Dios en el poder


Selene Ríos Andraca
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Twitter: @SeleneRios ([email protected])

21/09/2010


El gran truco



Es que él se atraviesa.


¡Lo juro!


¡No es mala onda de mi parte!


Tengo planeados otros temas.


Y zas.


Algo hace para salir en esta columna.


Dios.


Les pido, lectores, tengan paciencia.


Prometo que en tres semanas no tocaré ocurrencia alguna de Javier López Zavala.




Eran las 20:25 horas del 15 de septiembre.


Las puertas del Palacio Municipal aún estaban cerradas.


El fallido candidato del PRI rondaba con su séquito el portal.


Caminaba lentamente de un lado a otro.


Sonreía incómodo y daba la vuelta.


Dos reporteras lo interceptaron.


Le hicieron una breve entrevista y, justo en ese momento, las puertas del Palacio se abrieron.


Caminó presuroso e ingresó al patio ya ataviado para la austera cena del Bicentenario.  


Entró, solemne.


Obviamente no encontró a nadie para charlar un rato.


Entonces, decidió subir al balcón para esperar a su padre político, a su creador.


Esperó y esperó.


Casi dos horas.


Paciente como un santo de pueblo.


El mandatario arribó al Palacio 15 minutos después de las 22 horas.


Subió inmediatamente al balcón.


Y juran, los que subieron al Salón de Protocolos, que Javier López Zavala ya no estaba.


¡No estaba!


¡Nunca estuvo!


Shazam.


Desapareció.


Se desvaneció entre los fuegos pirotécnicos y los repiques interminables de Marín.


Javier López Zavala nunca bajó a la cena.


No se dio por visto.


Nadie lo vio.


Excepto dos reporteras madrugadoras y un fotógrafo.


¿A dónde fue López Zavala?


¿Por qué abandonó el Palacio por la puerta de atrás?


No hay mago sin secreto.


Shazam.




Centro de acopio para damnificados


“Por los lamentables sucesos que se han presentado por las inundaciones en los estados de Puebla y Veracruz, se les solicita su valioso apoyo para proporcionar a nuestros hermanos damnificados los productos necesarios para subsistir a las tragedias presentadas recientemente. La Subgerencia Estatal en Puebla de la Comisión Nacional Forestal ha establecido un centro de acopio en las instalaciones de dicha Subgerencia para poder trasladar todos sus donativos de forma inmediata a las zonas afectadas.


Agradecemos de antemano su ayuda en existencia de los siguientes productos:


Agua embotellada, azúcar, frijoles en lata, sardinas, leche en polvo, alimentos enlatados no perecederos, toallas femeninas, cobijas nuevas, café soluble, aceite comestible, chocolate en polvo, alimento para bebé, atún, sal, galletas, pañales desechables, papel higiénico, ropa, medicamentos, analgésicos y abrelatas.


Centro de Acopio: avenida 5 sur 5118 colonia Residencial Bulevares. Junto a Plaza Cristal.”



Tiemblo, tiemblo. ¡Qué nervios! Un exitoso empresario y millonario político me reprochó por subir a las redes sociales (Twitter y Facebook) su éxito empresarial, y no está de más decir que es mentira. No lo hice porque honestamente me dio flojera el tema y, confieso, también por mi falta de pericia en el uso de la Blackberry. Sin embargo él, muy envalentonado, hizo el escandaloso reclamo y amenazó con investigarme y evidenciarme públicamente.


Ññññ.
Ññññ.
Ññññ.


¡Jesús bendito!


¡Ah!


Dijo algo de una denuncia por un tweet muy jocoso.


Aquí estoy, señor.


Aquí le espero, sentadita y tomándome un exprés cortado.      


Miau.  

 



 
 

 

 
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