Debate


Roberto Desachy

29/01/2010

Ana Tere y el Yunque, una relación tempestuosa


Al interior y exterior del PAN sorprendió el hecho de que el vocero más público del Yunque y ex dirigente nacional del blanquiazul, Manuel Espino Barrientos, se haya pronunciado abiertamente a favor de la precandidatura de Rafael Moreno Valle, cuando dos de los operadores yunquistas en la entidad, Juan Carlos Mondragón y Miguel Méndez Gutiérrez, presidentes del partido en el estado y ciudad, respectivamente, se han caracterizado por ponerle piedras en el camino al ex priísta.

 

Lo cierto es que la relación de Ana Teresa Aranda con el Yunque ha sido tempestuosa. Comenzó a finales de los ochenta, cuando ella era la dirigente de la Asociación Nacional Cívica Femenina (Ancifem), uno de los membretes supuestamente sociales con que la derecha acostumbraba golpear al PRIgobierno y respaldar al PAN mucho antes de que el albiazul fuera gobierno.

 

Con el membrete de Ancifem, Ana Teresa Aranda fue candidata del PAN a la presidencia municipal de Puebla en 1989 y perdió ante Marco Antonio Rojas Flores, en una elección que los panistas calificaron – y yo les creo – de fraudulenta, como las que acostumbran hacer los priístas cuando pueden.

 

Con el apoyo del Yunque, Ana Tere fue diputada federal y presidenta estatal del PAN, donde le tocó estar en la campaña ganadora por la alcaldía de Puebla en 1995 y sufrir la derrota avasalladora que el PRI de Manuel Bartlett le impuso al PAN en la elección federal intermedia de 1997.

 

En 1998 fue candidata al gobierno, venció claramente al priísta Melquíades Morales Flores en el primer debate entre aspirantes al Ejecutivo y realizó una gran campaña por toda la entidad. Con ella, el PAN levantó sensiblemente su votación estatal y, aunque perdió ante la popularidad melquiadista, en esa contienda el panismo superó los 500 mil votos por primera vez.

 

La ruptura

 

La ruptura entre el Yunque y Ana Teresa Aranda ocurrió en el 2000, cuando ella quiso ser candidata al Senado en primera fórmula y la organización decidió darle esa oposición a Francisco Fraile García, que tenía segura su llegada a la Cámara Alta como representante de la primera minoría partidista, posición que Aranda de Orea buscaba y no logró obtener.

 

Vicente Fox ganó las elecciones en Puebla, pero los candidatos del PAN al Senado, Francisco Fraile y Ana Teresa Aranda, perdieron y ella acusó a la dirigencia del partido, representada entonces por Ángel Alonso Díaz Caneja, de haber concertacesionado su senaduría a cambio de que el priísmo reconociera la victoria foxista.

 

Ella no pudo llegar al Senado, pero esto le beneficio, porque Fox la nombró directora del DIF nacional y titular de la Secretaría de Desarrollo Social. En el 2004 Ana Tere amagó con buscar la gubernatura de Puebla, debido a que ella contaba con mucho mejor posicionamiento social y político que el candidato del Yunque, Francisco Fraile García.

 

Incluso, en aquél 2004, el yunquista entonces dirigente nacional del PAN, Luis Felipe Bravo Mena, le dijo a ella que podía obtener el gobierno y la entonces funcionaria federal le contestó: “efectivamente, puedo ganar afuera, pero no adentro” en obvia alusión al control férreo que el yunquismo ejercía sobre las nominaciones.

 

El Yunque se impuso, Fraile fue candidato y perdió, después de que la organización de ultraderecha eliminó en la mesa a un precandidato panista a quien los marinistas temían: Luis Paredes Moctezuma, que en ese tiempo contaba con recursos, ingenio y agallas suficientes para dar una pelea verdadera por el gobierno estatal.

 

En el 2006 Ana Teresa, junto con Ángel Alonso Díaz Caneja, fue una de las pocas panistas de Puebla que se atrevió a no apoyar ni al candidato presidencial del Yunque, Alberto Cárdenas Jiménez, ni al de Vicente Fox, Santiago Creel. Ella y Díaz Caneja respaldaron – cada uno por su lado - con todo a Felipe Calderón Hinojosa.

 

En el 2007 Ana Teresa Aranda buscó la candidatura a la presidencia municipal, pero el Yunque impuso a quien resultó el peor aspirante en los últimos 20 años: Antonio Sánchez Díaz de Rivera, que contaba con el apoyo de las cúpulas empresarial, derechista y panista, pero que fue un contendiente débil y dilapidó una ventaja de más de 20 puntos que el PAN tenía sobre el PRI en esa elección.

 

Tres años después ella está siendo usada por el gobierno marinista, para tratar de debilitar a Rafael Moreno Valle y aniquilar una alianza opositora que contribuya a ¡por fin! sacar al PRI de Casa Puebla. Aunque tiene un liderazgo real al interior del PAN, su mejor tiempo como candidata ya pasó y hoy sirve a los intereses del mismo Mario Marín Torres al que ha aborrecido toda su vida.

 

Elementos

 

  • La concreción de la alianza opositora y los cuestionamientos públicos de Felipe Calderón Hinojosa al priísmo nacional reflejan que el PAN irá con todo para ganar los comicios locales del 2010, aunque Juan Carlos Mondragón y Miguel Méndez Gutiérrez tengan otros planes para Puebla y pretendan que el blanquiazul pierda, para que siga siendo un partido pequeño, pero bajo su control.

  •  

  • Javier Sánchez Galicia manda y los “directores” de varios medios obedecen halagando sin motivo ni justificación periodística alguna al delfín marinista y pegándole un día y otro también al único precandidato del PRI al que las amenazas y promesas del gobierno no han doblado.

  •  

  • Así es el nivel del periodismo marinista.

  •  



     
     

     

     
    Todos los Columnistas