Debate


Roberto Desachy

17/02/2009

Manipulación mediática y política


Este lunes, el sindicato de la Secretaría de Salud y su representante, Malcom Ramírez Morales, paralizaron las actividades e instalaciones del ramo, para pedir la destitución del titular de la dependencia, Antonio Marín López, con el argumento de que carecen de los recursos humanos y materiales suficientes, para trabajar adecuadamente y de que se Marín López mintió en su comparecencia ante el Congreso Local.

 

No es de extrañarse que el sindicato de la SSA se manifieste contra el secretario. Lo ha hecho en varias ocasiones en lo que va del sexenio no solamente contra Marín López, sino también hacia el primero que ocupó ese cargo, Roberto Morales Flores, quien durante el tiempo que permaneció en el cargo enfrentó una dura embestida mediática y política de Malcom Ramírez y, principalmente, de los que están detrás de dicho dirigente gremial.

 

Roberto Morales Flores padeció una campaña permanente de ataques y desprestigio de quienes lo consideraban “melquiadista y no marinista”, ya que nunca le “perdonaron” el hecho de que no fuera un miembro del llamado “marinismo puro”. Parece que con Marín López pasa lo mismo.

 

La beligerancia de estas huestes sindicales parece no estar relacionada con las condiciones en que labora el gremio o con reales o supuestos errores del secretario en turno, sino con la lucha política por los recursos y bienes de la dependencia, como lo demuestra el hecho de que el único tiempo en que hubo “tranquilidad” en la dependencia fue cuando los hermanos Villa Issa (uno en la propia secretaría de Salud y otro en la de Finanzas y Administración) se hicieron cargo de la misma.

 

Además, a los paristas que piden la cabeza de Marín López se les “olvidó” que éste no es el culpable directo de la falta de personal o de recursos materiales, porque al final de cuentas es la secretaría de Finanzas y Administración la que determina dónde, cuánto y cuándo se contrata personal o se compran bienes e insumos.  

 

Incluso, el secretario del sindicato intentó legitimar el paro de labores diciendo que la ciudadanía debe “agradecer” esta falta de atención sanitaria, debido a que – según él -  su objetivo “mejorar” el trato hacia la gente, pese a que lo verdaderamente loable sería que los sindicalizados atendieron bien y todos los días a los poblanos, sin importarles las supuestas o reales limitaciones en personal y recursos.

 

Otro hecho que llama la atención es que este mismo lunes, antes de que “estallara” el paro, algunos columnistas alertaron que  los detractores del secretario irían con todo a cortarle la cabeza, porque supuestamente busca la candidatura del PAN a la gubernatura, cuando el susodicho no se ha “destapado” y ni siquiera se le conoce trayectoria partidista o militancia política.

 

En conclusión, hay varios elementos que permitan presumir que este movimiento sindical tiene poco de laboral y mucho de político –económico. Lo lamentable es que la ciudadanía sea rehén de los intereses de quienes no dejan funcionar a una dependencia, porque quieren tenerla bajo su control.

 

Elementos

  • Es notorio que ningún medio informativo o columnista se lance a descalificar, condenar o denunciar a Malcom Ramírez o a su sindicato por dejar a los poblanos sin servicios médicos, cuando eso es – precisamente - lo que hicieron cuando otro dirigente gremial amagó con realizar una huelga o paro de labores.

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  • Así es: cada vez que Israel Pacheco Velásquez emite queja o cuestionamiento alguno, es inmediatamente descalificado, denunciado y hasta insultado por decenas de “analistas mediáticos” que casi lo colocan como el enemigo público número uno de la entidad o un “peligro para Puebla”.

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  • Hoy que otro dirigente laboral detiene las labores de un sector importante para la ciudadanía, como es la salud, no se escucha que la opinión publicada siquiera cuestione la legitimidad del movimiento. A lo mejor porque ahora no hay jugosos convenios económicos de por medio.

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  • No se trata de defender a uno o de atacar al otro, simplemente de preguntar por qué los espacios informativos dan un tratamiento tan diferente a dos representantes sindicales que en determinado momento han iniciado acciones contra los gobiernos para los que trabajan.



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