Debate


Roberto Desachy

 

Blanca Alcalá, sin operadores políticos 


Algunos medios, pocos desafortunadamente, pero entre ellos Cambio y laquintacolumna.com.mx, informaron el viernes pasado sobre el desaire que los sindicalizados del ayuntamiento de Puebla le hicieron a su jefa, la presidenta Blanca Alcalá Ruiz, quien convocó y pagó una comida para 5 mil personas en el Centro Mexicano Libanés, pero por la ausencia de los trabajadores de base asistió menos de la mitad, con el lamentable desperdicio de víveres y dinero.


A lo largo de la semana pasada, algunos columnistas lanzaron severas críticas al secretario general del sindicato municipal, Israel Pacheco Velázquez, por dicho desprecio a la alcaldesa y, muy probablemente, tengan razón en sus acusaciones y el dirigente laboral sea lo que ellos dijeron y muchas cosas más.


Lo que nadie reflexionó es por qué sigue siendo mala la relación entre el Ayuntamiento de Puebla y sus sindicalizados, cuando Alcalá Ruiz y Pacheco Velásquez tienen en común su cercanía con el gobernador Mario Marín Torres, al que ambos siguen y reconocen como el supuesto “jefe de las instituciones de Puebla”, pomposo nombramiento que los priistas tradicionales acostumbran asignarle al mandatario en turno, desde luego, cuando emana de su partido.


Esta nueva disputa de la alcaldesa con el secretario del sindicato demuestra que la primera carece de operadores políticos que la acerquen con sus detractores. Nadie hace política a favor de la edile, porque algunos miembros de su gabinete no saben de ese rubro, mientras que otros simplemente obedecen otras instrucciones e intereses.


Es muy indicativo de esta carencia de política el hecho de que en seis meses de gestión, ni el secretario General, ni el de Gobernación ni la de Administración, César Pérez López, Juan de Dios Bravo y Gabriela García Maldonado, respectivamente, hayan logrado entablar una relación positiva e institucional con Pacheco Velázquez.


Es posible que cada uno de ese trío de funcionarios piense que le corresponde a otro contactar con el sindicato o que los tres desestimen al representante sindical, pensando —erróneamente— que como obedece las indicaciones de Mario Marín y Mario Montero, no es necesario hacer trabajo político para sumarlo a los proyectos municipales.


Pero si por un lado es cierto que Pacheco Velázquez solamente sigue las instrucciones de Mario Marín Torres, a quien reconoce como su único jefe, por el otro también lo es que corresponde a los funcionarios municipales dialogar y negociar con él para evitarse problemas o desaires como el que sufrieron el jueves.


Además, García Maldonado debería hacer un mea culpa por la mala relación de su jefa con el sindicato, ya que ella es la responsable de no reconocer algunas bases que el Cabildo anterior aprobó y otorgó. Incluso, esta actitud de la secretaria de Administración ha hecho que algunos trabajadores ganen 17 pesos quincenales por no tener “derechos”, según ella.

 

 Elemento

 

  • Aparte de las quincenas de 17 pesos para trabajadores de Servicios Generales, varias cosas más han generado molestia de los sindicalizados hacia la gestión alcalina, como el hecho de que no se les tomó en cuenta para la organización de la costosa comida efectuada en el Centro Mexicano Libanés, donde, por cierto, se rifaron entre los empleados de confianza artículos de verdadero lujo, como un coche, i-pods, minicomponentes, refrigeradores, televisiones de plasma y reproductores de DVD, entre otros.



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