Dios en el poder


Selene Ríos Andraca
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Twitter: @SeleneRios ([email protected])

11/08/2011


La interminable búsqueda del troll perdido



¡Oh Lord!


Malditos troles tuiteros que tanto mortifican la existencia de sus víctimas.

 

¿Cuál es su razón de vivir en la red?


Sólo molestar, exhibir, evidenciar y ridiculizar.


No es de Dios.


No lo es.


No comprendo cómo vivirá en santa paz Lady Gaga con 64 troles en su cuenta de Twitter…


No logro entender qué pensará Barak Obama de sus 14 respectivos en la misma red…


Supongo que Felipe Calderón se desconcentra de su guerra contra el narcotráfico por pensar qué nueva ocurrencia subirá a la famosa red su tormentoso troll denominado “Soy tu presidente”.


Dios, escucha mis plegarias: libra a nuestros artistas favoritos, gobernantes y políticos de semejante atrocidad de tener un troll en sus vidas.


Los hacen sufrir.
Los hacen berrear.
Los hacen quedar mal.


¡Y nadie quiere que los artistas del momento, los gobernantes o políticos sufran el acoso de un ocurrente y jocoso detractor!
Nadie.


Es condenable en todos los sentidos.




Hace unas semanas, el gobernador Rafael Moreno Valle sufrió un encuentro cercano con la fama, al igual que Lady Gaga, Obama y Calderón, ahora es objeto de las insulsas mofas de un troll.


Entiendo que la estructura gubernamental se encuentre haciendo una ardua pesquisa para conocer la identidad del porro tuitero de Moreno Valle.


El director de Comunicación Social del gobierno morenovallista, Sergio Ramírez, casi le provoca un paro cardiaco al director del portal La Primera de Puebla, Alberto Isaac Mendoza.


Lo acusó públicamente de ser el responsable de semejante acto delictivo.


Pobre hombre, aquella noche ni siquiera durmió.


El caso es que la estructura morenovallista debe encontrar al maldito culpable y no acusar a cualquiera.


Y se le debe encontrar, claro está.


Y condenar, por qué no.


¡Que le corten la cabeza! (Reina de Corazones, dixit)


Sus comentarios en la red desestabilizan al estado.


Fomentan la violencia y las acciones delictivas.


Generan malas costumbres como no lavarse las manos antes de comer ni después de ir al baño.


Sustentan la existencia de los narcotraficantes.


Provocan pensamientos impuros y malsanos en nuestros jóvenes.


Desgastan el tejido social y flexibilizan la moral.


Destruyen los valores de la familia.


Conducen a la ociosidad y decrece el nivel productivo de las personas.


Aumentan los índices de embarazos juveniles y obesidad infantil.


Absorben la energía y el aura de quienes lo leen.


Incitan a la evasión de impuestos y a la tolerancia de franeleros en las calles…


Uff…


Debemos exterminar a los troles.

 

¿Está claro?

 



 
 

 

 
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