Debate


Roberto Desachy

26/01/2010

El veto marinista


El miércoles de la semana pasada las publicó El Sol de Puebla y un día después hicieron lo propio Cambio y El Columnista: Mario Marín Torres se lanzó contra uno de los precandidatos del PRI al gobierno, Enrique Doger Guerrero, de quien dijo que “es el menos favorecido por el consenso social” y agregó que hace 6 años él logró la postulación al gobierno, pese a no tener un cargo público.

 

Cuando menos hay dos mentiras o verdades a medias en lo que Marín Torres le declaró a la OEM y la primera es que resulta falso que el ex edil sea el “menos favorecido” de los aspirantes del PRI al gobierno, debido a que hasta en las encuestas pagadas por el gobierno el correligionario del gobernador defenestrado por él supera claramente a todos los contendientes y dichos estudios de opinión dicen que el único que, presuntamente, supera a Doger Guerrero es el favorito marinista.

 

Otra verdad a medias del mandatario es que él logró llegar a la candidatura a gobernador sin un cargo público. Efectivamente, lo hizo, pero en aquélla época el ejecutivo Melquíades Morales Flores no lo vetó, tampoco promovió una campaña mediática y política en su contra y ni siquiera destapó a alguno de sus favoritos, mientras que Marín Torres sí promovió públicamente en varias ocasiones a su delfín y también ha proclamado abiertamente su veto antidogerista.

 

Por si fuera poco, Marín Torres olvida que su Congreso local anterior aprobó una “reforma electoral” amañada y con destinatario, para impedir que alguien hiciera lo que él había hecho 3 años antes; es decir, aprovechar la falta de cargo público para buscar abiertamente la candidatura al gobierno recorriendo el estado, pidiendo apoyo y entablando acuerdos.

 

La “reforma electoral” marinista favorece a los que hacen campaña desde y con los recursos del gobierno estatal o municipal, mientras que a los ciudadanos sin partido les prohíbe u obstaculiza el tratar de obtener un posicionamiento social elevado, que les permita obtener alguna postulación.

 

Sin duda, fue un grave error del equipo dogerista no haber impugnado en los tribunales federales la promulgación de algunos incisos del artículo 200 bis del Código Estatal Electoral.

 

Marín Torres no es factor de unidad

 

Retomando el tema del veto marinista a Doger Guerrero, esta actitud de Mario Marín lo coloca como uno de los principales obstáculos a que su propio partido gane la elección del 2010, porque el gobernador dejó de ser factor de unidad al interior del priísmo, para asumirse como un promotor de la exclusión y segregación.

 

Además, llama la atención que el mandatario excluya a un militante de su partido que no solamente le ayudaría a ganar contundentemente la elección, sino a legitimar el proceso intestino del PRI, ya que el hecho de sumar al ex edil haría distender el entorno interno en el priísmo y sería una señal de apertura e inclusión que podría favorecer hasta al propio delfín marinista, si es que López Zavala consigue la postulación.

 

Esta actitud del gobernador demuestra que el proceso interno de su partido no fue más que una simulación, una pantomima para tratar de legitimar a su favorito, debido a que en realidad nunca estuvo dispuesto a que alguien más obtuviera la nominación y, por esto, sacrificó la política social de la entidad y la puso al servicio de su proyecto transexenal, pese a que esto implicó permitir el crecimiento de la deuda pública, del retraso económico y la pobreza.

 

En consecuencia, para que el PAN y, tal vez, la alianza opositora ganen la elección solamente les bastará decir claramente a los poblanos cuáles son los saldos del marinismo y preguntarles si quieren 6 años de más de lo mismo o desean un cambio de rumbo.

 

Elementos

 

  • Analistas y columnistas cercanos al gobierno estatal y a su precandidato están más que preocupados por la posibilidad real de concretar una alianza opositora y, por ello, publican artículos y encuestas con la clara intención de dinamitar los acuerdos entre el PAN y el PRD.

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  • No es de extrañarse que los marinistas incrustados en el perredismo y en Convergencia, como Irma Ramos, Armando Méndez y José Juan Espinosa, hagan lo posible por impedir dicha coalición, debido a que son representantes personales de Mario Marín o de López Zavala en los partidos de izquierda.

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  • Lo que es verdaderamente patético es que el dirigente estatal del PAN, Juan Carlos Mondragón, se haya sumado a los marinistas que se pronuncian contra la alianza opositora, al decir que su partido condiciona dicha coalición a que sea con toda la oposición y a que le dejen imponer a los candidatos tanto al gobierno como a la alcaldía de Puebla.

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  • Estas declaraciones de Juan Carlos Mondragón, como las de Miguel Méndez Gutiérrez, que también condicionó la concreción de la alianza opositora al decir que las demás fuerzas políticas deben plegarse al panismo, demuestran que el Yunque no quiere dicha coalición y que quien sea candidato del PAN al gobierno tendrá que enfrentarse no solamente al marinismo, sino también a los representantes formales de su partido y a quien los maneja.

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  • El Yunque, que maneja al delegado del CEN Alberto Villareal García, a Méndez Gutiérrez y a Juan Carlos Mondragón, es el primer obstáculo que deberán vencer el presidente Felipe Calderón Hinojosa y el eventual candidato del PAN, Rafael Moreno Valle Rosas, para concretar la alternancia en el poder en Puebla

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