Dios en el poder


Selene Ríos Andraca
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Twitter: @SeleneRios ([email protected])

12/04/2011


Trauwitz, the bodyguard



And…
I will always love you…
I will always love you…
You, my darling you...


(Léase en el dramático tono de Whitney Houston mientras Kevin Costner se lanza para recibir el balazo).


Otra vez, juro por los clavos de Jesucristito que el protagonista de esta entrega es una de mis personas favoritas y tiene un lugar en mi corazón. Pero, ni hablar, Dios en el Poder es más fuerte que yo.


**


Esta historia ocurrió el sábado pasado en el majestuoso hotel Bodegas del Molino (donde, por cierto, se come el mejor mole del mundo).


Eran las nueve de la mañana y el sol ya calentaba la ciudad con su temperamental sol de primavera.


La clase política del PAN comenzaba a llegar al restaurante para saludar al secretario de Hacienda y aspirante a la candidatura del PAN a la Presidencia de la República, Ernesto Cordero Arroyo.  


Hasta ese momento todo estaba tranquilo: las aves amenizaban con sus cánticos; el viento cálido se escurría entre los panistas; el gobernador presumía su sonrisa perfecta.


Todo estaba en santa paz, hasta que los reporteros despertaron con su presencia la furia del propietario del famoso hotel.


Obvio, la prensa no estaba convidada al acto cuasi proselitista del secretario federal.


**


Para evitar que los reporteros se acercaran a Ernesto Cordero y al gobernador Rafael Moreno Valle, los pórticos coloniales se abrieron de manera majestuosa para ingresar la camioneta del gobernador.


El objetivo era uno: evitar que mis colegas entrevistaran al aspirante a la candidatura y al gobernador.


La Suburban blanca entró suavemente al garage del restaurante y, tras ella, un grupo de reporteros inquietos se colaron hasta un rincón.   


Cada uno disimulaba para evitar que los desalojaran del patio.


Algunos chiflaban.


Otros cantaban.


Los menos se rascaban la cabeza.


Una que otra se escondía tras la defensa de la Suburban.


Los guaruras los observaron con detenimiento, pero supusieron que no eran un peligro para nadie.


Pero, de pronto, un grito rompió con la calma primaveral.


Alguien no se tomó su Passiflorine ni su tecito de tila pa´ los nervios.


**


— ¿¡Qué hacen aquí!?— gritó dando tumbos desde la puerta del restaurante acercándose a los reporteros.


Mis colegas siguieron disimulando.


— ¡Váyanse!— insistió mi querido y adorado Ángel Trauwitz Echeguren.


Los reporteros fingieron demencia, mientras una compañera se sumía en la defensa de la camioneta para no ser vista. 


— ¡Que se vayan, les digo!— reiteró desesperado el secretario de Turismo.


Entonces, una reportera respiró profundamente y soltó una tímida respuesta.


—Perdón, secretario, es que queremos entrevistar a Ernesto Cordero…
— ¡El gobernador no dará entrevistas!— respondió Trauwitz visiblemente alterado y bufando como un loco.
—Pe… pero no que… queremos entrevistar a Moreno Valle, si… sino a Cordero— atajó la reportera sumamente nerviosa.
— ¡Esta es mi casa y el gobernador no quiere entrevistas y se salen!
—Pero queremos entrevistar al secretario de Hacienda, no al gobernador. ¿Qué, no entiende? No nos estás escuchando — dijo otra valiente reportera.
— ¡Sálganse! ¡Sálganse! ¡Es mi casa! ¡Sálganse! ¡Sálganse! ¡Es mi casa!— bufó desesperado el secretario de Turismo.
—Déjenos estar aquí, no nos vamos a aventar…
— ¡Es propiedad privada y los puedo demandar! ¡Lárguense! ¡Lárguense! ¡Lárguense! ¡Lárguense! ¡Lárguense!— espetó el secretario con la cara roja, el cabello desmarañado, dando manotazos y con la mirada perdida…


El miedo tundió a los periodistas…


Todos guardaron silencio, mientras Trauwitz seguía gritando…


Mis colegas temieron por la integridad física del secretario de Turismo y optaron por retirarse del lugar antes que Angelito sufriera un paro cardiaco o una parálisis facial que le dejara esa boca sexy chueca.


**


Lo mejor de todo es que, a pesar de la histeria del secretario, de sus gritos amenazantes, de sus advertencias judiciales, de sus manotazos peligrosos y de su cara enfurecida, los halagos vertidos por Rafael Moreno Valle a Ernesto Cordero trascendieron en la prensa.


El temperamento de Ángel Trauwitz no pudo evitar que los medios de comunicación poblanos reportaran que el favorito del PAN a la Presidencia de la República de Moreno Valle es el secretario de Hacienda.


¿Entonces, para qué tanto grito, mi querido Angelito?


Respira profundo conmigo.
Inhala…
Sostiene…
Sostiene…
Exhala….
Una vez más.
Inhala…
Sostiene…
Sostiene…
Exhala….
¿Un tecito de flores de azahar?

 

Miau.

 



 
 

 

 
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