Dios en el poder


Selene Ríos Andraca
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Twitter: @SeleneRios ([email protected])

12/10/2010


Salgamos del clóset



Jesús.


Yisus Craist (Arely dixit)


Ayer fue el Día Internacional para coming out dictado por Human Rights Watch.


Para salir de cualquier clóset: sexual, social, cultural, político, religioso y económico, etcétera.


Pero es tan difícil.


Los paradigmas lo ahogan a uno antes de poder decir “esta boca es mía”.


Por Dios que no es nada fácil.


Anyway, ya prediqué con el ejemplo para que no me acusen de provocadora y en mi Tuiter y Feisbuk está mi revelación latente.


Ñaca
Ñaca


Dios en el Poder aplaude a aquellas priistas que sin rubor alguno salieron del clóset zavalista y se postraron a los pies de Rafael Moreno Valle frente al gobernador saliente Mario Marín Torres.


También aplaude a aquéllas que suplicaron por su seguro médico.


Clap, clap


Y eso que no era día internacional del destape.


Verán:




En la reunión que sostuvo Rafael Moreno Valle con los legisladores locales del PRI y el mandatario saliente en Casa Puebla hace dos semanas, hubo al menos dos diputadas que resaltaron sus cualidades, logros y virtudes frente al nuevo Tlatoani.


Después de tratar los temas del presupuesto y de los proyectos ejecutivos, los legisladores priistas comenzaron a charlar con Moreno Valle en un ambiente “cordial”.


De los 26 legisladores presentes, al menos 22 apostaron todo a Javier López Zavala y aún así, ante Moreno Valle, hablaron sobre los beneficios de su llegada al gobierno estatal.


Pero el problema surgió cuando una diputada hizo uso de la voz.


Algunos pensaron que pediría el seguimiento de algunos programas para la mujer o haría alguna queja sobre la polémica y conservadora reforma constitucional que protege la vida “desde la concepción hasta la muerte natural”.


Sin embargo, la priista Bárbara Ganime tenía otras propuestas para Rafa.


—Señor Moreno Valle, mire, yo quería decirle algunas cosas.
—Dígame— respondió el gobernador saliente.
—Verá, es que mi amiga Mali y yo hemos trabajado arduamente por las mujeres.
—Sí.
—Sí, mire, hemos presentado iniciativas para proteger al género.
—Ajá.
—Yo estuve en el Instituto Poblano de la Mujer y en el Congreso. Junto a Mali hemos producido muchos beneficios para las mujeres con nuestras iniciativas y gestiones, y sé que a usted eso le interesa.
—Claro.
—Pues, Mali y yo veríamos con agrado si nuestro trabajo continuara.
—Seguro.
—Pero, mire, es que sólo nosotras… n-o-s-o-t-r-a-s podemos darle continuidad a lo que hemos hecho a lo largo de estos años trabajando para las mujeres.
Okei.
—Bueno, pues, no estaría de más que, pues… este… mmm… pues… que continuáramos en la siguiente administración para que no se perdiera lo que ya hemos logrado.


¡Zas!


El gobernador saliente observó con sorpresa a Barbi.


Desde su silla, Malinalli García sonreía nerviosa.


El resto de las priistas poco a poco se hundían en sus respectivas sillas.


Hubo dos diputadas que estuvieron a punto de esconderse bajo la mesa.


Moreno Valle soltó:


—Claro, veremos qué se puede hacer.
—Gracias señor, es por el bien de las mujeres.


Doble zas.


¿Qué será peor, la solicitud de trabajo o el avionazo de Rafa?




Lo más triste ocurrió horas más tarde.


A la salida de la reunión, Bárbara Ganime enfrentó a su líder de bancada y presidente de la Gran Comisión, Humberto Aguilar Viveros.


—Diputado… tenemos que hablar.
—Dígame, diputada.
—Es que mire, estamos muy preocupadas mi amiga Mali y yo…
—¿Qué pasó?
—Es que pues, ya en enero se termina nuestra Legislatura ¿no?
—Así es.
—Sí, y obvio, el seguro médico nos cubre hasta enero de 2011 y ya después quedamos desamparadas.
—Sí, el seguro médico del Congreso se termina con su periodo como legisladora.
—Ajá. Le quisiéramos pedir, mi amiga Mali y yo, que el seguro médico se prolongue.
—¿Cuánto tiempo o qué?
—Que se mantenga todo el 2011. Cómo va usted a creer que nos quedemos sin asistencia médica… eso no se puede, con tanta enfermedad…
—Claro, veré qué puedo hacer.
—Gracias.


Ups


Ni siquiera tengo onomatopeyas para esta escena.


Salud literal. Salud, diputada.




Porros cibernéticos. Hace días me preguntó mi amiga Xóchitl Rangel que cómo toleraba a los porritos de la columna. La respuesta fue sencilla: “me hacen reír mucho”; sin embargo, mi queridísima colega es víctima de una pobre diabla tanto en redes sociales como en las notas que sube a El Universal.


La stocker de es una reportera local ligada a una asociación priista.


Le pedí que me dijera su nombre, pero no quiso.


Queda.




Avisos. Dios en el Poder paga con besos virtuales y coquetos a sus asiduos lectores: Saúl Guadarrama, Hu90 Conde y Raúl Olea (súper regio) por su increíble fidelidad a este humilde y jocoso espacio, pues no pasa un día sin que hablen de ella (al menos conmigo). ¡Gracias, gracias!  

 



 
 

 

 
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