión discursiva. Pero como siempre digo, los ciudadanos podemos, estoy segura, modificar esta incómoda situación, aunque sólo se puede lograr cuando uno se sacude la apatía de encima.

 

En una columna anterior hablaba de la reforma política que aún sigue en discusión en el Congreso (y únicamente entre ellos). A este respecto, algunos movimientos se han unido a nivel nacional para integrar una visión realmente ciudadana, a la reforma. Lo que sucede es que han captado que la propuesta no es más que una forma de hacernos creer a los ciudadanos que estamos siendo representados en el sistema político cuando realmente no es así. De hecho, esta semana inició un movimiento llamado el “Aventón Ciudadano” que busca recoger propuestas realmente ciudadanas y captar la atención de la opinión pública alrededor del país en torno a la necesidad de abrir y descentralizar el sistema político. Así, un grupo de ciudadanos viajará de aventón alrededor del país recogiendo propuestas ciudadanas a su paso hasta llegar, el 23 de abril, al Ángel de la Independencia.


En su manifestación, el “Aventón Ciudadano” declara que “promueve y asume que las decisiones públicas en nuestro país, se tienen que descentralizar… porque tenemos la convicción de que la discusión que hoy existe sobre la ‘reforma política’ está siendo limitada por quienes hoy ocupan posiciones de poder.” En particular promueven la aprobación de mecanismos de participación ciudadana en los asuntos públicos, la reducción del financiamiento público a los partidos políticos y que rindan cuentas a la ciudadanía (actualmente son protegidos para no hacerlo), y finalmente la aprobación de las candidaturas independientes (pues actualmente éstas sólo se pueden dar bajo el paraguas de un partido político, lo que hace que no sean realmente independientes). Sobre este último punto, se pronuncian en contra de la pretensión de elevar los requisitos para mantener el registro y de establecer requisitos excesivos al registro de las mismas.


En este sentido, en Puebla está sucediendo algo muy interesante. Estamos viviendo un momento de coyuntura y de grandes oportunidades, que dependerá de nosotros tomar, o dejar pasar. Sucede que como estamos cansados de tener al mismo gobierno una y otra vez y de ver que no hay consecuencias para quienes abusan del poder desde ese gobierno, la coyuntura hace que los movimientos y candidaturas ciudadanas puedan tener mayor auge y aceptación. Y por eso, es un momento en que las candidaturas ciudadanas son bienvenidas. Aunque los ciudadanos todavía no pueden postularse independientemente y lo tengan que hacer bajo el paraguas de un partido, la cuestión es que comienza a despertarse un interés genuino entre la población, de apoyar a candidatos ciudadanos, que brinden una esperanza de cambio. Ahí está la prueba con el movimiento “Actívate por Puebla” que ha movido a múltiples actores y ha hecho reaccionar a una parte de la sociedad poblana. Y está también la candidatura de elementos valiosos como Josefina Buxadé, candidata ciudadana a diputada local, con la alianza “Compromiso por Puebla”.


Desafortunadamente tengo que hablar de un aspecto negativo de las candidaturas ciudadanas: que aunque sean bien recibidas por la sociedad, el sistema político no está preparado para darles esa bienvenida. Pues además de que, como promulgan los amigos del “Aventón Ciudadano”, hay obstáculos normativos para echarlas a andar, también financieramente están bastante limitadas. Y como los partidos tienen la última palabra, el ganón es aquel que actualmente está en el poder, y que recibe el financiamiento directo de la Federación, a veces por encima del Instituto Estatal Electoral. Es nuestro derecho saber cuánto recurso reciben los candidatos ciudadanos.

 

Observarán que la diferencia entre lo que recibe un candidato ciudadano, es ridícula en comparación de lo que recibe un candidato, sobre todo del partido que actualmente gobierna al estado. Además, se ha reportado que utilizando el beneficio del aparato burocrático, hasta despensas dan, a cambio de credenciales de elector. Esto no es nuevo, y es lo que sucede en un sistema partidocrático. Por eso, luchemos por lo que anhelamos y comencemos hoy a hacer realidad, al menos en Puebla, lo que es ficticio a nivel nacional: una candidatura ciudadana independiente.

 



 
 

 

 
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