Debate


Roberto Desachy

10/03/2009

PRI: en el cabús del PAN


Apenas este viernes pasado, el ex gobernador y senador del PRI Melquiades Morales Flores declaró —en tono algo jactancioso— que el PAN siempre ha estado en el cabús del tricolor y que el objetivo político de su partido debería ser que la situación se mantenga como está, aunque seguramente el ex mandatario no está enterado de que en Puebla es el tricolor el que brinca al son que toca el blanquiazul en todo lo que se refiere ideología.

 

Porque el hecho de que la mayoría del PRI en el Congreso local se apreste a traicionar el Estado supuestamente laico fundado por los gobiernos priístas —como amaga con hacer al proponer la inclusión conceptos religiosos en la Constitución—  demuestra que los supuestos representantes “revolucionarios” son retrógrados, confesionales y misóginos.

 

Resulta contradictorio que los gobiernos estatal y municipal lancen emotivos y encendidos discursos a favor de la equidad de género y de la emancipación femenina, cuando Mario Marín Torres y Blanca Alcalá Ruiz desdeñaron el talento político y administrativo de las mujeres al no incluirlas en puestos importantes de sus respectivas gestiones.

 

Marín Torres lleva 4 años de gobierno y solamente le dio a una mujer el grado de secretaria de Edo (la ex procuradora Blanca Laura Villeda), mientras Alcalá Ruiz nombró a dos (Gabriela García en Administración y Fernanda Diez en Desarrollo Social) y solamente mantiene a una de ellas en el cargo, ya que a la segunda le quitó para impulsar la candidatura de Víctor Giorgana a la alcaldía de Puebla.

 

Esta misoginia priísta a la poblana se refleja, también, en el hecho de que su mayoría en el Congreso local se coludirá con otras dos organizaciones retardatarias, el PAN y PANAL, para impedir que se legisle sobre temas que les interesan profundamente a muchas mujeres, como la legalización del aborto, la eutanasia y la reglamentación de las sociedades de convivencia.

 

Y lo peor del caso es que mientras el gobernador y la presidenta firman manifiestos y emiten proclamas a favor de las mujeres, ¡a ninguno de los dos se les ocurrió organizar foros o eventos para conocer qué opinan las féminas sobre temas como el aborto y las sociedades de convivencia!.

 

Marín Torres y Alcalá pregonan la equidad de género, pero no la practican en sus gestiones, tampoco les reconocen a las mujeres el derecho de decidir sobre qué hacer con su cuerpo ni les dan la posibilidad de legalizar su unión con otra mujer. La iniciativa de José Othón Bailleres destila misoginia y homofobia y ninguna mujer del PRI (supuestamente revolucionaria) se ha atrevido a hablar de este tema.

 

El conservadurismo del gobernador es conocido desde que era presidente municipal, porque en ese tiempo impulsó redadas contra las mujeres que practican la prostitución, lo que generó un mercado negro muy lucrativo para algunos funcionarios de ese ayuntamiento. También fue su gestión la que impuso el “toque de queda” en los antros imponiendo un temprano horario de cierre.

 

La alcaldesa es —si se puede— mucho más derechista que el gobernador desde el punto de vista ideológico y social, como lo reconoció el regidor panista Miguel Dessavre al principio del trienio al declarar que Alcalá Ruiz se había equivocado de partido, porque debería ser panista y no priísta.

 

El tiempo le dio la razón, ya que la presidenta hizo que su administración obstaculizara una manifestación lésbico-gay en el zócalo y se ha declarado abiertamente contraria a que la mujer decida si se somete a un aborto sin dar a las demás féminas del municipio la oportunidad —siquiera— de opinar.

 

El PAN hace bien en tener al PRI de Puebla como su patiño, su marioneta ideológica— social. El problema es del tricolor y, en especial, de quienes mueven los hilos de Othón Bailleres y de la propia Blanca Alcalá.

 



 
 

 

 
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