DIÁLOGOS EN EL INFIERNO


José Zenteno


19/12/2011


El PRI, al filo del “despeñadero”


Lo prometido es deuda y aquí presentamos la encuesta que da cuenta del costo que pagó, entre los electores del municipio de Puebla, el precandidato presidencial del PRI, Enrique Peña Nieto, que nosotros hemos llamado “el error de diciembre”. La muestra que tomamos el fin de semana pasado, durante el 10 y 11 de diciembre, consistió en 800 entrevistas efectivas realizadas en domicilios a ciudadanos con credencial de elector registrada en el municipio. Las entrevistas se aplicaron cara a cara mediante la conducción de un encuestador profesional. La muestra tiene un margen de error, para las variables generales de procesamiento simple, no superior al 3.5 por ciento con una confiabilidad del 95 por ciento de acuerdo a la distribución binomial aproximada a la normal.


Por lo que hace al hecho que nos motivó a levantar esta encuesta, y para quienes no lo tengan muy claro, les recuerdo de qué se trató del citado “error de diciembre”. Todo comienza cuando Enrique Peña Nieto no fue capaz de mencionar los títulos de tres libros que hubiesen cambiado su vida, confundió el nombre del autor de uno de los libros que citó y, además, ante las críticas de que fue objeto en las redes sociales, su hija de 16 años, Paulina Peña Pretelini, hizo público un mensaje a través de su cuenta de Twitter en el que se expresaba en forma despectiva de quienes atacaban a su padre. Toda esta situación ocurrió entre el viernes 2 y el lunes 5 de diciembre.


Aquí algunos datos. El 53 por ciento de los encuestados dijo estar enterado del error de Enrique Peña Nieto. El 60 por ciento de quienes dijeron usar internet se enteraron del asunto, mientras que un 43 por ciento de quienes no usan internet también mencionaron haberse enterado del incidente. El 37 por ciento de quienes se enteraron, mencionaron que el error consistió en una confusión de autores, el 31 por ciento respondió que el precandidato no fue capaz de mencionar el nombre de tres libros, un 9 por ciento dijo que mencionó títulos de libros equivocados y un 3 por ciento recordó que su hija se burló de la gente. Lo anterior indica que un 80 por ciento de quienes dijeron conocer del asunto manifestaron información correcta al respecto de lo ocurrido.


A la pregunta de si estaban al tanto del mensaje que publicó Paulina Peña a través de su cuenta de Twitter para defender a su padre, solamente el 23 por ciento del total de la muestra manifestó tener conocimiento de tal situación.


El saldo que en encontramos en la capital del estado de Puebla es poco alentador para la causa del próximo abanderado del PRI por la Presidencia de la República: para el 37 por ciento de los enterados en el asunto su opinión de Enrique Peña Nieto empeoró, otro 20 por ciento dijo que su opinión se mantuvo igual de mal, el 28 por ciento respondió que su opinión permanecía igual de bien y solamente para un 1 por ciento su opinión mejoró.


En términos de intención de voto, el saldo muestra una pérdida de 3 puntos en las preferencias a favor de Enrique Peña Nieto cuando se le mide en un escenario frente a Andrés Manuel López Obrador y Josefina Vázquez Mota. Basta mencionar que ésta última también muestra un descenso de 3 puntos, mientras que el abanderado de la izquierda subió 6 puntos. Los datos de comparación son de nuestra medición del pasado mes de noviembre.


El repunte de Andrés Manuel López Obrador se relaciona con los errores de Peña Nieto, su cambio de discurso con mensajes más moderados y también con el desgaste al que están sometidos los precandidatos del PAN, particularmente quien lleva la delantera, que es Josefina Vázquez Mota. La estrategia del tabasqueño le está dando resultado al punto de que entre los electores de la capital poblana tiene casi el mismo balance de negativos y positivos que el propio Enrique Peña.


Otro indicador que hemos medido es la demanda de la continuidad o la salida del PAN del gobierno federal. En este momento el 62 por ciento de los ciudadanos demandan un cambio de grupo político en el poder y por lo tanto la salida del PAN, de los cuales el 38 por ciento encuentran en López Obrador la alternativa que México necesita, contra el 42 por ciento que todavía ve en Peña Nieto a la mejor opción. En este indicador y apenas en agosto pasado, el mexiquense llevaba la delantera en una proporción de dos a uno frente al tabasqueño, hoy las cosas han cambiado y están prácticamente empatados. Si yo fuera del PAN o del PRI comenzaría a poner atención en el espejo de la izquierda.


Algunas de las conclusiones que podemos obtener de los números es que la elección presidencial no está ganada por nadie y que los errores tienen costos que se pagan con puntos en las preferencias. Estamos ante un electorado típicamente “switcher” o cambiante, que no tiene entregado su voto a ninguna marca partidaria, no está comprometido ideológicamente con nadie y, por fortuna, le asigna un valor a la cultura general y a la preparación de quienes aspiran a convertirse en sus gobernantes.

 

Finalmente, quiero despedirme por lo que resta del año, no sin antes desear que todos pasen una navidad en paz y en armonía con su familia. Que estas fechas nos acerquen a nuestros seres queridos y también a nosotros mismos. Ojalá que el descanso decembrino nos ayude a acumular energías para poder enfrentar lo que viene el próximo año. Nos leemos en el 2012.

 



 
 

 

 
Todos los Columnistas