Dios en el poder


Selene Ríos Andraca
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01/07/2010


Tu rock es votar



¿Recuerdan esa campaña de promoción del voto en el 2006?


“Tu rock es votar”.


Creo que salía Moderato, Parchis, Timbiriche, y no sé cuánta farándula más incitando a participar en el proceso electoral más polarizado de la historia mexicana.


En aquellos comicios por la presidencia de la República, pensé que era inadmisible que me quedara sin votar por estar cubriendo la maratónica sesión del Consejo Local del Instituto Federal Electoral (IFE).


Qué le voy a decir a mi hijo cuando me pregunte: “¿Votaste por Andrés Manuel o por Felipe Calderón?”


La respuesta de “tenía trabajo” me llenaba de vergüenza y para remediarlo —aunque ni hijos tengo— con la incondicional ayuda de un viejo y adorado amigo me trasladé lejos de la capital para buscar una casilla especial que me permitiera sufragar por el “Rayito de Esperanza”.


Hice fila por más de cinco horas, y cuando por fin estuve en la intimidad de la mampara, me sentí satisfecha.


Por primera vez, en diez años que tengo viviendo en Tierra Santa, lamento profundamente mi apego a Guerrero y mi necedad de mantener mi credencial con mi dirección de Chilpancingo.


En serio, me hubiera encantado salir el próximo domingo a votar en contra del gobierno marinista y su hijo pródigo.


Por los coscorrones contra la vieja cabrona.
Por la persecución contra los periodistas.
Por los recursos extraordinarios desperdiciados en las magnas obras como el Centro Expositor, La Célula y la vía Atlixcáyotl.
Por la sumisión del Instituto Electoral del Estado.
Por la obediencia asquerosa del Congreso Local.
Por el uso de la estructura gubernamental para inventar a un candidato.
Por la postulación de amantes a cargos de elección popular.
Por la exclusión de priistas valiosos.
Por la misoginia del gobierno marinista.
Por la homofobia del candidato Javier López Zavala.
Por la corrupción de los medios de comunicación, sus directores y sus reporteros.
Por la falta de división de poderes.
Por el endeudamiento histórico de la entidad.
Por la coacción de la iniciativa privada y los líderes empresariales.
Por la utilización de la muerte de Rodolfo Torre Cantú para detener la caída de López Zavala.


Uff.


Sin embargo, este proceso electoral seré una simple y vaga espectadora.


Estoy consiente de que la siguiente entrega se llamará “La columna más triste del mundo”, por la derrota de la alianza opositora, pero aún así guardo la esperanza de que la alternancia encuentre hospedaje en Casa Puebla.


**

 

Dios en el Poder hace un llamado enérgico a sus lectores a que el próximo 4 de julio ignoren la campaña de miedo iniciada por el Revolucionario Institucional para alimentar el abstencionismo, aprovechándose del lamentable asesinato del candidato priista de Tamaulipas para detener la debacle del Proyecto Z.  


Tómense diez minutos de sus vidas para caminar hasta su casilla y votar por quien Dios les dé a entender.


¡Voten, voten!


Por favor.


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Dos chismecitos.


Salía tranquilamente del evento de Compromiso por Puebla el sábado pasado y se me ocurrió comprarme una Coca-Cola en la tienda de la esquina para evitar la insolación.


Miré de reojo a una jardinera y observé que unos gañanes bebían cerveza tranquilamente en plena acera.


Qué envidia.


Me controlé y pedí mi refresco sin ceder a la tentación de una Tecate.


“Está prohibido beber en la vía pública y si me agarran, hasta en El Sol de Puebla saldré”, pensé ingenuamente.


Pero, qué cosas.


Me detuve a mirar a los bebedores e infractores de la ley y me encontré con un candidato a diputado de la megacoalición echándose su chela.


Como si nada.


Ni hablar, mi querido Israel Neri, estabas destino a salir en este espacio.


¿Te agarró la patrulla o te escudaste en tu casi fuero de diputado?


¡Seriedad, caray!


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Enrique Nácer, otro candidato de la alianza opositora a diputado, tiene muchos problemas.


El primero es que perderá el próximo cuatro de julio.


El resto que debe lonas, pancartas, trípticos, hojas, calzones, un kilo de huevo y tres paquetes de queso de puerco.


¿Qué pasó candidato?


¿Es necesario que tus proveedores nos informen que no has pagado un peso desde que inició tu campaña?


¡Puras vergüenzas!

 



 
 

 

 
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