Dios en el poder


Selene Ríos Andraca
[email protected]

08/04/2010

Geografía para principiantes



Pobre Lalo.


Se fue a la cama a dormir más temprano que de costumbre y puso su despertador minutos antes de las cuatro de la mañana.


Su ropa la dejó preparada para lucir impecable en la oscuridad de la madrugada.


Desayunó solamente un jugo energético para aguantar el primer día de campaña.


Eduardo Rivera Pérez decidió arrancar campaña a las 5:30 de la madrugada.


¡Dios santo!


¿Por qué diablos hace caso a ocurrencias?


¿Cinco y media de la mañana?


Miau.


Y tuvo el descaro de invitar a los medios de comunicación a su primer acto proselitista.


Gigh. Gigh. Gigh —onomatopeya de gato crispado—.


Lo más triste es que los reporteros llegaron amodorrados, de mal humor y mareados al primer acto del candidato de la coalición ambidiestra a la alcaldía capitalina.


Dudo que alguno de mis colegas haya llegado esta madrugada con una sonrisa y con el anhelo de escribir la mejor nota del día.


—Un aplauso para el coordinador de medios. ¡Más fuerte! ¡Bravooo, Nacho!—.


¿Cuántas mentadas de madre acumulará Lalito por su graciosada?


—Yo me enojé y no me toca cubrirlo—.


Lo peor es que a Lalito Rivera le urge un mapa de la ciudad.


Su primer mensaje como candidato al Ayuntamiento capitalino será: Madrugador, pero norteado.


Pues, Rivera Pérez decidió abrir campaña en la planta de Volkswagen.


Justo en el cambio de turno.


¡Qué buena estrategia electoral!


El único problema es que el señor hará un acto proselitista en el municipio de Cuautlancingo.


¡Cuautlancingo!


C-u-a-u-t-l-a-n-c-i-n-g-o


Tiririrín, Tirirín. Tirirín. Tin. Tin.


¿Así o más confundido el candidato?


¿Alguien le puede avisar?


¡Por favor!


¡Un mapita de la ciudad!


¿Se le trastocaron los límites territoriales con tanto desmadre?


Sí, sí, el argumento será que la mayoría de los trabajadores de la VW viven en la capital poblana.


¿Y?


¿También irá a Nueva York a visitar a los parientes de los migrantes poblanos?


¿Visitará el fin de semana algún balneario de Atlixco o Metepec para convencer a los capitalinos primaverales?


¿Irá a los antros de Cholula por el voto joven?


Okei… Me no entender.

 

Las obsesiones de Chidiac


Todos tenemos anhelos en esta vida:


Ordeñar una vaca todas las mañanas (que se llame Polly).


Criar a un pony o a un león.


Tomarse una foto con vestido de graduación en un bosque con una gallina en el regazo.


Tener un romance intenso con Robbie Williams.


Conducir un vocho convertible, rosa pastel con interiores beige y accesorios plateados.


¿Quién no ha deseado alguna de esas cosas en su vida?


Yo, todas.


La verdad me sorprendo cuando conozco a gente con deseos trastocados como:


Tener un Palacete en La Vista con lago y río artificiales.


Abrir cuentas millonarias en todos los bancos.


Juntar toda la cantidad de dinero posible en una sola persona.


Retratarse con el narcoalcalde de Puebla.


Ser parte de la socialité poblana.


Depender de los padrinos-político-mágicos.


Tener un hijo chistoso que baila de reojo y moviendo el hombro en el Classico.


Salir en la portada de Rostros, Orange o cualquier revista rosa de la ciudad.


O de plano, en interiores, pero salir fotografiado con la sociedad poblana.


Jajaja.




Jorge Estefan Chidiac revisa página por página cada una de las revistas del corazón que circulan en la ciudad.


Incluso aquellas que solamente permanecen en el mercado un par de meses.


No importa el nombre de la magazine, lo trascendente es ver quiénes salieron ahí.


Pero, lo más relevante en su vida es saber en qué revistas publicaron alguna foto suya o de su familia.


Sin embargo, la fama del hijo no nato de Agustín Carstens y el ahijado desconocido de Felipe Calderón no tiene punch en la farándula local.


I mean, nadie lo pela.


El pobre, aún con todo el dinero y las relaciones que dice tener, se ve obligado a comprar unas paginitas en Rostros al menos una vez al mes para sentirse de la élite.


¡Ternurita!


Pero lo más patético es que el exdiputado federal, harto de humillarse ante la revistita de Síntesis, y de pagar entre 10 a 20 mil pesitos mensuales, decidió adquirir su propia revista.


De alguna forma extraña y tenebrosa ahora es el apoderado de la exprestigiada Ambiance —A punto de colapsar con la nueva dirección editorial—.


Y antes de quebrarla, seguramente veremos decenas de fotografías suyas en comidas, bautizos, XV años, confirmaciones, cumpleaños, despedidas de soltera y de soltero, baby showers, fiestas universitarias, tardeadas o mítines políticos.


Un día de estos, primero Dios, hasta en la portada lo veremos.


Empolvado y con los labios rosados…


Anda la osa. (Homero dixit)


Lo que hace la gente por las obsesiones.


Miau.

 



 
 

 

 
Todos los Columnistas