Debate


Roberto Desachy

18/09/2009

La alcaldía como moneda zavalista de cambio


El utópico sexenio zavalista tendría que durar 18 años como mínimo, para que el precandidato oficial Javier López Zavala pudiera cumplir todo lo que le ha prometido a la clase política y a la opinión publicada, en su búsqueda del respaldo de los grupos de poder y de la uniformidad mediática que hoy predomina en muchos espacios informativos respecto a presunta nominación.


Es claro que López Zavala ha prometido mucho más de lo que eventualmente pudiera cumplir, como lo demuestra el hecho de que ha ofrecido la alcaldía de Puebla a muchos personajes – casi a uno por semana – y de que, en el remoto caso de alcanzar el gobierno, solamente podría tratar de imponer a 2 presidentes municipales, ya que le correspondería ese número de trienios municipales.


Veamos: hasta ahora, el precandidato oficial ha ofrecido la alcaldía de Puebla a Javier García Ramírez, Valentín Meneses Rojas, Guillermo Deloya, Gerardo Pérez Salazar, Coral Castillo, Jorge Estefan Chidiac y Lucero Saldaña, a quien a través de Alejandro Armenta Mier le envío el mensaje de que puede aspirar al Palacio Municipal si se suma a su causa.


Claro que es posible que, como lo especulan varios analistas, Alejandro Armenta haya invitado a Lucero Saldaña a agregarse como aspirante a la alcaldía, para disimular sus públicos enfrentamientos con Blanca Alcalá Ruiz, no ser visto como un zavalista misógino e incluir un contrapeso más a la odiada postulación de Mario Montero, pero el dirigente del PRI ha reiterado en varias ocasiones su sumisión al delfín marinista y no habría dado ese paso sin el consentimiento explícito de López Zavala.
A través de sus columnistas cercanos, López Zavala primero recalcó una y otra vez que


su favorito para la alcaldía era García Ramírez, pero después – también a través de sus espacios periodísticos - le ofreció esa nominación a Coral Castillo, Guillermo Deloya y a Gerardo Pérez Salazar, en ese orden.


Es importante enfatizar que quienes han caído en el engaño son Javier García Ramírez y Guillermo Deloya, que se volvieron zavalistas después de que les prometió la alcaldía, ya que los demás destapados por el delfín se mostraron cautos en lo que se refiere a creer en sus palabras.


La gota que derramó el vaso fue el fin de semana que el precandidato oficial hizo gira en la ciudad de Puebla con Valentín Meneses y, nuevamente, sus redactores comenzaron a enfatizar que el favorito de López Zavala es el titular de la SCT, lo que automáticamente relegó a quienes antes les había hecho el mismo ofrecimiento.


Parece que la tendencia de López Zavala de ofrecer la alcaldía de Puebla a todo el mundo ya generó reacciones negativas en uno de los precandidatos, Javier García Ramírez, quien a través de uno de sus allegados comenzó a decir que Z ha hecho demasiados compromisos, algo que es muy cierto, pero que no se limita a lo relacionado con la candidatura municipal.


Es obvio que el delfín ni siquiera ha ganado nada y ya demostró que no cumplirá sus promesas a la clase política o a los poderes fácticos en los que quiere montarse para llegar al gobierno. Entonces, si a los poderosos, adinerados y a los políticos con los que tiene pactos no les puede dar lo que les ofreció, ¿es posible esperar que sí le responda a la ciudadanía si llega a donde pretende?.

 

Alcalá, también con 2 candidatos a la alcaldía

 

Otra que ve la presidencia municipal como moneda de cambio, para hacer promesas que difícilmente podrá cumplir es la alcaldesa Blanca Alcalá Ruiz, que – por lo que ella misma ha externado – tiene dos favoritos para sucederla: Mario Montero Serrano y Jorge Estefan Chidiac.


Desde hace tiempo es notoria la alianza política de Alcalá Ruiz con Mario Montero, al grado de que el secretario de Gobernación es uno de los pocos funcionarios estatales que se muestra respetuoso – y no desdeñoso – hacia la presidenta municipal. Es claro que la intención monterista es ser el candidato a la alcaldía en dupla con ella, que hasta hace poco tiempo parecía estar de acuerdo con esta dupla.


El problema es que en las últimas dos semanas la edilesa ha estado promoviendo a Jorge Estefan Chidiac para sucederla, lo que demuestra que juega con dos cartas o ya rompió el acuerdo con Montero Serrano. Además, queda claro que difícilmente ella podrá ser candidata al gobierno y, al mismo tiempo, tratar de imponer a su sucesor.

 

Este contexto de complicidades, componendas y disputas por la candidatura del PRI a la alcaldía, lleva a preguntarse si Mario Marín será realmente el gran elector o dejará que López Zavala o Blanca Alcalá se le impongan.

 



 
 

 

 
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