Dios en el poder


Selene Ríos Andraca
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Twitter: @SeleneRios ([email protected])

04/11/2010


El holandés errante

 

Y su condena será dirigir al PRI en la tormenta.

En la miseria vil. Con la derrota a cuestas.

Con la insignia Z en su enorme frente.

Para tratar de resarcir su pecado.

La leyenda se repite.


El Comité Directivo Estatal del PRI estará encabezado por uno de los artífices de la estruendosa derrota de Javier López Zavala.


Juan Carlos Lastiri y Darío Carmona son responsables de que el PRI perdiera casi 120 mil votos…
Y todo por su necedad.


Por sus ganas de quedar bien ante el hoy difunto.


Durante la campaña, el archi-ultra-mega-rete zavalista Juan Carlos Lastiri logró hacerse de la promoción del voto entre la burocracia marinista.


Convenció al entonces todopoderoso e intocable Javier López Zavala que era el único que garantizaba los más de 120 mil votos que representan los empleados de las distintas dependencias del gobierno.


El hambre feroz de quedar bien ante López Zavala provocó, incluso, un fuerte enfrentamiento entre Lastiri y Darío Carmona.
Ambos se encargaron de “convencer” a los empleados de votar por el PRI.


Sin embargo, Juan Carlos Lastiri derrochó su tiempo y sus noches en limpiar los zapatos del candidato.
Ni Carmona ni Lastiri atendieron la base burocrática.


Ambos pusieron a un par de gatos a hacer la tarea de “convencimiento”, mientras los dos presumían su operación ante Zavala y la burbuja.


Ambos peleaban por el cariño de Zavala.


Que yo trabajo más que Darío.


Que Lastiri se la pasa en la fiesta.


Que Darío es re jetón.


Que soy más guapo que Lastiri.


Que yo ya tengo más votos que Darío.


Que Lastiri no está haciendo nada.

 

Que Darío no está haciendo.

 

Y los dos tenían razón.


Ninguno estaba haciendo su chamba.


En el análisis de la derrota se ha establecido la pérdida de más de 100 mil votos por la falta del voto corporativo.


Los únicos responsables: Darío Carmona y Juan Carlos Lastiri.


Tengo dudas:
¿Lastiri pretende resarcir el daño?
¿Está arrepentido de su pecado?
¿Ya se dio cuenta que es responsable?
¿La culpa lo deja dormir?
Y la más importante:
¿Se llevará a sus table-girls a trabajar a la diagonal?
¿Se vestirán como policías y enfermeras?
¿Usarán el mismo atuendo que hoy portan en la Secretaría de Desarrollo Social?
¡Jesús!
¡Yo eso lo quiero ver!
Recomendación: Vístelas de colegialas.

 

Rimas reivindicadoras. Algunos lectores conocedores de la métrica y la rima mandaron a este humilde espacio sus Calaveritas para tratar de resarcir los fallidos versos que lancé la semana pasada. Agradezco profundamente y publico dos de las recibidas, la primera para Javier García Ramírez y la segunda para esta reportera.

 

De un anónimo cachondo.

 

Esta tradición de mi pueblo
yo les quiero platicar,
y del mentado jalowin
ya se pueden olvidar.

Aquí me siento a relatar
mentando versos y calaveras
y es que la muerte matrera
una mala le jugó.

 

Lo mandó a tierras poblanas
a licitar una obra,
tres millones asignados
después de hacer caravana
y una que otra cruel maniobra.

Qué pendejo constructor
le cambió pronto su suerte,
al firmar con desaliño
un contrato con la muerte.

El Chamuco carcajeaba
La Calaca se reía;
negociaré con ese arqui
pero a cambio de su vida...

“¿Dónde están los tres millones?”
La Calaca preguntaba.
El arqui le contestaba:
“Se los chingó aquel precioso”
Ahora por güey y pendejo
te vas directito al foso.

Muy contento andaba el arqui
por esas tierras poblanas
hasta fotos con el “Evo”,
¡Ya parecía candidato!
La muerte sin más tapujos
lo chingó y se lo echó al plato.

En una fosa común
lo enterró su compadrito
que en transas de construcción,
siempre fue su favorito.

Lo traicionó burdamente
por unos cuantos millones
aliándose con la muerte,
dejándolo sin calzones.

García Ramírez está feliz
bien hinchado de billetes,
llegó la muerte a Seduop
y se lo cargó por ojete.

La obra quedó inconclusa,
El Chamuco encanijado,
y el ganón de los billetes,
ya piensa ganar el Senado.

Pobrecito del arquitecto,
bien amolado quedó,
cuando le llegó la muerte
ni pa´l cajón le alcanzó...

 

De mi queridísimo Aleks Sainos

 

Selene era su nombre,
una columnista aguerrida,
que a muchos insignes políticos,
ya había dejado sin vida.

La Huesuda pasó tiempo,
sentada, piense y piense,
si habría mucho problema,
por llevarse a la guerrerense.

La Muerte no tiene partido,
así que a nadie hizo caso,
cuando azules y verdes pedían,
desaparecerla de golpe y porrazo.

También los de CAMBIO berrearon,
para que a Sele se llevara,
sin importar que después,
nadie el rating levantara.

Finalmente, dijo la Parca,
ahí les dejo a esta mujer,
no sea que para mañana,
se queden sin “Dios en el Poder”.

¡Bravooo!

 

 



 
 

 

 
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