Construyendo Ciudadanos


Giovanna Morales

23/06/2010

¿Elecciones socialmente responsables?


En este país las campañas electorales se alimentan del gasto social. No puedo usar la palabra inevitablemente, porque esto podría ser evitable. ¿Cómo se podría evitar? Obligando a los gobiernos a poner candados a las reglas de operación de los programas y rendir cuentas públicas del uso de los recursos, así como impedir que se creen programas sociales inmediatos a las elecciones o bien, que éstos se sujeten a fuertes restricciones.  

 

Estas elecciones me recuerdan a la euforia del distintivo de “empresa socialmente responsable”, que surgió a nivel global como un reconocimiento a la labor social de las empresas, pero que al final ha terminado siendo una herramienta poderosísima de mercadotecnia. Algo así es lo que veo que sucede en los estados que tendrán elecciones este año. Todos los candidatos salen a cacarear sus plataformas “socialmente responsables” pero lo hacen más por un reconocimiento, que por un interés honesto en el desarrollo social. No me sorprende que el Centro de Estudio Espinosa Yglesias (CEEY) haya calificado tan bajas las plataformas de López Zavala y Moreno Valle. En el rubro de desarrollo y política social, se les reprobó con 5.3 y 5.5 respectivamente.

 

Esto lo muestra un grupo de investigadores que se dedicaron a desmenuzar las propuestas pero la realidad es que somos pocos los que tenemos acceso a esta información. La mayoría de las personas vota sin conocer las propuestas de sus candidatos y pensando que todo el “rollo” que echan sobre el apoyo social que darán, es real. Y encima, los gobiernos (y sus respectivos candidatos) tienen un arma letal que son los programas sociales. Un estudio llevado a cabo por el Fondo de Población de las Naciones Unidas para el Desarrollo y Transparencia Mexicana, reveló que la proliferación de programas sociales coincide con la llegada de un nuevo gobernador.

 

El recurso se está utilizando cínicamente para manipular las elecciones, frente a nuestras caras. Catorce estados celebrarán elecciones este año y a nivel general, el gasto social aumentó en alrededor del 10 por ciento, de 2009 a 2010. No sé pero a mí no me parece una casualidad. De siete estados analizados, el gobierno de Puebla encabeza la lista. Su presupuesto aumentó de $37,469 millones en 2009, a $42,028 millones en 2010. Esto significa que mientras en promedio los demás estados gastan 56 centavos de cada peso, Puebla gasta 86 centavos de cada peso en gasto social (Suplemento político Enfoque, del Periódico Reforma, 20 de junio). 

 

No sé con qué cara todavía el gobierno estatal y el PRI condenan al PAN por el uso ilegal del programa Oportunidades, cuyo presupuesto estatal es de 5 millones de pesos para 2010, en contraste con los $42,028 millones de los que disponen para hacer uso ilegal. El que esté libre de pecado, ¡qué tire la primera piedra! Mientras, yo ruego que la ciudadanía dejemos de dar al aire títulos de responsabilidad social a quien no los merece. Esto es posible con nuestro voto. ¡Hasta pronto!

 



 
 

 

 
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