Dios en el poder


Selene Ríos Andraca
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08/07/2010


Envidia, mi pecado favorito



¿Por qué Dios nos hizo tan débiles?


¿Por qué vemos la victoria en otros y se nos retuerce la panza?


Jesús.


Es muy triste ver la envidia en los ojos y más, en los de alguien tan guapo.


En la efervescencia de la victoria de Compromiso por Puebla, había una extraña sombra sobre el rictus de Pablo Rodríguez Regordosa.


Su felicidad por el triunfo de Rafael Moreno Valle se vio opacada por la votación histórica que logró su par, su contemporáneo, su compañero de banca, su amiguito de la infancia, su camarada en el Yunque.


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Lalo Rivera —desde mi perspectiva un pésimo candidato a la alcaldía capitalina— logró casi 300 mil sufragios, cuando hasta los más optimistas con el diputado local con licencia calcularon que apenas rebasaría los 200 mil.


Hace casi seis años, Pablito se enfrentó con Enrique Doger, y para cavar su propia tumba, el ex vocero de la campaña morenovallista cometió una serie de errores inolvidables.


Por ejemplo:


¿Recuerdan cuando salió a gritar en una conferencia de prensa que lo acusarían de tener un novio en Guadalajara?


Miau.


Juro por los clavos de Jesucristito que aún no comprendo para qué carajos salió a dar semejante declaración.


Poco le faltó para salir corriendo encuerado en el boulevard Cinco de Mayo gritando como loco: “¡Nunca he tenido novio! ¡Nunca! ¡Nunca!”


I mean, ultimadamente ¿A nosotros qué?  


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¿Qué sentirá hoy Pablito por Lalo Rivera?


¿Orgullo?


¿Felicidad?


¿Frustración?


¿Envidia?


Me inclino por las dos últimas.


Su mirada, el domingo pasado, lo evidenciaron.


Sobretodo porque él nunca ha saboreado el buqué de una victoria.


Siempre que ha jugado, ha perdido.


La comparación entre ambos panistas es inevitable.


La idea de que Lalo Rivera superó a su par, es irrefutable.


El propio Rodríguez Regordosa coincidió con aquellas voces que criticaron a Rivera Pérez por su campaña, por sus giras a los mercados, por su robotizada manera de emitir discursos en los mítines.


Y con todo y contra los pronósticos —incluyo los míos—, Lalo es hoy el presidente municipal electo.


Por eso ahora la aspiración del diputado federal panista es la Secretaría de Gobernación.


¡Panquecito!


Eso es muy tierno.


Durante la campaña del hoy virtual gobernador sólo fue vocero, y una vez por semana.


La única ventaja es que ya sabemos que cualquier perfil, cualquier persona lo puede superar y sin mayor esfuerzo.

 

Salud.

 



 
 

 

 
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