Dios en el poder


Selene Ríos Andraca
[email protected]

27/07/2010


La resaca de la victoria



Me quedé helada cuando el diputado plurinominal Rafael Von Raesfeld incluyó a Rafael Moreno Valle como una de las cartas del PAN para la contienda electoral de 2012. 


¿Que, queeeeeé?


El triunfo abrumador de Compromiso por Puebla el pasado 4 de julio colocó al senador con licencia entre los panistas destacados que tienen posibilidades de contender por la candidatura a la presidencia de la República.


Miau.


Según el eventual coordinador de los diputados panistas en el Congreso local, Moreno Valle está siendo medido por “encuestadoras nacionales” como aspirante del PAN con personajes como Santiago Creel y Ernesto Cordero.


Ay ay ay ay


Lo primero que pensé cuando escuché la declaración del diputado fue: “¿Ahora tengo que ir a cubrir una campaña en todo el país?”.


Hasta me mareo de pensarlo.


Aunque…


Haría una crónica entre tiburones blancos desde Los Cabos.


Perdería mi quinta Black Berry en Guadalajara.


Comería con mis papás en la gira por Guerrero.


Conocería al amor de mi vida en Monterrey. 


Me enamoraría, otra vez, en Quintana Roo.


Sería la peor spring breaker en Manzanillo.


Haría un recorrido en Huatla para conocer los secretos de María Sabina.


Emitiría un discurso incoherente en San Cristóbal de las Casas.


Anyway.


Después, volví a la realidad.


Más de un millón 111 mil personas votaron para que Rafael Moreno Valle sea el gobernador de Puebla por el periodo 2011-2017.


¿Quién diablos quiere a un gobernador de siete meses?


¿Qué, estamos locos?


Ese choro, de “mi partido me necesita”, se lo tendrá que guardar para la siguiente sucesión presidencial.


No veo el caso de iniciar semejante discusión.


Aunque El Yunque haya abierto apuestas a favor de Rafa.


**

 

Apología a la banalidad

 

Aún iba a la universidad cuando mis papis decidieron regalarme a “Botas” para que me acompañara a la escuela y a mis prácticas reporteriles en e-consulta.


Uff… fue hace como mil años que tuve que ir a Chilpancingo con Moe a traerlo. 


Muy bonito, casi nuevo, con  sus servicios en tiempo y forma, con sus tenencias al corriente…


Pobre, si hubiera sabido que conmigo sería un hippie descarriado y un anarquista declarado, jamás habría arrancado su motor de cuatro cilindros.


Su primera aventura fue conocer los antros de San Andrés Cholula.


Aún no conocía el camino de regreso, y nos hizo el favor de estacionarse frente al extinto Crown Plaza:


—Aquí no vivimos, Selene —dijo Moe.
—Pues aún no sé cómo llegamos hasta este lugar… ¡“Botas”, vamos a la casa!


Mientras mi ex rommie y yo discutíamos nuestro destino a las cuatro de la mañana, “Tía Pau” tuvo la ocurrencia de amenazarnos.


—¡Hip! ¡Hip! Oigan, iero omitar…
—¡Nooo, Pau! ¡En el carro, nooo!
—Ups…


El olor de los fluidos estomacales de Pua provocaron un santo desmadre al interior de “Botas”.


Pasaron 30 segundos y Moe estaba vomitando entre la puerta y su pantalón.


Yo tardé como tres minutos en vomitar el volante, mis piernas y el sillón del piloto.


—¡Bienvenido, “Botas”! —coreamos los tres al unísono.


Con el tiempo, Botitas se aprendió el camino a la casa, a la Citté, a la redacción de CAMBIO, al Congreso, a Tehuacán, a las Sierras Norte y Negra, y Guerrero.


Ya era un experto.


Bastaba que le hiciera unos cuantos mimos para que aguantara con el motor casi al punto de ebullición, caminara sin mofle o con la llanta ponchada.


¡El muy atrevido llegó a Chilpancingo con medio tanque!


Sólo tuve que rogarle desde Iguala hasta mi tierra que aguantara.


¡Un encanto!  


Nunca se desvieló, a pesar de que me enteré tres años después que el cambio de aceite era todo un protocolo y no la simple compra de una botella de Bardal.


Después de vivir a su lado seis años, “Botas” tomó otro rumbo y se alejó de mi vida.


¡Lo voy a extrañar horrores!


Aunque reconozco que me veo guapísima en “Bombón”. 

 

Para “Botas”: “Bye Bye Baby” de Bay City Rollers

 



 
 

 

 
Todos los Columnistas