Debate


Roberto Desachy

14/04/2009

Zavala, candidato de Mario Marín, no del marinismo


Una de las leyendas políticas que los promotores del proyecto Z han vendido al interior del PRI y en varios medios informativos es que Javier López Zavala es el candidato oficial de Mario Marín y del marinismo a la gubernatura y que, en consecuencia, quienes pretendan seguir detentando 6 años más de riqueza, poder e impunidad deben apoyarlo.

 

Sin embargo, hay pruebas claras de que aunque López Zavala sí es el favorito del gobernador para heredarle el cargo, en la corriente política que encabeza, el marinismo, hay resistencias e inconformidades contra su elegido e, incluso, existen dos o tres precandidatos que le están disputando la nominación y que se niegan a plegarse a quien sólo tiene como mérito político un padrinazgo importante.

 

La semana pasada, mientras la mayoría de los poblanos descansaba de la severa crisis que afecta sus bolsillos, se suscitó un importante choque entre el Soapap y la secretaría estatal de Obra Pública, dependencia acusada de dañar la infraestructura hidráulica y a la que el sistema operador amagó con cancelar los trabajos que realiza en la zona de Angelópolis.

 

Desde luego que esta disputa no es entre dependencias, sino que tiene como participantes al multimillonario y corrupto zar de la obra pública marinista, Javier García Ramírez, contra el titular del Soapap, Eduardo Macip Zúñiga. Incluso, en el entorno político y mediático se supo que la embestida real se dio entre los protectores y promotores de ambos; es decir, Javier López Zavala (jefe real de García Ramírez) vs Mario Montero Serrano (mano que mueve a Macip Zúñiga).

 

En el sexenio han sido varias y sonadas las confrontaciones al interior del gabinete estatal. Mario Montero y López Zavala se disputaron la presidencia del Congreso local y ganó el segundo colocando al inefable José Othón Bailleres, también pelearon por el PRI estatal quedando tablas, ya que Z colocó a Alejandro Armenta y el secretario de Gobernación a Claudia Hernández.

 

Cuando fue dirigente estatal del PRI, Valentín Meneses Rojas no tuvo empacho alguno en reconocer que Z no fue candidato a la presidencia municipal de Puebla en el 2004 al no tener posibilidades de ganar, porque los ciudadanos sí lo conocían, pero desconfiaban de él y esto le restaba potencial electoral.

 

Además, a lo largo de la gestión estatal han quedado registradas las confrontaciones de Zavala no solamente con Montero y Meneses, sino con otros personajes importantes del marinismo y del gobierno, como Javier Sánchez Galicia, Gerardo Pérez Salazar, Mario Ayón, Blanca Laura Villeda.   

 

Meneses, Montero y hasta Armenta, candidatos alternos del marinismo

 

El marinismo que rechaza el intento de imposición zavalista tiene como candidatos alternos a Valentín Meneses, Mario Montero y Alejandro Armenta Mier y sabe que, si al interior del grupo estatal son numerosos e importantes los grupos que rechazan a Z, en el resto del PRI poblano y en la sociedad civil el cuestionamiento al delfinazgo es extenso y explica claramente por qué es muy baja la intención de voto a favor de Javier López.

 

Incluso, mediante innumerables charlas con personajes que se autoasumen como marinistas, he podido constatar que varios no están dispuestos a sumarse al proyecto Z, debido a que ellos mismos sienten que tienen suficientes méritos para encabezar  al grupo y han sido testigos y víctimas de excesos, exclusiones e imposiciones de López Zavala y – razonan – si así se comporta como aspirante, qué no hará si dejan que se convierta en la cabeza del marinismo.

 

En este escenario crecen las aspiraciones de personajes que, como Z, son cercanos a Mario Marín, pertenecen al grupo político del mandatario, quien los considera de confianza y sabe que le son leales. Por ello, Valentín Meneses, Mario Montero y Alejandro Armenta están plenamente conscientes de que si López sigue sin crecer en las encuestas, pese a todos los recursos públicos que maneja, cualquiera de ellos puede consolidarse como el plan B del marinismo.

 

Es claro que el hecho de que el grupo político del gobernador no esté totalmente cohesionado y unido alrededor de una precandidatura, puede disminuir su fuerza e influencia para la sucesión del 2010, aunque siga siendo el sector del PRI con más poder y recursos.

 

Finalmente, en este contexto de lealtades, confianzas y de llegar a acuerdos con quien sí cumple pactos, Enrique Agüera Ibáñez tiene la desventaja de no ser parte del marinismo puro, ya que esto le resta posibilidades de asumirse como el “Plan B” del gobernador. Los marinistas no consideran a Agüera Ibáñez como uno de los suyos, saben que solamente es un aliado coyuntural e institucional y, en consecuencia, no lo ven como uno de sus precandidatos a la gubernatura, ya que la llamada "burbuja" del mandatario se conformó desde hace años con quienes se la jugaron con él incluso antes de que fuera presidente municipal y entre ellos no estuvo el rector de la UAP, quien se subió al coche del marinismo una vez que éste llegó al gobierno.

 



 
 

 

 
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