Dios en el poder


Selene Ríos Andraca
[email protected]
Twitter: @SeleneRios ([email protected])

24/02/2011


Cuento de una Rafamordaza
(Basado en la absurda imaginación de morenovallistas y esquiroles)



Había una vez un exgobernador chiquito, chiquito, chiquito llamado Mario Preciosín que solía llorar la pérdida del poder en la soledad de su residencia y, por más que le daba vueltas a la cabeza, no podía fraguar una digna venganza contra su sucesor, Rafa Brown Valley.


El odio del exgobernador contra Rafa Brown Valley obedecía a sus añejas afrentas políticas y a la última gran batalla en la que pereció —acribillado— el coronel preciosista Javier L. Chavala.


Era tanta la desesperación y tristeza del exmandatario, que algunas veces, en la intimidad se rendía ante el poder infinito del nuevo gobernador y claudicaba en su lucha.


Hasta que una mañana… la vida cambió.


El sol iluminó los campos y las ideas del pequeño exmandamás.


Después de conocer una iniciativa para la despenalización de los delitos de prensa, Mario supo que su momento había llegado.


—¡¡¡Mi momento ha llegado!!!— le gritó a su plebeyo Laurito, mientras arrojaba contra el suelo el proyecto de reforma para eliminar del Código de Defensa Social los delitos de difamación y calumnia.
—¿Está seguro, señor?
—¡¡La venganza es mía!! ¡Mía! ¡Sólo mía!
—¿Cómo lo logrará señor?
—Reuniré a mis incondicionales de la prensa para evidenciar a Rafa Brown Valley… ¡Llorará sangre! Sentirá un poco el poder de las plumas.
—Pero sus incondicionales ya ni lo pelan, señor, y sus detractores lo siguen odiando.
—¡Nunca tuve detractores! ¡Todos me amaron!
—Como usted diga, señor.




En el Palacio Legislativo, la Comisión de Gobernación aprobó la mentada reforma con una serie de inconsistencias, para que los periodistas preciosistas tuvieran argumentos para pelear.


—Listo, señor— dijo el diputado Jota Jota al exgóber desde su teléfono.
—¿Eliminaste el tope de la sanción por daño moral?
—No fue necesario, no la traía.
—¿Hiciste ambiguo el término de daño moral para dejar indefensos a los escribanos?
—No fue necesario, no se comprenden los alcances del concepto. Ni siquiera el consejero jurídico nos pudo explicar, mucho menos el procurador.
—Excelente, ¿peleaste para evitar la ley reglamentaria?
—Tampoco hubo necesidad, señor. A nadie se le ocurrió proponerla.
—¿Añadiste la palabra “ciclo menstrual” en las afectaciones por daño moral?
—Lo consideré innecesario señor, ya incluye la palabra “sentimientos”
—Órale ¿Y a quién debo de darle las gracias?
—A Juan Pablo Pineaple.
—¿Es de los nuestros?
—¡Claro! ¡De los más fieles, señor!
—Muy bien. Ahora necesito hablar con mis amigos periodistas.
—Pero, los brownvallistas no pelan a la prensa. Ya ve cómo son.
—Pero sí a las redes sociales.




Como todos los jueves, después de comprar un par de películas y tres discos de jazz, el columnista Cheús Manuvi se fue a casa a jugar X-Box para perder el tiempo cuando sonó su radio.


—¿Qué onda, mi Cheús?
—¿Qué onda, mi góber?
—Oye, amigo, necesito pedirte un gran favor.
—Como siempre, aquí me tiene.
—Pues necesito que te hagas un hashtag para hacer un trending topic en el Twitter sobre la reforma de Rafa Brown Valley.
—¿La despenalización?
—¡Esa mero! Quesque la propuso Rafa para mandar el mensaje de que el caso Cacho ya no se repetiría... ¡Uyuyuy!, ningún periodista más en la cárcel.
—Está bien, pensaré en algo.
—¡Chíngale, mi Cheús! ¡Chíngale! Te espero mañana en la casa ¡eh!
—Vale, veré qué puedo hacer.




El viernes en la mañana, Mario Preciosín citó a sus amigos periodistas y a sus entrañables diputados a una gran comilona en uno de sus miles de ranchos.


Mató dos vacas.


Tres pollos.


Un cordero.


Y un chivito.


A las tres de la tarde, cada uno de sus invitados llegó al Rancho Preciosote.


Los diputados Jota Jota, Enrique Sóger, Mario Diestra, José Luis Nárquez, Tontín Galley, Laurito Chánchez y Méctor Malonso llegaron entusiasmados y felices.


Un poco retrasados arribaron los periodistas Parturo Círculo, Cheús Manuvi, Penrique Ñúñez, Mermín Alejandro Tarcía y Lariano Lorales.


Tras una atascada comida y varias botellas de alcohol, Mario Preciosín puso las cartas sobre la mesa.        


—Los he reunido porque necesito su ayuda para mi venganza… ¡Mi gran venganza! ¡Mía, mía, sólo mía!


Todos escucharon los maléficos planes del exgobernador y comenzaron a idear la estrategia para sumarse a su guerra.


—Cheús ¿Tienes el hashtag para el trending topic en el Twitter?
—Sí, señor, el hashtag será #Rafamordaza.
—¡Brillante!
—Necesito que todos ustedes y sus reporteros comiencen a tuitear desde hoy ¿Entendieron? #Rafamordaza, #Rafamordaza, #Rafamordaza, #Rafamordaza


Todos inclinaron la cabeza en respuesta afirmativa.


—Parturo Círculo, en la portada del lunes necesito que lleves un logo de la Rafamordaza, en toda la portada ¡No escatimes espacio! Algo así, amarillista, escandaloso, que duela. A ti te sale re´bien.
—Se me ocurre que vaya el círculo con la leyenda de Rafamordaza en el centro y la línea cruzada, como de prohibido estacionarse. ¿Cómo ve?— respondió el director de CUMBIA.
—¡Brillante!
—Todos los diputados deberán apoyar la reforma, excepto tú, querido amigo Sóger.
—¿Yo?— respondió Enrique.
—Sí, siempre has sido el más rebelde y siempre te quejas de todo, hasta apoyaste a los jotos la semana pasada. Así que tú apoyarás a la prensa.
—¿Qué debo hacer?
—Tú convocarás a una reunión “i-m-p-r-o-v-i-s-a-d-a” con periodistas en el Congreso y “c-o-n-v-e-n-c-e-r-á-s” a todos los presentes de ir a la reunión.
—¿Algo así como un foro?
—Sí, carajo. ¿Debo de explicarte las cosas con manzanas o qué?
—Mario Diestra, tú aceptarás de último momento irte a sentar con estos güeyes, no antes. ¿Entendido?
—Sí, señor.
—A ver, Penrique. ¿Qué dirás en el foro? ¿Ya sabes?
—…No sé, algo así como que las mentadas de madre a veces suenan a buenos días, y los buenos días a mentadas de madre…— atajó el director de Tolerancia.
—Sí, está bien, también habla sobre la instauración de una Dirección de Censura y habla de lo endeudados que quedarán los dueños de comunicación… Tú, Mermín dirás…
—Yo pediré foros y tiempos para presentar una propuesta de nosotros— aclaró el jefe de información de la Mormada Oriental
—Excelente, ya nada más me falta cerrar el desplegado.




Telene Rayas tomaba un café con Segismundo Velázquez en el Starbucks de Las Ánimas, cuando sonó su celular.


—¿Telene?
—¡Qué milagro!
—Sí, sí. Mira, necesito que le ayudes a tu amiga a recabar firmas para el desplegado contra la Rafamordaza. Ella ya convenció a Estratus y Tolerancia, tú debes pugnar para que también salga en CUMBIA y avisa a tus amigos.
—Sí, ahora mismo.




Nestor Pearoche iba rumbo al Distrito Federal cuando sonó su celular.


—Nestor, soy yo.
—¿Qué se le ofrece?
—Mira, yo no sé cómo le hagas, pero te jalas a Nelly y Mosué para suspender la circulación de El Articulista.
—¡Cómo cree!
—Sí, es indispensable que no salga el periódico, porque aquél ya lo sabe todo, todo y nos puede descubrir.
—Yo me encargo.




El final de la historia es harto conocido.


Ganaron los periodistas, pero en realidad ganó el exgobernador chiquito, chiquito, chiquito.


Miau.


Lo más triste es que la historia tiene sentido y es por demás lógica para esquiroles y morenovallistas.


Doble Miau.

 

 

 



 
 

 

 
Todos los Columnistas