Construyendo Ciudadanos


Giovanna Morales

23/02/2010

Sin tenencia ¿quién gana?


Este fin de semana se resolvió (no se si a eso se le puede llamar resolver) la candidatura del PRI a gobernador. No llama la atención que sea Javier López Zavala. Lo que verdaderamente debe llamar nuestra atención como [email protected] es la serie de incongruencias que rodean a esta candidatura.  

 

En primer lugar, porque el PRI se manifestó en contra de las alianzas cuando Calderón lanzó su propuesta de reforma política a finales de 2009. Recordemos que cuando salió la iniciativa del Presidente, Beltrones y Paredes discutieron la propuesta en el Congreso, calificando la parte de la propuesta relativa a las alianzas, como incongruente. Según los medios nacionales, estos personajes criticaron la iniciativa impulsados por la fuerza de la triada priísta (Peña Nieto, Ulises Ruiz y Marín) que vio con ojos de desconfianza la posibilidad de alianzas entre partidos como el PAN  y el PRD, sobre todo en un año electoral. Así el PRI discutió la iniciativa, para después darle un rotundo carpetazo. Sin embargo, en Puebla el PRI ya ha unido filas con el Partido Verde para las próximas elecciones, para enfrentar la megacoalición que les espera en el campo de batalla, formada principalmente por el PAN, el PRD y el PANAL.

 

En segundo lugar, porque una alianza con el Partido Verde presupone que hay razones ideológicas comunes, por supuesto en torno a la protección del medio ambiente. Sin embargo, la eliminación de la tenencia, que es el gancho de la plataforma electoral de López Zavala, por muchas razones es incongruente con la protección del medio ambiente. Aceptémoslo, el tema es un tema popular de campaña entre los ciudadanos de clase media, que somos el grueso de la población votante. Y así se vuelve a poner en la agenda pública cada vez que se acercan elecciones (sucedió también con la campaña de Fox y la de Felipe Calderón), para ganar nuestro voto.

 

Pero veamos porqué es incongruente esta alianza: en términos ambientales la tenencia es el único impuesto que reduce las posibilidades de contaminación vehicular. Está comprobado que además de la actividad industrial, el segundo factor de contaminación del ambiente es el uso de vehículos. Si se quitara la tenencia, crecería la posibilidad de muchas personas de adquirir vehículos, no necesariamente nuevos (que son, supuestamente, los que menos contaminan). Si a esto sumamos que como consumidores realizamos la compra de un auto sin identificar los vehículos más eficientes, la cosa se pone más difícil. Para este efecto me permito hacer un comercial y recomendar que visiten la página http://www.elpoderdelconsumidor.org/demandamos-ya-etiquetado-de-eficiencia.html. Y volviendo al tema, la industria automotriz estará feliz de que se elimine la tenencia, pues esto implica aumentar sus ganancias. Con una sencilla búsqueda en internet, ustedes podrán identificar la cantidad de alianzas y grupos comerciales del sector automotriz que están anunciando las promesas de campaña de varios candidatos que proponen eliminar la tenencia, pues para ellos es una excelente noticia. Lástima que estas propuestas de campaña no vayan acompañadas de un mecanismo de protección ambiental dirigido al sector automotriz. Si no, la historia sería otra.

 

Y en tercer lugar, la promesa de derogar el impuesto de la tenencia para 2010 es inviable. Cuando Calderón llegó al poder, como había prometido eliminar la tenencia también dentro de su campaña, delegó a los estados la posibilidad de convertirlo en legislación estatal. Es decir, “les pasó la bolita”. La iniciativa que presentó el PRI la semana pasada en el Congreso en Puebla, para ayudar a Zavala a cumplir su promesa, plantea precisamente convertir el impuesto federal en uno estatal pero no plantea todavía la eliminación del impuesto. Y no es sino hasta que se trabaje la Ley de Ingresos de 2011 (en noviembre) que se puede reducir o eliminar este impuesto para ser aplicable el siguiente año. Según medios de comunicación estatales, el artículo 11 de la iniciativa evidencia el incumplimiento de la promesa de López Zavala: “Están obligadas al pago del Impuesto Sobre la Tenencia o Uso de Vehículos, las personas físicas y las morales tenedoras o usuarias de los vehículos de motor a que se refiere este capítulo”. Eso sí, cito también del mismo medio: “en la iniciativa se incluye una lista de las personas que quedarán exentas para el pago del impuesto vehicular y la lista no incluye a ciudadanos comunes”.

 

En fin, la moneda siempre tiene dos caras. La propuesta de eliminar un impuesto que nos parece absurdo como la tenencia, es simplemente irresistible, sobre todo en un país en el que no vemos reflejada esta inversión en mejores servicios. Pero, ¿no sería mejor presionar a nuestros gobernantes para que rindieran cuentas y fueran transparentes sobre la forma en la que se gasta este impuesto? y en todo caso, ¿negociar la reducción del porcentaje que pagamos por concepto de tenencia? La eliminación de este impuesto no es un acto de filantropía política, es al contrario, un negocio rotundo para los políticos que la proponen. Y yo aquí nos dejo con esta pregunta: ¿cuál es el precio que estamos [email protected] a pagar como [email protected] por no pagar tenencia? Porque eso es lo que estaremos sacrificando si votamos por este candidato, o por cualquiera que proponga esta demagógica solución, sin hacerse responsable de rendir cuentas y proteger al medio ambiente.   

 



 
 

 

 
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