Dios en el poder


Selene Ríos Andraca
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Twitter: @SeleneRios ([email protected])

21/01/2011


Donde muere el asco… nace el amor



Por lo que más quieran borren esta maldita imagen de mi cabeza.


¡Bórrenla!


Piedad.


¡Lobotomía, por Dios!


Sométanme a los más absurdos y peligrosos tratamientos siquiátricos, pero sálvenme…


Por amor a la humanidad.


Por favor.


Como aún no existe un botón para suprimir torturas, les comparto la maldición de la que he sido objeto.

Iú.


Escalofríos.

Iú.


Piel erizada.
Iú.


Náuseas…


Pobres besos, jamás pensaron terminar ahí.




Oh Lord.


Cuando escuché la historia, fingí demencia.


Me rehusé a pedir detalles.


Grité “¡basta!” en la mesa.


Pero la historia siguió y siguió.


Ahora, es un tormento que da vueltas y vueltas en mi cabeza.


He despertado, sudada y con temblores en la madrugada.


Bendito Dios, vuelvo a dormir, con temores, pero vuelvo a dormir.


Casi he dejado de comer (jajaja, exageré).


Ya hasta tengo un tic nervioso.


Se me cierra un ojito.


¡Nooo!




¿Qué tiene este hombre en las venas para darle un beso húmedo a Elba Esther Gordillo en los escombros de sus labios?

1. Atole.

2. Alcohol.

3. Chapopote.

4. Aire.

5. Cloro.

6. Resistol.

O ¿Ganas de ser aunque sea candidato perdedor?


O mejor dicho…


¿Por qué Elba Esther Gordillo responde el beso húmedo con los escombros de sus labios sobre la grotesca boca de este hombre?

1. Desesperación.

2. Contacto corporal.

3. Erotismo.

4. Emoción.

5. Confusión.

6. Placer.

Iú.




Antes, los encuentros entre ambos personajes eran escasos.


Sin embargo, en los últimos meses, su relación se ha estabilizado.


Ahora, los encuentros son frecuentes.


Por la llegada de Rafael Moreno Valle al gobierno.


La inclusión de su sobrino en la cúpula de Nueva Alianza.


La proximidad de las elecciones federales.


La ruptura de la alianza entre el partido magisterial y el Revolucionario Institucional.


El hambre de él.


La necesidad de ella.


La combinación de ambas.


¿Y los besos qué culpa?


Nosotros como sea ¿pero y las criaturas?




Poco vale si están en público o privado.


No importa si hay niños o viejitos.


Mucho menos si hay monjas o adolescentes.


O que estén sus respectivas parejas.


Cuando Víctor Hugo Islas ve a Elba Esther Gordillo, abre los brazos.


Ella camina presurosa hacia ellos.


Él la incita con su lengua a la distancia.


Ella sonríe con malicia.


Él se saborea sus labios.


Se muerde un poco el labio inferior.


Ella se acomoda la boca en su lugar.


Él humedece sus labios con suavidad.


Ella levanta la quijada con la boca hinchada.


Él se acerca a ella, como amante a la antigua, y respira sobre sus labios.


Ella extiende sus manos y le frota las protuberancias de sus mejillas.


Él se deja acariciar el rostro.


Ella cosquillea la piel cacariza de él.


Él ronronea.


Ella atora suavemente la yema de sus dedos sobre los surcos del hombre conocido como “El Cachetes de Chicharrón”.


Él impacta sus labios contra los de ella con un tenue lengüetazo.


¡Muaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaack!


Las personas que los rodean en ese momento lloran por dentro.


—Maestra. ¡Qué gusto verle!
—Mi Víctor. ¡Qué gusto!
—¿Está trompuda o quiere otro becerro?
—Ay, Víctor. Me sonrojas.


Doble Iú.


¿Aún se preguntan por qué Víctor Hugo Islas es la primera posición en la fórmula de Nueva Alianza al Senado?


Iú.


Porque obviamente las mentiras sobre sus “logros” en el Congreso local no lo llevaron hasta donde está…


Bien lo dicen: donde muere el asco, nace el amor.



 

Recomendación de último momento. Enoé González: ¡Huye! ¡Corre! Aún estás a tiempo.

 

La sublime monada de Elmer Sosa:

“Los besos del Cachete de Chicharrón”

 

 



 
 

 

 
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