DIÁLOGOS EN EL INFIERNO


José Zenteno


15/11/2012


Las preferencias por la capital de Puebla


Estamos en el preludio de una campaña que se anticipa muy competida por muchas razones: el premio es atractivo, será la única ocasión en que el presidente municipal gobierne durante casi cinco años; el electorado no tiene entregado su voto a nadie y por sus características puede cambiar sus preferencias en muy poco tiempo; y los contendientes (salvo por Pepe Chedraui) tienen experiencia y argumentos para dar una gran pelea.


¿Pero cómo están en este momento las cosas en la capital? Ésa es la pregunta que intentamos responder con la encuesta que levantamos entre el 2 y el 5 de noviembre a una muestra de mil ciudadanos empadronados en el municipio de Puebla. La técnica de muestreo que utilizamos es probabilística, polietápica, estratificada por conglomerados. Las entrevistas se hicieron cara a cara en los domicilios de los informantes, distribuidos en 100 secciones electorales seleccionadas en forma aleatoria. Esta encuesta de noviembre da continuidad a otra que levantamos a finales de julio, lo que nos permite saber cómo han evolucionado algunos indicadores.


La intención de voto por partidos presentados de manera independiente, no en coaliciones, muestra un empate técnico entre el PAN y el PRI con 26.5 y 25.5 por ciento respectivamente. El PRD obtiene 10.5 por ciento de las preferencias y pierde entre julio y noviembre 4 puntos, mientras que el PRI gana 6 puntos y el PAN 3 puntos en el mismo periodo. Al presentar las posibles coaliciones, el PAN, PRD y Panal obtienen 33.9 puntos, el PRI y el PVEM 27 puntos, y el PT y Morena 5.9 puntos porcentuales de las preferencias.


La mejora en el posicionamiento del PRI la pudimos constatar al evaluar la imagen de los partidos, donde el tricolor fue el único que disminuyó sus negativos, pasando de 63 a 52 por ciento de mala imagen. Me parece que la disminución en los negativos del PRI ocurre más por la inactividad política que por mérito de una estrategia debidamente planificada y ejecutada. El PRD es la fuerza política que más pierde entre julio y noviembre, lo que se explica por la falta de un líder que, como López Obrador, presente al electorado una propuesta política que contraste con las demás fuerzas y logre que se convierta en una alternativa real. A la izquierda poblana le hacen falta liderazgos que sepan conservar la inercia ganada en las elecciones federales. El PAN se mantiene como el partido con más menciones positivas y menos negativas, aunque el balance de imagen le resulta en una pérdida de 5 puntos de imagen positiva en el periodo evaluado.


Conviene resaltar que ésta es la primera ocasión en que observamos que la mayoría en la capital elije extender el poder del gobernante en turno, ya que el 38 por ciento prefiere que el próximo presidente municipal sea del grupo del gobernador Moreno Valle contra el 35 por ciento que se inclina por alguien de otro grupo político. En julio pasado este indicador era 32 por ciento del grupo morenovallista contra 47 por ciento de otro grupo. Esta nueva circunstancia se puede deber al activismo de los funcionarios estatales, así como a las obras del gobierno en la capital y al anuncio de la llegada de la automotriz Audi al estado.


Entre los aspirantes del PAN, los que pertenecen al círculo del gobernador llevan ventaja sobre los demás panistas. En conocimiento Jorge Aguilar Chedraui obtuvo 35 puntos, Tony Gali 31, Pablo Rodríguez 28, Fernando Manzanilla 24 y Franco Rodríguez 11. En imagen el balance favorece a Gali con más 3 puntos de imagen positiva, Manzanilla tiene un balance en cero (igual imagen positiva y negativa), Aguilar Chedraui tiene menos 1, Pablo y Franco Rodríguez tienen menos 2. En confianza el balance también favorece a Gali con más 6, seguido por Agular Chedraui con más 5, Manzanilla con más 3, Pablo con balance en cero y Franco Rodríguez con menos 1. En potencial de voto el balance es igual para Gali y Manzanilla con menos 2 entre los que sí votarían y los que no votarían por ellos, Franco Rodríguez de menos 4, y Aguilar Chedraui y Pablo Rodríguez tienen un balance de menos 9.


En estos tres indicadores el que sale mejor evaluado es Tony Gali al contar con un nivel de conocimiento mayor a 30 puntos pero con bajos niveles de negativos y de rechazo, ello lo convierte en el aspirante preferido por la mayoría de la población abierta y también por los panistas para ser el abanderado del PAN. Aguilar Chedraui es el más conocido pero muestra un problema con los negativos, ya que sus niveles de rechazo son proporcionalmente los más elevados de todos los panistas y ello le resta competitividad electoral. Fernando Manzanilla aparece en tercer lugar por su nivel de conocimiento aunque su proporción de positivos y negativos es aceptable y por ese motivo aparece en segundo lugar en la preferencia para convertirse en candidato del PAN. Pablo Rodríguez tiene un nivel de conocimiento aceptable pero sus negativos no le permiten crecer, principalmente los factores que provocan un rechazo de voto. A Franco Rodríguez le falta que la gente lo conozca y a estas alturas difícilmente logrará meterse a la competencia.


Al enfrentar a los aspirantes del PAN frente a Enrique Doger por el PRI, las preferencias favorecen a Doger, quien supera a Gali, Manzanilla y Aguilar Chedrui por una diferencia que oscila entre 10 y 12 puntos. Muchos se preguntan por qué Fernando Manzanilla aparece empatado con Gali en intención de voto al presentarlo contra Doger e incluso contra Pepe Chedraui. La explicación tiene que ver con el rechazo de voto, donde Gali y Manzanilla están empatados con los niveles más bajos entre los panistas, y dado que ninguno tiene una imagen personal que logre llevarle votos al PAN (todos le restan), lo que cuenta en la construcción de las preferencias de los electores son la marca y los factores del candidato que generen alguna clase de rechazo. Por otra parte y dado que se presentaron como candidatos hipotéticos de una alianza entre el PAN, PRD y Panal, Manzanilla atrae a más perredistas que los otros panistas evaluados, lo cual también le ayuda a mejorar su competitividad electoral.


Ocurre con mucha frecuencia que los analistas no consideran los factores negativos y de rechazo de voto. Se van con la finta de creer que las preferencias sólo se construyen con los positivos olvidando que son sólo la mitad de la historia, por eso nosotros siempre presentamos el balance entre los factores positivos y los negativos, sean de imagen, confianza o potencial de voto.

 

Muchas veces y muchas voces han intentado vincular a Mas Data con intereses políticos particulares o de grupo. Siempre que lo han hecho los resultados electorales nos han dado la razón y han demostrado que nuestros datos no los alteramos para jugar a la política, y mucho menos para favorecer el interés de nadie. Esta política de empresa nos ha traído problemas con algunos amigos, pero hasta el momento nos hemos podido mantener vigentes en el mercado sin traicionar nuestros principios.

 

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