Dios en el poder


Selene Ríos Andraca
[email protected]

04/03/2010

Ruptura dogerista I



Dios en el Poder reza con toda vehemencia para que Enrique Doger —a quien adoro con todo mi corazón— por fin se defina y tome una decisión.


Padre nuestro que estás en el cielo,


Santificado sea tu nombre…


Líbranos de todo mal,


Amén.   


Los nervios me están matando por la incertidumbre del futuro del exalcalde capitalino.


Que si se va del PRI.


Que si se suma a la megacoalición.


Que si crea el Partido Dogerista.


Que si se afilia al Partido del Trabajo.


Que si se convierte en socio de la “Fonda Doña Sele”.


¡Dios, nadie piensa en mis nervios!


¡Qué estrés, maldita sea!


Y como ya lo revela Arturo Rueda en sus Tiempos de Nigromante, ahora planea registrarse como precandidato del PRI a la alcaldía capitalina.


Cri, Cri.
Cri, Cri.


Imploro a todos los Santos que Enrique Doger logre recaudar al menos 22 firmitas,


¡Primero Dios y junta  24!  —aunque el requisito exige un poquito más.


Go, go, go, go, go, go Doger goooooo.


Exalcalde, todos estamos rezando por usted.  


Ejem. Ejem.
Ejem. Ejem.


Desde este momento, soy receptora de toda clase de insultos, adjetivos, ofensas, mentadas y advertencias ya cantadas por haber creído y defendido públicamente que Enrique Doger Guerrero sería el único que se abstendría de levantarle la mano a Javier López Zavala.


Sí, soy una tonta.


Sí, también una crédula.


Sí, sí.


Me merezco toda la clase de sinónimos de ingenuidad y estupidez.


I know…


Me disculpo extensamente con todos los lectores de Dios en el Poder por haber creído tercamente en que el exalcalde capitalino no se vendería por unas latitas de atún.

 

Provecho, doctor.


Historia de otro vendido. Eduardo Aguirre, director de  Programas Sociales del Ayuntamiento capitalino, determinó pasar una alegre y pomposa  Navidad gracias a su astucia.


El señor funcionario del Ayuntamiento de Blanquita Alcalá tuvo la genial ocurrencia de vender el padrón de beneficiados de las unidades habitacionales al equipo de Javier López Zavala.


¡Bravoooo!


Obviamente el equipo del delfín lo recibió con reverencias, halagos y muchos bolillitos.


Gracias al movimiento de Eduardo Aguirre, López Zavala convoca en cada una de sus reuniones en la capital a los beneficiados por los programas impulsados por Blanquita.


Pero lo más impactante de la historia es que, a pesar de la venta del padrón y de los muchos centavitos que recibió, el talentoso Aguirre se llevó a la novia —también burócrata del Ayuntamiento— a pasear por las playas del Pacífico en diciembre.


¡Qué envidia!


Pero, el señor decidió no tocar su botín y utilizar un carro oficial de la administración municipal pa´ disfrutar del calorcito.

 

Anda la osa.

 



 
 

 

 
Todos los Columnistas