Dios en el poder


Selene Ríos / Edmundo Velázquez

 

La condena de Juárez Acevedo



Ser evidenciado como un mentiroso.


Vivir temeroso por perder un ostentoso cargo.


Quedar marcado en la historia como un vil empleado.


Estar al borde del desempleo.


Ser despreciado por el patrón.


Y ser despreciado por el marinismo…


No debe ser fácil.


Esa es la historia de Antonio Juárez Acevedo, presidente de la Comisión para el Acceso a la Información Pública (CAIP).


¿Recuerdan esa triste canción de Cri-cri?


“Escondida tras los rincones,
temerosa de que alguien la vea,
se esconde la pobre muñeca fea…”


Ay.


Snif.


Este día comienza el coloquio Entremedios, organizado por el gobierno marinista desde el encontronazo entre el gobernador Mario Marín y la periodista Lydia Cacho Ribeiro.


Entremedios reúne a periodistas, locutores, lectores de noticias, investigadores y especialistas en el área de comunicación, información y acceso a la información para que debatan sobre las condiciones del periodismo en Puebla y en México —es también un acercamiento con los medios locales, un apapacho a los críticos del gobierno, un espaldarazo a los niños cantores marinistas… es muchas cosas, pero ese no es el tema que hoy nos ocupa—.


Y ahí es donde comienza la historia de Toñis en todo este embrollo.


La mesa 16 será la que trate el tema de “Los medios y la transparencia” y paradójicamente un personaje non grato en ella fue Antonio Juárez Acevedo.


Sí, de nada le sirvió a Toñis esconder información del gobierno.


O proteger las raras transacciones de Finanzas.


Ni ocultar los viajes de Marín en avión.


De nada.


Hoy el gobierno marinista prefiere mantener en el sótano a Juárez Acevedo, quien gracias a una serie de reportajes publicados en Cambio, e-consulta y La Jornada de Oriente, el señor saltó a los reflectores y se convirtió en uno de los actores políticos más denostados de Puebla.


Vean esto:


Durante la organización de esa mesa se contempló la ponencia de Blanca Lilia Ibarra, hoy directora de la Comisión de Acceso a la Información en el Ayuntamiento capitalino, pero un viaje al extranjero la obligó a cancelar.


Entre las opciones de suplencia figuró el presidente de la CAIP, pero su “problemita” bastó para hacerlo a un lado.


—¿Y por qué no invitan a Juárez Acevedo?— le pregunté a algún personaje que organizó el coloquio.
—Jajaja, ¡No manches! Nos desprestigia.


Zas.


Toño, ni hablar.


¿Duele?

 



 
 

 

 
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