Dios en el poder


Selene Ríos Andraca
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Twitter: @SeleneRios ([email protected])

31/03/2011


El titán de la transparencia



"Oye, nena… dos palabras: ‘datos’ ‘personales’”.


Puff…


“Oye, nena… otras dos palabras: ‘I’ ‘FAI’”.


Puff…


Para entender mejor este texto, les recomiendo ver el video, cuyas imágenes provocaron risas hasta la náusea en la Comisión para el Acceso a la información Pública por el parecido extremo entre el protagonista del corto y el de este espacio de humor…

 



Era la toma de protesta de Rafael Moreno Valle en el enorme Centro Expositor: miles y miles de personas, centenares de invitados especiales y docenas de convidados al área exclusivísima en la parte frontal del escenario.


Sammy Rangel acudió acompañado de su esposa y, como comisionado para el Acceso a la Información Pública (CAIP), tuvo pase para el área súper VIP.


Algunos días atrás había terminado su periodo como presidente del organismo garante y de ahí su desesperación crónica para quedar bien frente al nuevo mandatario.


Ya pasaba del mediodía, Moreno Valle estaba por llegar al lugar donde rendiría protesta como gobernador constitucional.


Obvio, el mandatario entró por la parte de enfrente y se detuvo a saludar a algunos de sus invitados especiales: exgobernadores, secretarios federales, líderes nacionales, senadores, consejeros…


Aunque Sammy fue ubicado en la parte VIP, su silla se encontraba en la parte posterior.


Moreno Valle, acompañado de su esposa Martha Erika Alonso, caminaban orgullosos ante el templete y, entonces, unos gritos comenzaron a surgir desde las últimas filas del área exclusivísima.


—¡Gobernador! ¡Puff! ¡Gobernador! ¡Aquí estamos! ¡Puff! ¡Para lo que quiera! ¡Eh! —gritó Samuel desde la fila trasera.


Pero sus gritos fueron vanos, vacíos.


No hubo receptor.


Martha Erika viró la mirada hacia ese punto por pura casualidad…


—¡Martha! ¡Martha! ¡Puff! Mi esposa Jacky es tu amiga. ¡Puff! ¡Amiguísimaaas! ¡Lo juro!


La primera dama sonrió hacia la multitud y siguió el paso de su esposo. 


No hubo una respuesta para Sam.



Tuvo más de una hora para replantear su plan.


Durante la comida en Casa Puebla se presentaría formalmente ante Rafael Moreno Valle, como si el gobernador no supiera que Samuel Rangel en su papel de presidente de la CAIP se encargó de proteger al marinismo y de ocultar información incómoda del gobierno pasado.


Y así fue…


Llegó el mandatario a la mesa de Samuel Rangel.


Los presentes se pusieron de pie para saludarlo.


—Hola, gobernador. ¡Puff! Quiero que sepas que estoy a tus órdenes, para lo que quieras, para lo que se te ofrezca… ¡Faltaba más! —dijo el comisionado apretando la mano de Moreno Valle.


—…Gracias —respondió el ejecutivo con su clásica sonrisa venida a mueca.


—Aquí estamos. ¡Puff! Ahora échame la mano para entrar al IFAI. ¡Puff! Vamos con todo al I-FAI…


Moreno Valle levantó las cejas y saludó al resto de la gente.


Miau.



El autodenominado “doctor” tiene gustos exquisitos y modales supremos en la Comisión para el Acceso a la Información Pública.


Cuando llama a reuniones con su equipo jurídico para discutir alguna ponencia o expediente, pone el ambiente para la seriedad y la solemnidad.


Nadie puede entrar sin tocar la puerta, pedir permiso y sin previa autorización…


Primero prende su computadora y abre su cuenta de Facebook…


Abre su carpeta de música y la hace sonar suavemente…


Acomoda los sillones para la interacción visual con cada uno de sus súbditos…


Establece hora de inicio y de conclusión…


Se sienta frente a la mesa de centro…


Se quita los zapatos…


También los calcetines.


Sube ambos pies a la mesa…


Toma el cortaúñas y comienza la reunión…


“El ciudadano equis nos está reclamando la reserva por 12 años de la deuda pública…”, suelta el comisionado mientras comienza a cortarse las uñitas de los pies.


Sí, una que otra rebota contra la cara del director Jurídico de la CAIP.


Alguna uñita coqueta flota en el vaso de agua del asesor personal del comisionado.


Y, sin dudarlo, otro par de uñitas revientan contra el escote de la secretaria privada…


¡Qué elegancia, Dios santo!



Un viaje a Acapulco.

 

La inasistencia de la recepcionista.

 

Los gastos a cargo del presupuesto.

 

Y un maldito boleto a México en Estrella Roja…

 

¡Puff! Se las debo.

 

Salud.

 

 



 
 

 

 
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