Dios en el poder


Selene Ríos Andraca
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14/07/2009

Solicitud de padrinazgo



¡Yo también quiero ser su ahijada, licenciado!


Plis.


Plis.


Plis.


Mi papá se deshace por verlo en la televisión y decir: “¡Ahí está mi compadre!”


Mi mami no cabe de la emoción por encontrárselo en la calle y presumir ante sus amigas y sus odiosas hermanas: “¡Ese hombre tan bueno, tan generoso que ven ahí, es el padrino de mi chamaca!”


Pero, no tenemos tanta suerte.


Nunca escucharé de sus labios: “Hola ahijada, yo estar orgulloso por salir de escuela.”


Ahhh —suspiro depresivo—.


Ya acabé la primaria, la secundaria, el bachillerato y la universidad.


¡Maldita sea!


Además, en la casa no necesitamos dinero para nombrarlo el padrino de la “generación 2006-2009 Licenciado Javier López Zavala”.


Muero de envidia por aquellos chiquillos que han sido honrados en ser sus ahijados.


Esos que tuvieron la suerte de terminar la educación básica en este verano y nomás porque sus directores negociaron unos cuantos pesitos a cambio, son sus ahijados.


Ay sí, ay sí.


Ni mi sobrina fue honrada con semejante título y todo por estudiar la secundaria en Chilpancingo.


¡Qué coraje!


Ningún infante conocido es parte de las 417 generaciones que apadrina durante el verano.


Ningún tutor conocido será parte de su mega colección de compadres.


¡Y eso que son como mil ocho mil!


Ya casi le llega a los que ha hecho Melquiades Morales Flores en toda, t-o-d-a su vida política.


Y usted nomás en dos semanas.


¿Se imagina en un par de años?


Todo Puebla será territorio Zavala.


¡Como Telcel!


¡Aunque sea hágame su comadre!


Plis.


Plis.


Plis.

 



 
 

 

 
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