DIÁLOGOS EN EL INFIERNO


José Zenteno


25/08/2011


En Puebla, el PRI ya es competitivo


Por más que algunos tratan de pronosticar el resultado de la siguiente elección con base en el resultado de la anterior, la realidad nos demuestra que eso no es posible. Lo decía bien Jaime Sánchez Susarrey en su columna Breves de Maquiavelo, publicada en la revista Letras Libres en su número de enero del 2000: “Lo fundamental está en la existencia de una ciudadanía pragmática que no está comprometida con una organización ni con una ideología determinada. Su evaluación de los candidatos, los partidos, los programas y las campañas varía en cada coyuntura. Sólo una pequeña minoría define sus preferencias por convicción doctrinaria. Por eso los giros son tan pronunciados y por eso, también, no hay avenidas sin retorno”. En aquella entrega, Sánchez Susarrey utilizaba estas palabras para explicar el liderazgo del PRI en las preferencias por la Presidencia de la República, después del descalabro que sufrió en las elecciones federales de 1997 cuando el PRD ganó el Distrito Federal y la Cámara de Diputados por primera vez no tuvo mayoría priísta. Pues bien, seis meses después de publicada dicha columna, México era testigo de la derrota del PRI y el triunfo del primer presidente emanado del PAN. Así de vertiginoso puede ser el cambio en las preferencias electorales.


En este tiempo hemos aprendido que las encuestas son fotografías que sirven para describir una situación en un momento determinado, pero que la situación puede cambiar si los actores saben tocar los acordes adecuados.


A 13 meses de la derrota del PRI en el estado de Puebla, nuestra encuesta de la semana pasada da cuenta de un reposicionamiento del Revolucionario Institucional en las preferencias de los poblanos, y demuestra con toda claridad que si la elección presidencial fuese en este momento, Enrique Peña Nieto ganaría por amplio margen. La muestra de 800 casos se tomó en la zona que llamamos “la ruta de los volcanes” que va de San Martín Texmelucan a Tehuacán, pasando por Puebla, Atlixco, Cholula, Tepeaca, Tecamachalco, Acatzingo y Chalchicomula de Sesma. En total abarca 14 distritos locales y casi 10 federales. En esta región se concentra el 65.7 por ciento de los electores del estado y cerca del 80 por ciento de los electores “volátiles” o “switchers”.

 

Repunte del PRI


En la encuesta, el PRI como partido se coloca dos puntos detrás del PAN en la intención de voto para presidente de la República. Esta situación es ya un empate técnico entre los dos principales partidos en el estado. La diferencia fundamental la encontramos en la rentabilidad de sus probables candidatos. En el escenario con Peña Nieto candidato del PRI, Josefina Vázquez Mota por el PAN y López Obrador por el PRD, el todavía gobernador del estado de México obtiene el 40 por ciento de las preferencias, seguido por Vázquez Mota con 21 por ciento y López Obrador con 17 por ciento. En el balance, Peña Nieto le suma 12 puntos al PRI, López Obrador le suma 8 puntos al PRD y Vázquez Mota le resta 9 puntos a Acción Nacional. Destaca que el PRI también ganaría la elección con Manlio Fabio Beltrones frente a Ernesto Cordero y Marcelo Ebrard por el PAN y PRD respectivamente. En este escenario la diferencia sería de sólo 2 puntos sobre el panista y de 3 puntos sobre el regente capitalino.

 

Tras el repunte del PRI subyace un anhelo de cambio entre los electores, pues un 78 por ciento declara que es necesario un cambio en el gobierno para que las cosas mejoren en el país, contra solo un 13 por ciento que opina que las cosas deben permanecer como hasta ahora. Al consultar sobre si es necesaria la continuidad del PAN al frente del gobierno federal o la llegada de un nuevo grupo al poder, el 26 por ciento prefiere la continuidad albiazul y el 57 por ciento opta por un cambio de grupo en el poder, de estos últimos el 52 por ciento considera que el cambio que México necesita está representado por Enrique Peña Nieto, mientras que el 27 por ciento percibe a Andrés Manuel López Obrador como la mejor alternativa.

 

Los resultados de la encuesta reflejan un ánimo pesimista en la población, la economía no satisface a una mayoría que siente perder el poder adquisitivo de su dinero y la gente carece de razones para creer que sus condiciones de vida van a mejorar. También la percepción de inseguridad ha crecido para cerca del 40 por ciento de los informantes con respecto a cómo se sentían hace doce meses. Por lo tanto, el electorado está demandando un cambio en el rumbo del país y con ello una mejora de la situación económica y de la seguridad en las calles. En la siguiente entrega estudiaremos con más profundidad los indicadores que describen el ánimo social y como se refleja en las preferencias electorales.

 



 
 

 

 
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