Los Conjurados


Erika Rivero Almazán

 

El PAN Municipal y la tercera vía


La Organización lanza un nuevo plan para apagar los ánimos y evitar un choque de trenes entre panistas: lazar a un tercero en discordia en la puja por la presidencia municipal de Acción Nacional


Pero vayamos por partes:


La clara definición de los dos grupos que se disputan la dirigencia del CM preocupa al ala conservadora del PAN, y las intentonas de ‘negociar posiciones’ no han surtido efecto.


El grupo de Ángel Alonso Díaz Caneja, Roberto Grajales y Genaro Ramírez se muestra radical: la sucesión de Jorge Ehlinger tiene que ser coronado por una mujer: o es Angélica Ramírez o es Blanca Jiménez.


Punto.


Y por el otro lado, Bernardo Arrubarrena, apoyado precisamente por la mayoría del panismo conservador ya definió su camino: no se ‘bajará’ y llegará a la interna, cueste lo que cueste y digan lo que digan.


Así las cosas y la imposibilidad de ‘negociar’ con Ángel Alonso, se vaticina una carnicería.


Ante tal escenario, surgió un planteamiento: sembrar un clima de confusión al llevar a cabo, en una misma asamblea, la elección de los nuevos consejeros estatales y la presidencia del Comité Municipal de la Angelópolis.


Tal medida, por supuesto que beneficiaría a Arrubarrena: y en cuanto antes se celebre, mejor, porque la mesa ya está puesta para que el joven yunque llegue al cargo, no sin antes haberse tomado el tiempo necesario para planear su estrategia que hasta el momento le ha funcionado: llamar a todos, sentarse con todos, negociar con todos, y dar la primera muestra de inclusión.


O al menos, eso es lo que las apariencias dictan.


Roberto Grajales ya definió su posición al respecto: “si lo que quieren es jugar a la confusión y acelerar los tiempos, no nos espanta, estamos preparados”, aunque en el fondo, Grajales sabe que necesita para aplicar su estrategia es tiempo: y entre más sea, mejor. Al igual que no le conviene una votación para una asamblea doble, porque el control del padrón de la militancia no está en sus manos.


Está en las del adversario.


Por tanto, esto tampoco garantiza un proceso transparente ni terso.


Ante la polarización inminente hace falta un tercero, que dístense.


Se necesita de una persona disciplinada, que acate las instrucciones y que desempeñe bien su papel: no se le enviará a ganar, sólo servirá para distraer votos a favor del grupo de Alonso Díaz Caneja, mismo que después se negociarán a favor de Bernardo Arrubarrena en una segunda vuelta.


La jugada es limpia, predecible y efectiva.


Habrá heridos, pero la transición tersa estará garantizada.


Sin escándalos.


Y transparente, ante la vista y escrutinio de todo el mundo.


Será entonces cuando Arrubarrena podrá sentarse, ahora sí, con Rafael Moreno Valle, Ana Teresa Aranda, Huberto Aguilar Coronado y compañía.


Pero surge la pregunta, ¿quién estará dispuesto a servir de conejillo de indias?


Alguien ya mencionó el nombre de Pablo Montiel: es obediente, servir, y no tiene nada que perder porque es regidor, o sea, tiene su quincena asegurada.


Puede ser.


Lo confirmaremos regresando de Semana Santa.

 

Montalvo quiere el Comité Municipal

 

Humberto Vázquez Arroyo fue fiel a su estilo hasta el final.


Llamó al celular de Sandra Montalvo para decirle que “cuando quieras te dejo el partido”. El tono de voz alterado y las maldiciones tradicionales de Vázquez Arroyo por supuesto que estuvieron incluidas.


En un par de días cumplió su palabra y renunció a la presidencia del Comité Municipal del PRI.


Montalvo, como secretaria general, se encargará de la presidencia de manera interina, cumpliendo así con los estatutos del partido.


Pero algunos no contaban con la determinación de Sandra: no quiere pasarle la estafeta a nadie.


“Ojalá el partido me haga justicia”, dice Montalvo, quien se ha quedado en la banca varias veces viendo pasar diputaciones y regidurías. Hasta se le mencionó como posible directora del DIF Municipal con Blanca Alcalá.


Ya veremos, porque el alquimista electoral (eufemismo de mapache vil) Fernando Camargo, ya alzó la mano para el puesto.




 
 

 

 
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