Dios en el poder


Selene Ríos Andraca
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Twitter: @SeleneRios ([email protected])

18/08/2011


El desamor de un parricida


A tía Pau.
Porque es imposible no quererla.
Feliz cumpleaños**.



Cansado, mareado y atontado por el sol, se acercó a la Plaza de Toros con boletos en mano para atraer adeptos a su proyecto político rumbo al Palacio de Xicohténcatl, y entonces, lo vio.


Dudó unos instantes.


“No, no puede ser”, pensó.


El sol lo deslumbró una vez más.


Se talló los ojos y enfocó la mirada hacia la zona VIP de la Plaza de Toros.


Tragó saliva y le preguntó a su jefe de prensa: “¡¿Es Carlos?!”


Dio dos pasos para ocultarse del sol y distinguió al presidente municipal de Teziutlán compartiendo carcajadas y la jornada taurina con Blanca y Doger.


La encantadora sonrisa de Fernando Morales se desvaneció al ver a sus rivales políticos, a la fórmula antagónica a su proyecto.


Alcalá-Doger versus Zavala-Morales.


¡Oh Lord!


Se peinó sus sedosos, canosos y sensuales cabellos —tipo Príncipe Valiente— y trató de disimular su dolor.


Su asistente, Toñito de la Vega, se rascó la barba y se encomendó a Dios.




El diputado federal del PRI y ahora aspirante a senador, Fernando Morales organizó una gira por la región de Teziutlán el pasado fin de semana para reunirse con grupos, seccionales, alcaldes, líderes y priistas destacados para que apoyen sus aspiraciones de llegar al Senado.


El hijo del exgobernador Melquiades Morales Flores invitó personalmente como asistente de honor al munícipe teziuteco Carlos Peredo Grau, para que engalanara su paso por la perla de la Sierra Norte.


Le expresó sus deseos de que lo apoyara en su campaña.


Le prometió gestiones y recursos.


Le juró amor eterno, la luna y las estrellas.


Prometió incluir los proyectos de la región en el paquete fiscal 2012 de Puebla.


Carlos Peredo Grau aceptó la invitación.




Un día antes del evento principal de su gira, Fernando Morales recibió una carta del edil de Teziutlán, en la que éste se excusaba para no asistir al acto proselitista.


El alcalde pretextó “causas de fuerza mayor” y “arduas tareas a favor de los teziutecos”.


Fernando Morales recibió las disculpas y aceptó al representante del alcalde en su evento, al cual acudieron unas cuantas personas.




Minutos después de su desangelado, frío y solitario acto, Fernando Morales decidió acudir a reivindicarse a la Plaza de Toros de ese municipio a regalar boletos para la corrida y no pasar desapercibido en esa región.


Y entonces, lo vio.


Dudó unos instantes.


“No, no puede ser”, pensó.


Se talló los ojos y enfocó la mirada hacia la zona VIP de la Plaza de Toros.


Tragó saliva y le preguntó a su jefe de prensa:


—¡¿Es Carlos?! ¡¿Es Carlos?! ¡¿Es Carlos?! ¡¿Es Carloooooos?!
—Ejem…
—Sí…es él…
—Ejem…
—¿Y no que estaba ocupado? ¿Y con Doger? ¿Con ese y con esa?


Cruig.
Cruig.
Cruig (léase como sonido de corazón rompiéndose).


Minutos más tarde, se enteró que Carlos Peredo no sólo invitó a Doger y a Alcalá a ver los toros, sino que organizó una gran comilona para sus amigos y candidatos.


Además, Peredo puso a disposición de la dupla Doger-Alcalá toda su estructura municipal.


Pobre, Fer.


Le lastimaron su corazón y su ego.


Si lo ven, por fa, denle un abrazo.


Lo necesita.

 

**A la felicitación se suma la redacción y el equipo de CAMBIO, así como Burbuja, Ratachange y Palomachange.

 



 
 

 

 
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