Debate


Roberto Desachy

12/01/2010

Las debilidades del precandidato oficial


¿Cómo se podría calificar a un precandidato que, para sustentar su postulación, necesita que el gobernador Mario Marín Torres le dé 3 espaldarazos diferentes, miles de millones de pesos del presupuesto público estatal, el control del partido y el gobierno, además de “recomendarlo” con los directivos nacionales y locales de los medios de comunicación?.

 

Solamente de débil puede calificarse a un aspirante a gobernador que basa su postulación en la imposición de Marín Torres y, sobre todo, en los recursos públicos, humanos, materiales y políticos del gobierno actual, debido a que hasta los promotores mediáticos de Javier López Zavala reconocen que su precandidato es impulsado por la operación financiera y partidista del mandatario.

 

Veamos: si López Zavala fuera un contendiente fuerte, no necesitaría del control político del PRI y de la estructura del gobierno estatal, para sostener sus aspiraciones. Tampoco requeriría de comprar encuestas y conciencias, para tratar de que los poblanos lo acepten como futuro gobernador y revertir su bajo posicionamiento electoral en las zonas urbanas de la entidad.

 

El precandidato del gobierno no basa sus aspiraciones en el trabajo realizado en las secretarías de Gobernación o Sedeso, como lo demuestra el hecho de que durante su gestión en la primera de esas dependencias haya explotado el escándalo nacional del caso Cacho y de que – como encargado del combate a la pobreza – Puebla haya pasado de ser el séptimo estado más pobre del país al tercero.

 

Ni siquiera los múltiples pregoneros del zavalismo se han atrevido a decir que su favorito tiene carisma, discurso político o personalidad atrayente para el electorado, sabedores de que con nada de esto cuenta su mecenas. En pocas palabras, los propios zavalistas dicen que su precandidato ganará la postulación…simplemente porque así lo quiere Mario Marín Torres y tiene miles de millones de pesos para concretar su proyecto transexenal.

 

Incluso, el hecho de que Marín Torres haya tenido que destapar en 3 ocasiones diferentes a su delfín y llevarlo con los empresarios y los dueños de los medios nacionales de comunicación, para pedirles su apoyo, comprueba que el precandidato oficial no pudo – por sí mismo – obtener el respaldo ni de la totalidad de la cúpula marinista ni de los poderes fácticos.


Para nadar, el delfín marinista necesita las aletas…de Mario Marín y el gobierno estatal, lo que demuestra que su capital político y aceptación social propios no le es suficiente, para aspirar a la postulación del PRI y ganar el gobierno. Y lo peor para el precandidato oficial es que ni siquiera con los miles de millones de pesos marinistas y la genuflexión de un sector numeroso de la prensa local y de los poderes fácticos tiene garantizada la victoria en las elecciones.  

 

Porque un precandidato que basa sus fortalezas en el dinero y en la operatividad político-electoral del gobierno estatal y de su mentor…es simplemente un aspirante débil, que no garantiza la retención del poder. 

 

Elementos

  • Los zavalistas están arrebatándose y repartiéndose el estado, pese a que no han ganado la postulación y mucho menos el gobierno estatal, como lo demuestra el hecho de que un personaje de Tehuacán llamado Luis Cobos ande diciendo que ya le compró a López Zavala la candidatura del PRI al gobierno.

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  • Luis Cobos es hoy director de Obra del actual ayuntamiento y afirma que le dio ¡11 millones de pesos! al delfín marinista, para adquirir la postulación. Mientras tanto, Avelino Toxqui, hoy diputado local del PRI, ya se siente alcalde de Cuautlancingo (hoy gobernado por el PAN) y está repartiendo los puestos que ni siquiera ha ganado, pero que – según él- López Zavala le designó.



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