Dios en el poder


Selene Ríos / Edmundo Velázquez

 

El recuento de Buxadé

 


Ayer, leímos con atención al quintacolumnista Mario Alberto Mejía, a quien le bastaron tres párrafos para “evidenciar” que el trabajo de Josefina Buxadé Castelán al interior de la Comisión para el Acceso a la Información Pública (CAIP) había sido deficiente e insignificativo.


No sabemos qué argumentos tenga el columnista para afirmarlo, pero estamos seguros de que nuestro querido Mario Alberto nunca ha presentado un recurso de revisión ni ha asistido a las sesiones para cerciorarse de las peleas que enfrentó Buxadé para liberar información relevante.


En efecto, Buxadé sola en la comisión no logró hacer públicos los viajes del gobernador Mario Marín a la ciudad de México; ni los gastos del gobernador en materia legal para defenderse ante la Suprema Corte de Justicia de la Nación y ante la Procuraduría General de Justicia, ni muchos otros misterios, pero no por su incapacidad, sino porque la comisión es un órgano colegiado.


Y como todo organismo colegiado las decisiones las impone la mayoría.


La CAIP está integrada por tres comisionados y Josefina Buxadé jamás logró ser mayoría con su voto.


Sin embargo, fue gracias a ella que algunos reporteros obtuvieron los gastos del gobernador en medios de comunicación y los publicaron en la revista nacional emeequis y también ella fue la que exhortó a la Secretaría de Obras Públicas a subir al portal de Transparencia las licitaciones y los contratos de la dependencia con las constructoras.


También, era ella la que anunciaba vía correo electrónico la celebración de las sesiones “complicadas”, como la del pasado 15 de septiembre, cuando los comisionados Samuel Rangel y Juárez Acevedo rechazaron que el gobernador le entregara al periodista Ernesto Aroche el sueldo del gobernador desglosado, con prestaciones e impuestos.


Asimismo, Buxadé tuvo el suficiente valor para decir públicamente que sus compañeros Antonio Juárez Acevedo y Samuel Rangel se negaban a hacer públicos los viajes del mandatario sin ningún argumento sólido.


Y es que ambos comisionados consideraron que la información era “reservada” porque ponía en peligro la “integridad física y la seguridad” del gobernador.


Buxadé los exhibió y los acusó de ocultar información con argumentos “absurdos”.


¿Logró hacer pública la información?


No, pero al menos intentó hacerlo y denunció a los responsables de ocultar la información, acciones que nunca vimos y seguramente ya no veremos en el resto de los comisionados.


Otro caso relevante que recordamos es cuando el gobierno marinista rechazó entregar el proyecto Valsequillo por tratarse, otra vez, de información reservada.


Buxadé convenció a Juárez Acevedo para que el gobierno realizara un proyecto público sobre el tema y la información la publicó el portal e-consulta.


Es justo reconocer que muchas peleas de Buxadé para alcanzar la mayoría las logró con el apoyo de Juárez Acevedo.


Los recursos, mi querido Mario, los encuentras en la página de la CAIP.

 



 
 

 

 
Todos los Columnistas