Debate


Roberto Desachy

28/08/2009

El intervencionismo marinista en la Buap


A menos de que el Consejo Universitario modifique de último momento los estatutos de la UAP, para que los egresados puedan votar, se supone que el gobernador Mario Marín Torres no debería ¿ni podría? participar en la cada vez más cercana sucesión rectoral en la UAP y, por ello, sorprende que el miércoles pasado haya dado luz verde a la segura reelección de Enrique Agüera Ibáñez y, llama todavía más la atención, que ese mismo día el mismo rector haya reconocido por primera vez que quiere mantenerse en el cargo.

 

Mucho antes de que el propio involucrado lo reconociera abiertamente, los universitarios, ciudadanos enterados del tema y la clase política estaba enterada de que Agüera Ibáñez se reelegirá y – todavía más – se sabe que será un proceso terso, sin problemas ni sobresaltos el que vivirá la UAP el martes 29 de septiembre y culminará el 4 de octubre.

 

Sin embargo, el rector en funciones no dijo que buscaría reelegirse, sino hasta después de que Marín Torres le dio su “voto”, como atinadamente informó El Sol de Puebla este jueves 27, lo que genera la impresión de que se esperó hasta contar con el visto bueno del mandatario, para reconocer lo que todos ya sabíamos y lo que la propia comunidad universitaria espera.

 

Por ley, la UAP es autónoma y en su proceso de elección de autoridades – supuestamente – no intervienen agentes externos, como los gobiernos federal, estatal o municipal. En consecuencia, es de esperarse que Mario Marín, el presidente Felipe Calderón Hinojosa, la alcaldesa Blanca Alcalá, los demás ediles en que hay campus de la institución y todos los que en este momento no forman parte de la comunidad universitaria se mantengan respetuosos y alejados de la sucesión rectoral.

 

Por ende, el apoyo público que el gobernador brindó a Agüera Ibáñez es – presuntamente - innecesario, porque el rector no enfrenta ningún problema para mantenerse en el cargo, dado que los propios universitarios así lo han decidido y así lo manifiestan.

 

En este contexto, el hecho de que el mandatario se haya involucrado – al menos discursivamente – en la sucesión  universitaria parece ser un exceso del Ejecutivo, quien parece empeñado en demostrar que no solamente quiere ejercer de manera absoluta todas sus facultades legales, sino  que también se autoadjudica muchas atribuciones metaconstitucionales, como la tratar de ser el “gran elector” en los ámbitos sociales, políticos, económicos, deportivos y ahora universitarios.

 

No es la primera vez que queda demostrado que el marinismo es proclive a intervenir en todo, hasta en ámbitos que no deberían ser de su competencia, como lo externó públicamente y a nivel nacional el director técnico del Puebla, José Luís Sánchez, el chelís, hace pocos meses, cuando reconoció que su jefe, a quien le rinde cuentas y decide si sigue en el equipo es Mario Marín Torres, no los presuntos dueños de la Franja, Francisco Bernat o Ricardo Henaine.   

 

Elementos

 

En este espacio se han denunciado las anomalías e insuficiencias de la dirección de Protección Civil Estatal. Hoy que su titular Miguel Ángel Martínez Pérez fue denunciado por acoso sexual y, aunque es claro que ni siquiera será investigado realmente, por la enorme red de complicidades y corruptelas que predomina en el gobierno estatal, es momento de reproducir la primera parte de un correo electrónico enviado a Debate  en que se denuncian las anomalías de Martínez Pérez.


El responsable de mandarlo lo tituló: “CUANDO LA PROTECCIÓN CIVIL SE PROSTITUYÓ” y agregó que “con esta estrofa quiero empezar mi relato, con apoyo de varios amigos y colaboradores, que me han proporcionado ayuda.


“Capitulo uno: Lujuria. Saben que el director de protección civil Martínez Pérez, ha corrido a las compañeras que no han accedido  sus instintos carnales y bestiales, saben cuántas madres de familia han abandonado protección civil y cuántas de ellas han tenido que solicitar su cambio, para no seguir siendo acosadas sexualmente por este sinvergüenza de director que tenemos en protección civil; como es el caso de una madre soltera que por respeto no damos su nombre y como más de cinco de ellas, que han tenido que salir de esa cueva de depravados sexuales que trabajan en protección civil.


Capitulo dos: Ira.  Todos los que en alguna ocasión hemos escuchado hablar a Martínez Pérez, director de protección civil, nos ha asombrado como manda a sus subordinados a puras majaderías y mentadas de madre, llamándoles pendejos, chingada madre, estúpidos, animales, que son hijos de puta; que para él es al pan nuestro de todos los días y me pregunto ¿cómo se expresa de sus jefes, el secretario y el subsecretario de la misma manera? y esto no es nuevo, el mismo ha ido a golpear a (Ramón) Peña Me(l)che, a sus propias oficinas esto lo pueden leer en los diarios y sino pregúnteles al propio Peña.


Capitulo tres: Gula. Todos sabemos que Martínez Pérez es de insaciable apetito, voraz de todo el dinero que puede chingar a quien se deje, es un glotón, que lo mismo amenaza con quitarles el pan a gente que no tiene ni para comer, que a empresarios amenazándolos con clausurarles su negocios, que para eso tiene (a) Antonio Hernández y a su vieja Monsalvo, para inventarle cualquier pretexto y no aprobar sus documentos, tiene un hambre desmedida por todo el dinero que pueda robar. Si no, pregúntenle a los gaseros, cantineros, etc.

 

“Capitulo cuatro: envidia. Martínez Pérez siempre ha demostrado ser un envidioso, todos sabemos de su rivalidad con Peña (Merche), que ha querido desde que llegó correrlo, como hizo con Macias, esta bestia que tenemos de director ha aspirado a ser secretario, subsecretario”.

 



 
 

 

 
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