Debate


Roberto Desachy

08/06/2009

El 2009 ya quedó fuera de la agenda zavalista


Las señales políticas indican que el delfín Javier López Zavala ya dejó fuera de su agenda política la elección federal del 2009, pese a que después de la designación de candidatos él mismo – como bien lo recuerda el periodista Rodolfo Ruiz en su Corte de Los Milagros – presumió haber impuesto a varios.


Claro, eran los tiempos en que se pensaba que en Puebla el PRI tendría “carro completo” y el precandidato del gobierno para el gobierno se vanaglorió de su papel de “gran elector” en el PRI y de su poder sobre Alejandro Armenta Mier y la estructura partidista.


Y como en política no hay casualidades y todo lo que se hace o deja de hacer tiene un objetivo, el hecho de que López Zavala haya abandonado a su suerte a sus ex candidatos es una clara prueba de que a menos de un mes de la contienda federal el PRI va de bajada y que el supuesto gran operador electoral trata de evitar que las posibles derrotas de sus ex pupilos sean interpretadas como un traspié para él.


A esto se debe que el zavalismo haya echado a andar su maquinaria mediática y política, primero, para culpar de las posibles derrotas del PRI a quienes él considera sus adversarios para obtener la candidatura al gobierno en el 2010 y, después, para presumir que si la SCJN determina que la sucesión debe darse en julio y no en noviembre del 2010, el principal beneficiado sería él.


Pero vayamos punto por punto. Aunque hoy Z trata de deslindarse de los candidatos de su partido, es poco probable que pueda conseguirlo, porque varios son sus incondicionales (Leobardo Soto, Francisco Ramos, Juan Carlos Natale, entre otros) y él mismo invadió la estructura del PRI estatal con sus allegados.


Además, la clase política priísta sabe que el zavalismo, efectivamente, le cedió la candidatura del distrito 9 a Manlio Fabio Beltrones, pero al mismo tiempo operó para desbarrancar la postulación de Marcela Jiménez Avendaño y hacer que Manlio Fabio se decidiera por Natale.


A pesar de su intervención directa en la imposición de aspirantes y dirigentes del partido, hoy que las encuestas hacen que el PRI se olvide de su supuesto carro completo y se resigne a ganar cuando mucho 9 o 10 de los 16 distritos en disputa, Z se quiere deslindar de las campañas de su partido y quiere que las posibles derrotas de sus ex candidatos se atribuyan a sus adversarios internos y no a su grupo.


Hoy, la elección de este 2009 ya está fuera de la agenda del delfín, que ni siquiera los fines de semana tiene tiempo para ir a los mítines de los representantes de su partido y  -según se quejan muchos que esperaban su respaldo financiero, sobre todo ahora que la campaña naufraga - tampoco está dispuesto a compartir con ellos los millonarios recursos que su dependencia maneja para promoverlo a él.


Y como ya se olvidó del 2009, no ha participado en ningún evento de campaña, pese que sus promotores tratan de hacerlo ver como el “principal activo del partido”. Pero él no ha apoyado a los aspirantes a diputados federales y solamente continúa propagándose a sí mismo.


El problema es que una de las fortalezas político-electorales de Z es su posicionamiento entre los priístas, quienes seguramente no recibirán con agrado que quien lleva 4 años diciéndoles que es su “candidato” y que los representa los haya abandonado justo en su momento de mayor vulnerabilidad. Los candidatos que resulten derrotados el 5 de julio serán especialmente severos con quien los impulsó a postularse, pero los dejó solos en la peor parte de la contienda.

 

Proyecto Z: listo para el 2010 pero le estorba el rechazo ciudadano 


Ni tardo ni perezoso, López Zavala apenas conoció que la SCJN ordenaría efectuar la sucesión en julio y no en noviembre del 2010, hizo que se publicara que esta determinación lo beneficia directamente a él, porque anula las posibilidades de que sean candidatos Blanca Alcalá o Enrique Agüera.


Y, efectivamente, si se acortan los tiempos de la elección el panorama se complica para que Agüera Ibáñez sea candidato del PRI a algún puesto, porque apenas en septiembre estará concretando su reelección y 3 meses después tendría que dejar el cargo recién retenido, para buscar otra posición, algo que – de ocurrir – generaría una molestia e incertidumbre importante en la UAP.


Pero el caso de Alcalá Ruiz es diferente, porque para noviembre o diciembre estará cerca de finalizar su segundo año del trienio y no habrá impedimento legal alguno, para que deje el ayuntamiento y busque el gobierno, excepto la animadversión del zavalismo y el posible cuestionamiento ciudadano al actuar de la alcaldesa, porque el panista Luis Paredes Moctezuma recibió severas críticas por botar la presidencia en 2 ocasiones diferentes en búsqueda del gobierno.


Otro aspecto que no han aclarado quienes dicen que López Zavala sería el principal beneficiario de que se adelante la sucesión es qué hará su precandidato, para tratar de superar el elevado rechazo que, según encuestas, siente la ciudadanía a su postulación, pese a que lleva más de 4 años de campaña (o quizá precisamente por eso).


Lo cierto es que definir en julio la contienda del 2010 le acortaría al zavalismo el tiempo, para intentar revertir la mala imagen que muchos poblanos tienen de él y le dificultaría seguir manejando millones de recursos públicos, para cooptar medios, partidos, políticos representantes sindicales y promoverse.


Se le olvida e este grupo que el problema de Z no es de tiempos, sino de que a pesar de que ha gastado centenares de millones de pesos en comprar conciencias y en promoverse en todo el estado, la gente de las zonas urbanas (Puebla, Atlixco, Tehuacán, Texmelucan y más) lo rechaza y este es un obstáculo importante para su eventual postulación, porque se trata de regiones que definen quién gana o pierde el gobierno.

 

Finalmente, para que fuera creíble su versión de que adelantar la sucesión le conviene, López Zavala y sus allegados deberían explicar por qué en la reforma electoral que promovieron sus diputados locales, que son mayoría en el Congreso, no decidieron que la contienda se efectuara en julio, sino que – por el contrario – hicieron todo para tratar de que la disputa se dé en noviembre, a pesar de la oposición de los demás partidos.

 

Porque a menos que una epidemia de estupidez política se haya apoderado de ellos, es lógico pensar que si los diputados zavalistas José Othón Bailleres, Humberto Aguilar Viveros, Bárbara Ganime, Angélica Hernández y muchos más trataron de que los comicios locales del 2010 se efectuaran en noviembre y no en julio, era porque eso les había ordenado su precandidato, ya que así le convenía, ¿o no?

 

Elementos

  • Si quedaba alguna de la Mc donalización de los medios informativos poblanos, basta leer lo que publicaron ¡6! analistas políticos el pasado 3 de junio, para corroborar que, efectivamente, en muchas ocasiones trabajan en serie. Resulta que ese día, 6 columnistas de diferentes medios felicitaron a Enrique Agüera Ibáñez por haber obtenido el doctorado.

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  • No solamente la felicitación fue uniforme, sino también los argumentos: que los sinodales que lo examinaron son personajes acreditados, que la exposición agüerista los dejó absortos y desde luego que no podía faltar el pregonadísimo mensaje de que la UAP le debe al rector su desarrollo académico y universitario.

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  • Por cierto, uno de los múltiples halagos que recibió Agüera Ibáñez ese día fue porque, supuestamente ¡no quería presumir a la opinión pública su grado académico y solamente pretendía compartirlo con su familia!. Claro que sí, por eso solamente pidió que lo resaltara esa media docena de medios.



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