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Invitado Especal
La Quintacolumna


El contenido de las columnas y de opinión son responsabilidad de quien las escribe y no reflejan precisamente la linea editorial de este medio

  

Dios en el Poder

 

 

Selene Ríos / Edmundo Velázquez

 

¿Qué haría usted con 250 mil pesos?.

 

Quizá comprarse un carro.


O pagar la carrera universitaria de su hijo.


Dar el enganche para una casita, ¡cómo no!


Irse de viaje por Medio Oriente.


¡Comprar mucha ropa!


¡Zapatillas!


Operarse la nariz.


Apoyar causas nobles, quizá. Pagar la educación completita de un niño de escasos recursos…


Bueno, pero eso no se le da a la familia Marín.


Por lo menos no a Mario Marín García —el chiquito, no el gobernador, sino el hijo mayor—.


Ssss.


En cierta tienda de Angelópolis, el hijo del góber se gastó esos 250 mil pesitos nomás en la compra de un equipo de sonido para su nuevo departamento.


Si usted, querido lector, tiene dudas sobre el modelito, pregunte en el Palacio de Hierro. Dicen las malas lenguas que el aparatote —el de sonido, pues— es un avión.


Áaaaamonos.


Punchis… punchis… punchis… (léase al ritmo de… punchis, punchis, punchis)


¡Invítanos al remojo!


Nomás una duda: ¿Trae karaoke?


¡Somos buenísimos con las de José José!

 

En caso de quiebra, use manifestación
Ese debe ser el consejo de Jorge Morgado Nava, director de la Policía Auxiliar.


Y es que no hay bronca que el señor director les consiga chamba a sus muy mal pagados policías auxiliares.


De hecho, ninguno de sus vecinos de la colonia La Hacienda se quejaba de la módica suma que pagaban por esos patrullajes rutinarios —patrullamientos, diría Iván Mercado—.


Vaya, las cuotas al fin y al cabo servían para la seguridad de los colonos.


Digo, no sabemos en qué bolsillos paraban, pues últimamente nadie ha señalado que el señor Morgado Nava se embolse las entradas de la Policía Auxiliar.


—Aunque si aún existen las quejas, bien podríamos actualizar esta información—.


Je, pero ese no es el punto central de esta historia.


El hecho es que todo iba muy bien hace unos meses en la colonia La Hacienda.


Los pajaritos cantaban, el agua brotaba de los manantiales, los niños jugaban en las áreas verdes, las coladeras no se tapaban… ¡incluso no había baches!


Naaaaaaaaa  


Increíble, ¿no?


¡Sí! Todo era perfecto. Pero lo más importante, los vecinos se sentían muy, pero muy seguros con el respaldo del patrullaje que pagaban.


¡Sí que sí!


Todo era perfecto hasta para Morgado Nava, quien casualmente es vecino de La Hacienda. Todo era hermoso hasta que los chicos malos llegaron a esos rumbos.

 

El problema inició con la llegada de los malvadísimos señores de la Dirección de Investigación Especializada contra la Delincuencia Organizada (Diedo), quienes pusieron su changarro justito ahí en esa colonia.


Y acabaron con la tranquilidad y la seguridad que tanto había generado el negocio de don Morgado.
Y empezó la revuelta.


Todo mundo se enteró.


Las familias se quejaron por ver a los trabajadores de la Procuraduría General de Justicia. Bueno, hay que resaltar que no tienen muy buena fama esos de la Procu… ¿Verdá Selene?


El chiste es que unos vecinos se quejaron. Sí, se quejaron de la Diedo. Pero estos vecinos fueron azuzados por la señora María del Carmen, vecina mejor conocida como la esposa de Morgado Nava, según nos cuentan nuestros pajaritos que chiflan por allá en La Hacienda.


Aunque uno ya no sabe ni a quién creerle.


Primero que había quejas, que hubo hasta manifestaciones.


Que casualmente la manifestación fue advertida a los reporteros por Raúl Chacón, jefe de prensa de la Policía Auxiliar.


Ah jijo. Qué práctico tener un jefe de prensa a la mano.


Después quesque la torturadora, perdón, la procuradora ya habló con los quejosos.


Que están bien contentotes con la Diedo en esa zona. Eso dice doña Villeda.


“Pues que no, ni tan contentos” dijeron otros vecinos. Ahora, que desconocemos si son amigos de Morgado Nava y les encantaba pagar su cuota a la Policía Auxiliar.


Y pues siguieron las quejas.


Incluso hasta Víctor Dorantes, director de la Diedo —quien apenas quería aplicarle madruguete a Hugo Isaac Arzola para quedarse con la Policía Judicial— les dio su paseada a los vecinos por las instalaciones.


Les enseñó todito… ¡y gratis!


Hasta unos cuartitos de seguridad que sirven de separos para los investigados.


Chin, error. Eso dejó un tanto alterados a los vecinos.


Y siguen las quejas.


La bronca es que ahora no sabemos de dónde vienen.


¿Son de a de veras? ¿O las hace doña Mari Carmen?


He ahí el dilema.


Quizá todo es exceso de tiempo libre. Mejor que don Morgado Nava ponga quieta a su mujer y en vez de mandarla a hacer manifestaciones, la mande a un curso de macramé. Total, dinero en la Policía Auxiliar sobra, ¿no?

 

Un encargo para López Villaseñor
De veras que eso de la nueva cara para la Policía Municipal de Puebla la tiene muy difícil el nuevo secretario de Seguridad Pública.


Don Rolando, ahí le encargamos a sus muchachos de la patrulla P-813. Los muy gandallas le querían hacer montón a un taxista, ja, pero escogieron mal el lugar porque se les ocurrió chocarle el carro a escasos metros de la redacción de este diario.


Charros. Mala suerte para ellos.

 

Ahora nomás esperamos que los peritajes de Tránsito no cambien de último momento en contra del pobre señor taxista.

 

 


 

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