Dios en el poder


Selene Ríos Andraca
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06/07/2010


La fatídica orfandad



¡Amo los ronroneos!


Guuuurrrrrrr.
Guuuurrrrrrr.
Guuuurrrrrrr.


Aunque confieso, no de todos los gatos.


By the way, desde ayer comenzó la feria de halagos, adulaciones, piropos y mimos de columnistas, directores y dueños de medios de comunicación para el virtual gobernador Rafael Moreno Valle.


Con un pesar en su bolsillo —que no en su corazón— y gracias al Programa de Resultados Preliminares, las gatas sagradas —no vacas— tuvieron que publicar en portada “El éxtasis morenovallista”, “El arrase de Compromiso por Puebla”, “El tsunami de la megacoalición” y demás encabezados repletos de adjetivos estrafalarios para cantar la victoria de la alianza opositora.


So fucking cute.  


Desesperada, esta mañana busqué con ahínco las tradicionales columnas lapidarias y férreas de Ricardo Morales, Arturo Luna, Fernando Maldonado y Enrique Núñez, y no porque crea que los señores son unos locos suicidas, sino porque a eso nos acostumbraron las plumas feroces del zavalismo.


Al hijo maldito de Chucky.  
Al travesti fiestero.
Al mito genial del PAN.
Al enemigo chiquito.
Al priista resentido.
Al candidato iluso.
Al títere de Elba Esther Gordillo.
A la candidata.
Al antropófago panista.
Al aniquilado por las encuestas.
Al de dudosa reputación.
Al monstruito de La Maestra.




¿Qué pachoooó?


¿A poco por un millón de votos Moreno Valle ya es guapo, inteligente, brillante, imparable, ganador, competitivo, cool, titán, insuperable, chingón, conciliador, mártir/prócer de la democracia, héroe, inmejorable, valiente, tenaz, supermacho, buena onda, simpático, tolerante, gigante, dominante, poca madre, inmortal, perspicaz, temerario, de pelos, brillante, brioso?


Ja, ja, ja.


¡Dignidad, señores!


Sosténganse.


S-o-s-t-é-n-g-a-n-s-e.


Aunque sea dos días, caray.


No le aunque de mentiritas, de engañitos.


Un ratito.


Según la Real Academia de la Lengua Española, “dignidad” significa: “Gravedad y decoro de las personas en la manera de comportarse”.


Tal vez no se acuerden de ella, porque la botaron en un rincón desde que inició el sexenio marinista.


Pero urge que la encuentren, aunque esté moribunda y hecha trocitos.


De corazón lo escribo, no es justo que sus lectores los consideren: patéticos, muertos de hambre, come-cuando-hay, cae-parados, chayoteados, maiceados, aceitados, famélicos, huérfanos, malparidos, vomitivos, vendepatrias, cobardes, prostitutos, calienta-camas, maleteros, pelones, tiralevitas, jilipollas y demás calificativos que se le ocurren a los malpensados.    


Let´s see.


(Por cuestión de espacio y salud mental, me remitiré a un ejemplo por columnista).




En su “Garganta profunda” de ayer, Arturo Luna enlistó una serie de razones, motivos y argumentos por los que Rafa ganó los comicios del domingo pasado.


“Porque fue educado para competir y ganar.
Porque fue minimizado.
Porque demostró no ser el mito genial que decían.
Porque tuvo paciencia ante los embates de los medios.
Porque se sobrepuso a todas las adversidades, pero especialmente a las campañas negativas –de las que también, hay que decirlo, fue alegre promotor y activo patrocinador–.
Porque la guerra sucia le hizo lo que el viento a Juárez.
Porque el PRI lo convirtió en una víctima, casi, casi en un ‘mártir de la democracia’.
Porque al electorado le pareció ‘más guapo’.
Porque fue inteligente y logró polarizar el proceso.
Porque gritó fuerte que no le tenía miedo a Marín.
Y porque tuvo huevos”.


¡Taraaaaaaaaán!


Slurp, slurp –onomatopeya de lengüetazo–.




Fernando Z Maldonado dibujó en su “Parabólica” una bandera blanca: “El reto del candidato a gobernador que obtenga el triunfo en este proceso electoral será el de la reconciliación de los poblanos. Un largo episodio de discusión política en los medios, mesas de café y todo espacio público derivó en algunos casos en agravios que deben ser superados por todos. Si bien es cierto que toda argumentación política supone un alto grado de inteligencia y tolerancia para aceptar la esgrima verbal, también lo es que, en momentos como el que se vive en el escenario poblano, se requiere de una enorme madurez para entender el momento político y la realidad nacional”.


¡Ay, mi vidoooooo!


Te como en pan tostado.


¿Y dónde quedaron “Las princesas de Atlixco”?


¿Nuestro amigo tendrá parientes en la Patagonia para irlos a visitar?




La “Contracara” de Enrique Núñez es so naiiis: “Si la tendencia del PREP se mantiene, este día estaremos hablando de que Rafael Moreno Valle estará muy cerca del millón de votos. Nadie le puede regatear méritos, y mucho menos cuando detrás del proceso electoral del PRI estaba un operador probado como Mario Marín (…). Cuentan quienes anduvieron cerca de Moreno Valle durante toda la campaña, que el virtual triunfador siguió al pie de la letra cada uno de los consejos de quienes terminaron por llevarlo al triunfo (…). El triunfo del panista no es casual, para ganar esta elección Moreno Valle necesitaba una operación quirúrgica, la cual ejecutó de manera casi perfecta”.


¡Panquecito!




Ricardo Morales escribió en sus “Serpientes y escaleras”: “El expriista y ahora virtual gobernador de Puebla ya les puso el ejemplo de lo que es apegarse a una estrategia de campaña bien diseñada y que lo llevó al triunfo, victoria legal y contundente”.

 

Miau.



¿Y luego?

 

 



 
 

 

 
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