Debate


Roberto Desachy

03/03/2009

Más demonios que Ángeles en la Franja


La nueva embestida mediática y política de Ricardo Henaine contra el accionista principal del Puebla de la Franja, Francisco Bernat, resulta más que interesante, ya que el ataque se da pocos días después de que Mario Marín Torres aprovechó el repunte del equipo para tomarse una fotografía con los jugadores y tratar de recuperar algunos puntos de popularidad ante los diarios nacionales.

 

¿Es casualidad que Henaine haya arremetido contra Bernat pocos días después de que el gobernador se apareció en el equipo? Puede ser, pero dicen que en política no hay casualidades y, en consecuencia, no debe descartarse que el dueño de Valle Fantástico se haya lanzado a esta aventura contra su socio sabedor de que cuenta con apoyos del más alto en el estado y que toda la cargada mediática sería a su favor.

 

¿Tiene razón Ricardo Henaine en sus diatribas contra Francisco Bernat? Sin duda , ya que el historial deportivo del propietario principal del Puebla es más que malo…es pésimo. Con dos descensos, problemas eternos en la porcentual y sumando denuncias de jugadores y técnicos en su contra por amenazas, incumplimientos y contratos ilegales, Bernat ha hecho méritos más que suficientes para convertirse en el enemigo público número del equipo y en un peligro para el fútbol federado. 

 

Francisco Bernat se hizo “famoso” en el deporte nacional por no pagar los salarios de dos técnicos con prestigio, como Víctor Manuel Vucetich (3 veces campeón y hoy en los primeros lugares con Monterrey) e Ignacio Ambríz (asistente de Javier Aguirre en el Osasuna y Atlético de Madrid).

 

También fueron públicas sus amenazas a varios jugadores (caso Sergio Vázquez) y árbitros (Manuel Glower) e, incluso, la prensa nacional difundió que amedrentaba a los futbolistas que iban a cobrar a su oficina  enseñándoles una pistola. Además, su paso como directivo ha sido bastante mediocre, sin éxitos deportivos y caracterizado en algún tiempo por comprar elementos ya agotados, como Jorge Campos, Luís García, Sergio Zárate y muchos más, que habían sido muy bienos, pero que cuando llegaron al Puebla ya no servían.        

 

¿Si Henaine Mezer se queda con el Puebla, al equipo le irá mejor futbolísticamente? Es poco probable, casi imposible que así ocurra, porque sus antecedentes como propietario de negocios establecen que no es un empresario exitoso y que no cumple lo que ofrece ni al público ni a sus propios empleados.

 

Veamos: Valle Fantástico no pasó de ser una imitación de feria de pueblo, pese a que el gobierno de Melquíades Morales Flores prácticamente le regaló los terrenos. El aeropuerto de la entidad acumula cancelaciones de vuelos y fracasos en una tendencia que comenzó a mediados del año pasado y antes de que se detonara la crisis.

 

Además, cuando Henaine Mezer se convirtió en uno de los socios minoritarios del Puebla prometió dinero para comprar refuerzos importantes…que nunca llegaron, porque él y los demás “inversionistas” que se incorporaron al equipo no aportaron lo que habían ofrecido.

 

Tampoco pueden olvidarse las maniobras oscuras con que quiso vender el terreno en que se asienta Valle Fantástico y su intentona de cerrar este parque, sin liquidar a sus trabajadores, muchos de los cuales acudieron a los medios a quejarse de que este empresario extraordinariamente favorecido por los dos últimos gobiernos los quería correr sin indemnizarlos.

 

Este contexto lleva a una conclusión: el Puebla de la Franja, que juega en la Angelópolis, tiene en su interior más demonios que Ángeles, porque tan malo es el pinto como el colorado. Es lamentable que no haya un grupo de empresarios poblanos medianamente honestos y decentes que se interesen en levantar al equipo y llevarlo a las alturas del balompié.

 

Pese a todo, soy un convencido de que el Puebla se salvará por dos razones: el empuje de sus jugadores y cuerpo técnico y, desde luego, la gran mediocridad del Necaxa, sus directivos y propietario, quienes son –simplemente – una calamidad. Así es, la Franja se quedará en la Primera División profesional…pese a sus dueños.

 



 
 

 

 
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