Los Conjurados


Erika Rivero Almazán

 

Las figuras del 2008


El 2007 fue un año de supervivencia, guerras intestinas.


Y aunque estuvo saturado de acontecimientos que cimbraron las estructuras políticas del estado, dos fueron los momentos determinante: la campaña electoral del 11 de noviembre que llevó a una mujer a ocupar, por primera vez, la alcaldía de Puebla, y la resolución de la Suprema Corte de Justicia de la Nación que exoneró a Mario Marín de haber cometido cualquier tipo de violación en contra de los derechos humanos de la periodista Lydia Cacho.


De estos sucesos se desprendieron victorias y derrotas que laureal o sepultan a sus protagonistas.


Pero la consecuencia de esos episodios fue un terreno de cultivo en el cual crecerán las nuevas figuras políticas en el 2008, en cuyas manos podría cambar el destino del estado. ¿Quiénes son? Aquí una lista de candidatos, que sin duda, darán mucho de qué hablar en el próximo año que está por arrancar.

 

Blanca Alcalá

(Presidenta Municipal Electa)

 

Hasta que la revolución le hizo justicia. A los 18 años ingresó a las filas del PRI, y con base en su esfuerzo y dedicación escaló altos escaños: presidenta del Comité Municipal, secretaria de Finanzas, asesora del gobernador Melquíades Morales, diputada local, delegada de Banobras, como principales.


Nunca negó a su padrino político: Manuel Bartlett.


En el 2002 compitió en la interna por la candidatura de su partido a la presidencia municipal, y aunque las encuestas siempre la favorecieron, perdió la apuesta ante Carlos Alberto Julián y Nacer, el favorito del entonces gobernador Melquíades Morales.


El destino fue caprichoso con ella, pero al final, gentil.


Cinco días antes de su viaje a España para terminar su doctorado en administración (con boleto comprado y maletas hechas) recibió una llamada inesperada: era Valentín Meneses, presidente del PRI estatal, para ofrecerle en bandeja de plata lo que tanto buscó.


No aceptó de inmediato. Antes debería comprobar que todos los grupos internos la apoyaban en una aventura que se antojaba imposible: los 20 puntos de ventaja del PAN sobre el PRI parecían señalar una fácil victoria a favor de Toño Sánchez Díaz de Rivera. Recibió la palmada en el hombro de todos: Mario Marín (por supuesto), Javier López Zavala, Víctor Manuel Giorgana, Jorge Estefan Chidiac, Melquíades Morales, José Luis Flores, Manuel Bartlett.


Pero pocos realmente confiaron en su triunfo. Muy pocos.


La percepción en el mes de mayo fue: la enviaron por ser una pieza sacrificable dentro de la burbuja marinista (a la cual nunca perteneció). Ese hecho fue trascendental, porque garantizó a Alcalá la inmunidad que necesitaba en una campaña que se desarrollo en medio del escándalo del ‘gober precioso’.


Eso si, cuando comprobaron el inusitado repunte de Alcalá, todos la alzaron en hombros y reclaman parte del triunfo, un triunfo que sólo le pertenece a ella.

 

Eduardo Rivera Pérez

(Próximo líder de la bancada panista de diputados locales)

 

Dos años fuera de Puebla sirvieron para que el joven político construyera las bases de un futuro que se le presume prometedor: la posibilidad del PAN para reconquistar la alcaldía de Puebla y convertirse en el próximo candidato.


Después de rendir excelentes resultados como presidente del Comité Directivo Estatal del PAN y ganar importantes bastiones en el interior del estado (que después se perderían con la llegada de Rafael Micalco), el CEN de su partido decidió premiarlo con la dirección de una casa de atención del presidente Vicente Fox en España, al tiempo que cursaba una maestría en ciencias políticas. Se fue con su esposa y sus dos hijos.


Le fue bien.


Ahora, regresa en una posición inmejorable: como candidato a diputado plurinominal, se aseguró su llegada al Congreso en calidad de líder de bancada.


Considerado uno de los cachorros de Francisco Fraile ha demostrado más de una vez su capacidad de conciliación, decisión y fortaleza. Ahora se desligó del cobijo de Fraile y sigue su propio paso, sin amparo de ningún líder local pero con todo el apoyo del PAN nacional.


Entre la confusión, la guerra intestina de los protagonistas del panismo aldeano, Eduardo Rivera representa una bocana de aire fresco, libre de los turbios ánimos de los azules tras la dolorosa debacle electoral.

 

Rafael Moreno Valle

(Senador PAN)

 

El tiempo le dio la razón: renunciar al PRI para ingresar a las filas del PAN en calidad de senador le permite viajar al interior del estado con la libertad que necesita para construir su proyecto político individual que viene cocinando (gracias a una estructura paralela) desde 1999, cuando se convirtió en secretario de Finazas en el gobierno de Melquíades Morales.


Apostó y perdió en la contienda del 11 de noviembre al apoyar a varios candidatos a presidentes municipales y diputados del PAN (del PRD, Convergencia y hasta del Panal), pero le permitió ampliar y fortalecer la red de intereses que teje para sus fines.


El efecto invernadero que prevalece en su partido le da una ventaja sobre otros competidores como Humberto Aguilar Coronado, quien en su reciente informe de labores como senador de la República dejó claro sus intenciones para convertirse en candidato a gobernador. Otra figura que podría aparecer en esta gama de posibilidades es Ana Teresa Aranda, una vez que el fracaso de Antonio Sánchez Díez de Rivera le abono puntos a su presencia siempre enfilada en la lista de candidateables. A esto se le suma la presunta negación del senado, el cual rechazó la propuesta del presidente Calderón para nombrarla embajadora de Chile.


Así, ambos adolecen de ciertos factores: al Tigre le falta estructura, a Ana Tere el perdón del Yunque, no la dejarán pasar, como no lo han hecho en los últimos seis años.


Rafael Moreno Valle, ‘cachorro’ de la poderosa maestra Elba Esther Gordillo, con amistades y cómplices a nivel nacional y estatal con todos los partidos políticos, con una envidiable estructura y con todos los recursos posibles, se convierte en una carta fuerte, para unos, rival ineludible, para otros.


Su juventud es otro factor a su favor.


Rafael lleva paso fuerte, y sin prisa hacia su objetivo.

 

Jorge Estefan Chidiac

 

Su victoria como diputado federal en Izúcar de Matamoros fue una sorpresa en la pasada contienda federal, sobre todo, por que el Pri atravesaba su peor momento: Roberto Madrazo, su candidato a la presidencia de la República fue arrastrado a una tercera posición y se perdieron casi todos los curules para San Lázaro, mientras el PAN aprovechaba la fortaleza de llegar por segunda vez a los Pinos. Y como cereza en el pastel, las grabaciones de Kamel Nacif con el gobernador Mario Marín era motivo de escarnio en los medios de comunicación de todo el país.


Así, contra todos los pronósticos y de perder todas las posiciones en la capital del estado, Jorge Estefan ganó por una amplia victoria, lo que lo llevó a ocupar importantes carteras en el Congreso de la Nación. La principal es la presidencia de la Comisión de Hacienda de la Cámara de Diputados. Su nombre aparece constantemente en los medios de comunicación a nivel nacional y se mezcla cotidianamente con la controversia política: la más reciente fue sacar adelante la propuesta hacendaria de Calderón, lo que le hizo ganar igual aplausos que abucheos.


Fue uno de los personajes principales que apoyó la candidatura de Blanca Alcalá, a tal grado, que se habla de un acuerdo debajo de la mesa entre ambos en cuanto a cuidarse las espaldas mutuamente para el bienestar de sus proyectos políticos: Alcalá, un blindaje para su próxima administración municipal y Chidiac, una incondicional para sus pretensiones: llegar a Casa Puebla. 

 

Enrique Agüera Ibáñez

(Rector de la Buap)

 

El rector de la Buap no sólo fortaleció en el 2007 el control al interior de la máxima casa de estudios, sino que supo manejar su figura como líder social, aún con el escándalo Lydia-Cacho a cuestas que lo puso en la difícil disyuntiva de tomar partido. Pese a la polémica y a las críticas, decidió ser fiel a sus simpatías priístas.


Por supuesto que al principio no fue bien visto su apoyo incondicional a Mario Marín: se le consideró radical y traidor a los principios universitarios, sin embargo, el tiempo trascurrió y borró tal percepción.


Hoy en día Enrique Agüera es el único rector de la Buap que empieza a construir puentes con la derecha poblana, principalmente el Yunque y el PAN. Es constantemente invitado a eventos políticos de ése partido y también se le ve comiendo en restaurantes con personalidades impensables del ala conservadora. Apenas fue uno de los invitados especiales al informe del senador Humberto Aguilar Coronado. No asistió pero envió a representantes para dar una señal de cordialidad y de presencia.


Este constante coqueteo con las esfera netamente política, lleva a varios analistas y columnistas a citarlo como una pieza adquirible en el campo electoral. Por su cercanía con el PRI, más de uno lo considera viable para seguir los pasos de su antecesor, Enrique Doger Guerrero y convertirse en el candidato a la presidencia municipal para sustituir a Blanca Alcalá.


Además, en varias entrevistas, Agüera ha insistido en continuar como rector, sin embargo, en ningún momento cierra la puerta a la posibilidad de incursionar de lleno en la política local.


Es probable que en el 2008, Agüera sea tentado, una vez más, por el extraño duende del poder que suele endulzar el oído de los rectores. Es común a nivel nacional este fenómeno, ¿por qué no repetir la fórmula que tan bien le sirvió al PRI?




 
 

 

 
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