Desde la Izquierda


Miguel Ángel de la Rosa Esparza


29/04/2011


Andrés Manuel López Obrador en Puebla


El día de mañana estará en Puebla Andrés Manuel López Obrador, quien es el aspirante más posicionado de la izquierda mexicana para ser el candidato a la Presidencia del país de las fuerzas progresistas en donde, por supuesto, está mi partido el PRD. El zócalo seguramente lucirá lleno desde las primeras horas de la mañana y lo digo con mucha sinceridad, ojalá esta visita sea todo un éxito. No asistiré a este evento en primer lugar por respeto a los simpatizantes del otro aspirante a esta candidatura, Marcelo Ebrard, quien no es el puntero en la preferencia de los militantes de izquierda. Sin embargo tiene intenciones y, al ser estos dos políticos militantes de mi partido, asistir sería como dar algún mensaje institucional en una elección interna aún no definida. Por otro lado no asistiré porque seguramente no seré bienvenido por la concurrencia, ya que he tenido desacuerdos con la estrategia política del tabasqueño y eso es imperdonable para la mayoría de los seguidores de AMLO en Puebla, quienes lamentablemente piensan que opinar en algunos temas en forma diferente es una afrenta directa contra Andrés Manuel y, en consecuencia, es uno traidor, “miembro de la mafia” y muchas cosas peores. Sin embargo, en la mayoría de las democracias del mundo opinar en forma diferente es de lo más normal, ya que no se puede pensar que un ser terrenal tiene la verdad absoluta. Esta conducta es de enorme riesgo  y puede modificar el modelo político de una democracia hacia una dictadura. No obstante, quisiera trasmitir alguna experiencia que tuve al ser yo también candidato junto con López Obrador en esa cuestionada elección del 2006. Sólo que yo fui candidato a diputado federal por el distrito XI de la capital de nuestro estado. Y al ser registrado mi primer obstáculo no fueron los priistas ni los panistas, fueron los que se autodenominaban “dueños de Andrés Manuel”, quienes se dedicaron hacer una contra campaña que al final no sólo afectó a mi candidatura, sino también a Andrés Manuel. A pesar de estos personajes nuestro candidato a la Presidencia y yo obtuvimos 40 mil votos, cifra histórica en este distrito. En esa ocasión no se me permitió ningún tipo de intervención en las estructuras de promoción de voto, ellos hacían campaña para Andrés Manuel nada más, y yo siempre campaña por la fórmula que él y yo teníamos en este distrito. En defensa de voto fue mucho peor, no me dejaron proponer a nadie como funcionario de casilla y el día de la jornada electoral no se tuvo representación en 72 casillas que representaban poco más del 20 por ciento. Esto a nivel nacional ayudó al fraude que nos propinó la derecha. No hubiera ocurrido si se hubiera trabajado en equipo. Bueno, yo sé que estas líneas pueden incomodar, sin embargo no las puedo concluir sin hacer una recomendación que nunca aceptan los que se sienten dueños de López Obrador: Trabajen con humildad y busquen la unidad de las izquierdas. El “copetón” con el que seguramente nos vamos a enfrentar no va a ser un contrincante alcanzable si no se da esta unidad, en esta elección no empezamos como hace seis años con ventaja en las encuestas de diez puntos porcentuales, hay que hacer esfuerzos extraordinarios para ganar y estoy seguro que si no hay unidad de las izquierdas se puede perder la última oportunidad de transformar nuestro país que es de todos, para lograr en corto tiempo mejorar las condiciones de vida de los mexicanos.

 



 
 

 

 
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