Dios en el poder


Selene Ríos Andraca
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Twitter: @SeleneRios ([email protected])

09/08/2011


Las Cumbres Borrascosas de Lalo y Nacho



No, no es que Eduardo Rivera sea un pésimo alcalde.


Que nadie crea que Lalo es capaz de licitar en la máxima opacidad para beneficiar a Citélum con la concesión del alumbrado.


Negativo que los poblanos se vomiten en su alcalde por el dichoso aumentazo a su salario y al de su gabinete.


No, tampoco se trata de escupir al presidente municipal capitalino por no saber sumar y pretender hundir a su antecesora.


Mucho menos es criticable que Lalito no vaya a lograr sus Mil Calles e intente contar hasta las aceras como avenidas.


¡N’ombre! No se trata tampoco de señalarlo por la cantidad de baches en la ciudad y la poca respuesta de la Secretaría de Desarrollo Urbano y Obras Públicas.


Que no, que no —como diría Juanga—.


Aquellos ciudadanos que han criticado al munícipe, me permito informarles que han vivido en el error.


A seis meses de su gobierno, Eduardo Rivera al fin detectó cuál es su problema.


No, no pensó en su ineficacia.


Ni en su inutilidad.
Ni en su pata chueca.
Ni en su nula y fría relación con Rafael Moreno Valle…


Para nada, Rivera Pérez no se detuvo en minucias.


La conclusión de Lalo es que el error radica en su falta de estrategia de comunicación.


Tururururú.
Tururururú.
Tururururú. (Léase en tono de Mario Bros)


Follow me.




Hace unas semanas, el presidente municipal tuvo una reunión con su director de Comunicación Ignacio Dávila y sus subalternos.


Durante la charla, se expuso la exorbitante cantidad de notas negativas que son publicadas o difundidas en contra del Ayuntamiento capitalino todos los días.


Sonrojado, y un tanto alterado, Rivera le preguntó a Nacho Dávila —quien escuchaba atento la reunión y asentía a cada comentario de su patrón—:


Nacho ¿Dónde está la estrategia de comunicación? ¿Cuál es su táctica para evitar que me sigan madreando todos los días en todos los periódicos?
—¿Qué, qué?
—Sí, la estrategia de comunicación ¿Cuál es? ¿Qué haremos para revertir las notas negativas?
—Bu…bueno… es que… sí, mira, este…la estrategia es, pues, pues…posicionarte, sí, posicionarte.
—Me parece bien ¿Cómo le harás?
—Pues…así… como lo hemos hecho.
—¿Así? Todos los medios me critican todos los días, no hay excepciones, Nacho— reviró el alcalde subiendo el tono de su voz.
—Es que, mira… pues, en la Dirección, seguimos arreglando la estrategia de comunicación, porque la administración anterior nos dejó todo hecho pelotas.
—¿Sigues arreglando la estrategia?
—Ajá.
—¡¿Después de seis meses, sigues arreglando la estrategia de comunicación?! ¿Cómo es posible, Nacho?
—Pues… si te parece…es más, yo renuncio... ¡Renuncio! ¡Renuncio! ¡Renuncio! ¡Renuncio! ¡Renuncio! ¡Renunciooooooo!


Ash.


¿Cómo alguien que le propuso a Lalo Rivera arrancar la campaña a la alcaldía capitalina en Cuautlancingo, es capaz de mostrar tanta soberbia?


Y en efecto, Dávila presentó su dimisión personalmente en la Presidencia.


Y como siempre, Lalo Rivera lo perdonó y le suplicó que se quedara.


Miau.


En seis meses, Nachito ha renunciado a la Dirección de Comunicación Social cinco veces y son las mismas que el panista le ha pedido que se quede.


Doble miau.




No cabe duda, algunas personas no viven en tranquilidad y armonía sin una relación enfermiza, en cualquier esfera de sus vidas, ya sea: sentimental, emocional, familiar, social, laboral o amistosa.

 

Y no, no hablo de mi insalubre e incomprensible relación laboral con Arturo Rueda, sino del dueto Lalito-Nachito.

 



 
 

 

 
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