Debate


Roberto Desachy

11/05/2009

Se rasgan las vestiduras


La semana pasada, varios columnistas y medios se rasgaron las vestiduras por las declaraciones del dirigente estatal del PAN, Rafael Micalco Méndez, acerca de los atributos físicos de la candidata del PRI en Ajalpan y hermana del gobernador, Julieta Marín Torres, a quien jamás en su vida política o personal le habían surgido tantos defensores “espontáneos”.

 

No tiene sentido alguno reiterar las descalificaciones –merecidas por cierto – que recibió Micalco Méndez, pero queda claro que la mayoría de quienes defendieron a la hermana de Mario Marín Torres y arremetieron contra el dirigente del PAN no lo hicieron de manera espontánea o por un motivo de moralidad pública o política, sino siguiendo instrucciones priístas de descalificar a un personaje de suyo bastante desprestigiado y cuestionado, incluso, al interior del propio blanquiazul.

 

Y, sin duda, un varón (decirle hombre sería un halago inmerecido en este caso) que llama “fea” a una mujer es un patán, misógino, que probablemente ha tenido experiencias negativas con el sexo opuesto y que, por lo mismo, no siente por él el mínimo respeto.

 

Sin embargo, hay varios hechos que los analistas filo priístas no pudieron (o quisieron) admitir en las aseveraciones del representante panista y uno muy importante es que –gracias a su declaración – Micalco Méndez marcó la agenda mediática y política de la primera semana de campaña electoral y, si continúa con esta tendencia, seguramente beneficiará al PAN.

 

El hecho de que un dirigente político gris, descalificado y sin discurso, como este panista, delimite la agenda mediática y política implica necesariamente que su  contraparte priísta, Alejandro Armenta Mier, está inactivo, inerte, dormido y, por lo mismo, no tiene la capacidad de tomar la delantera en el debate electoral y no puede evidenciar las evidentes y graves fallas de los gobiernos emanados del panismo.

 

Es claro que, cuando menos en la primera semana de campaña, Micalco Méndez le ganó la partida y la atención mediática a Armenta Mier y esto generó que el PRI adoptara una actitud contestataria y defensiva, cuando se supone que en las contiendas electorales lo que conviene es ir al ataque.

 

Además, la estrategia del panista de denostar y descalificar a Julieta Marín Torres concuerda con lo que hace desde hace meses el dirigente nacional de su partido, Germán Martínez Cázarez, Algunas encuestas nacionales dicen que esta campaña negra le ha permitido al PAN repuntar y estar cerca de empatar al PRI en la intención de voto de la gente y, en consecuencia, en Puebla puede ocurrir lo mismo.

 

Llama la atención que mientras Germán Martínez Cázarez y Rafael Micalco tienen sus espadas electorales desenvainadas contra el priísmo, Beatriz Paredes Rangel y Alejandro Armenta Mier ni siquiera han atinado a defender de manera adecuada a los miembros y candidatos del PRI, que en las urnas puede sufrir las consecuencias de esta omisión.

 

Tampoco puede pasar inadvertido que el “comentario” aparentemente desafortunado del dirigente panista contra la hermana del mandatario, logró evidenciar el nepotismo al que ha recurrido Mario Marín usando al partido, para dar puestos de elección popular a sus hermanos.

 

Veamos: a René ya lo hizo legislador local, ahora quiere que Julieta alcance la curul federal y otros parientes suyos tienen importantes puestos en el gobierno, en el PRI y en otras instituciones o dependencias oficiales solamente por formar parte de su familia y desde luego que esto va en detrimento de una buena administración y del sano ejercicio de la gestión gubernamental.

 

Esto lo sabe el PAN y las aseveraciones de su representante (magnificadas por el priísmo) fueron para los ciudadanos que las escucharon un recordatorio de que en Puebla, como en muchos otros estados y con mandatarios de todos los partidos, hay un gobernador que beneficia a su familia usando el poder público, pese a que en su toma de protesta prometió encabezar una administración de “nueva generación” y el nepotismo es una práctica antigua y deplorable del sistema político mexicano.

 

Claro que es deplorable que Micalco haya insultado a una mujer y que su víctima sea, precisamente, la única familiar del gobernador que había hecho un trabajo político real antes de este sexenio y que ha mantenido una actitud sobria y sensata a lo largo del mismo. Pero en tiempos de competencia real, las elecciones son guerras y en ellas todo se vale.

 

Finalmente, habrá que esperar poco menos de 2 meses para constatar si la campaña de bajo perfil, aburrición y gris del PRI le funciona. Los priístas pueden argumentar que así ganaron en el 2007, pero se les olvida que en esta ocasión parece que no tienen a un anticandidato, como Antonio Sánchez Díaz de Rivera, para que les ayude.

 



 
 

 

 
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