Dios en el poder


Selene Ríos / Edmundo Velázquez

 

Zavalistas enardecidos



Es curioso, aunque nos negamos a hablar de Javier López Zavala, el señor se impone en nuestros chismes. Sabemos que en las últimas entregas el originario de Pijijiapan, Chiapas, ha robado escena en este espacio, y nos disculpamos, porque hoy otra vez, será el personaje principal.


Que conste que no nos encanta hablar de él. Aunque reconocemos que es re chistoso, re corrupto y re feo.


Resulta que dos zavalistas de cepa ya andan más que calientes con eso de las precandidaturas a diputados federales y parece que el zavalismo, nuevamente, se impondrá, tal y como lo hizo con las diputaciones locales.


Uno de los seguidores del secretario de Desarrollo Social que más amarrada tiene su candidatura es el joven talento Francisco Ramos Montaño, quien ha puesto a merced del Proyecto Z al Instituto Poblano de la Juventud (IPJ).


El joven, que ganó dos posiciones con la nueva presidencia del Frente Juvenil Revolucionario (FJR), anda más acelerado, haciendo negociaciones para lograr la precandidatura del distrito nueve de la capital.


Pero quien realmente nos sorprendió por la movilidad que ha tenido en los últimos días es Lázaro Jiménez Aquino, subsecretario de Comunicaciones y Transportes, que es más zavalista que el mismo delfín del gobernador.


Lazarito ya habló con Alejandro Armenta.


Y el líder del PRI ya le dijo que sí.


Lazarito ya le pidió la bendición a Zavala.


Y el secretario ya se la dio.


Lazarito ya le avisó a Valentín Meneses.


Y el funcionario le dijo sí.


Es decir, Lázaro Jiménez ya tiene amarrada, al menos, su precandidatura por el distrito 12 de la capital y no hay nadie que se le entrometa, por ser designado directo del consentido del gobernador.


Por el momento, en el distrito 11 de la capital existen dos aspirantes: la papa de Bárbara Ganime y el guapísimo de Fernando Ariza, quien posiblemente perdió cualquier posibilidad de conseguir la estafeta después de confesarle a los medios de comunicación que la medida de cerrar los Oxxo provocaría la pérdida de 300 empleos y una considerable baja del 30 por ciento en las ventas de los establecimientos.


De los cuatro mencionados, rescatamos al buen Fernando Ariza, secretario de Desarrollo Económico del Ayuntamiento capitalino, nomás porque está re guapo y es rete simpático y risueño.



La anécdota jocosa. Hace unos días, a un jefe de prensa de alguna dependencia se le ocurrió alabar al coautor de esta columna, Edmundo Velázquez, en plena calle y lo hizo a gritos.


Nuestro amigo jefe de prensa —nos omitimos su nombre para que no se burlen de él— iba saliendo en su carro de la Procuraduría General de Justicia, ojo no trabaja ahí, pero acompañado por su asistente cuando comenzó a gritar: “¡Guapo! ¡Guapote!”.


La asistente sonreía extrañada por la escena.


—¡Guapo! ¡Guapotote! ¡Paaaaapi!


Pero, el guapo, guapototote nomás no volteaba.


—¿Lo conoces?— preguntó la acompañante.
—Claro, es el Mundito… ¡Guapo! Pst,  pst… ¡Guapoteeeeeee!
—No wey, ese no es Mundo…— dijo la asistente pero ya muy tarde, porque el muchacho desde la acera se quitó las gafas y agradeció bien masculino los halagos de nuestro jefe de prensa, quien rojo de vergüenza dijo:
—¡Acelérale! ¡Acelera! ¡Vámonos!


Minutos más tarde, aquél jefe de prensa le llamó al “guapotototote” reportero.


—Oye Mundo… ¿usas gafas?
—No.
—¿Andas por la procu?
—No. Yo estoy por Finanzas…
—¡Ay wey! ¿Entonces a quién chulié?


¡Salud!

 

 



 
 

 

 
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